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| El video Celeste de la artista
Valentina Serrati recorre el mundo mostrando un Santiago
Centro equilibrado, pacífico, que generalmente
no vemos. |
Primero fue Sewn, la exposición de arte contemporáneo
chileno en Beijing, luego vino la 8ª Bienal de Video
& Nuevos Medios de Santiago, donde obtuvo la Primera Mención
Honrosa, y ahora está exhibiéndose en el BAC!
Festival de Arte Contemporáneo en Barcelona.
El video Celeste de la artista Valentina Serrati
recorre el mundo mostrando un Santiago Centro equilibrado,
pacífico, que generalmente no vemos.
La protagonista –Celeste– aparece en distintas
locaciones de altura en la ciudad vestida con un traje en
el que se superponen distintas texturas y capas.
La imagen muestra sólo el lado izquierdo de este personaje
en estado de contemplación, caracterizado por Serrati,
y prácticamente no registra movimiento.
El trabajo está inspirado en el libro La hora de la
estrella de Clarice Lispector y en las mujeres que transitan
anónimamente por las calles de Santiago. La idea, según
la autora, es transmitir una condición existencial,
“una vida muy marginal, pero no en un sentido
de pobreza, sino marginal en el sentido de carencias, de aislamiento
y de soledad”. Una vida sin pretensiones y
sin aspiraciones pero en la que sin embargo hay un desarrollo
importante a nivel espiritual. La obra, que tiene una versión
de cuatro minutos y otra de quince, también tiene mucho
de Bill Viola, uno de los padres del video arte. “Él
trabaja el límite del tiempo entre lo inmóvil
y lo móvil apuntando siempre a una elevación,
a una búsqueda espiritual”, agrega.
El jurado que la premió recientemente en la
Bienal de Santiago, destacó a Celeste por “el
misterio, la otredad y la extrañeza que la artista
consigue para crear una nueva dimensión del paisaje
que une lo sagrado con lo profano”.
El concepto se inscribe dentro del tema central de la octava
edición del BAC!, la Babilonia contemporánea.
Al igual que en la Torre de Babel, en los cuatro minutos que
dura la versión del video de Serrati, que se grabó
en altura y tiene mucho color celeste, hay una intención
de llegar a lo divino, de elevarse. Por otro lado, el vestuario,
realizado por el artista Mauricio Garrido, evoca culturas
tan diversas como la sudamericana, eslava, africana u oriental.
Celeste también refiere a la bóveda que existe
en las iglesias, a la conexión de los terrenal con
lo divino. La convocatoria fue realizada por la sala SAM del
Instituto Chileno Norteamericano, que exhibirá en Santiago
la muestra, conformada por cuatro artistas, durante diciembre.
Valentina Serrati, profesora de la Escuela de Arte de la Universidad
Católica, es paraguaya y vive hace once años
en Chile. Su trabajo generalmente se inscribe dentro de la
videoinstalación y la videoperformance. “Me
interesa mucho la interactividad con el espectador. No tanto
a nivel de que el espectador haga cosas, sino que se sienta
involucrado. Celeste es bastante porformático, porque
yo fui a los lugares con mi vestuario y los intervine”,
dice.
Explica que para ella la versión de Barcelona es la
sinopsis de Celeste y que prefiere la versión de Beijing
de 15 minutos, más coherente con su carácter
meditativo y contemplativo. La permanencia da la oportunidad
de que el espectador pueda salir y entrar y que la obra se
aproxime más a la condición de instalación.
“Es lo interesante de expandir el tiempo, que la gente
puede irse y volver a entrar y ver otra parte y tener otras
percepciones”, sostiene.
También se refirió a la importancia de contar
con una producción más relacionada con el cine
y con un equipo de trabajo que participó creativamente
durante todo el proceso. Además del guión y
el vestuario, destacó la música de Luis Muñoz
y el trabajo de cámara a cargo de Rodrigo Saquel.
INFORMACIÓN PERIODÍSTICA
Antonieta Sánchez, periodista, asanches@uc.cl
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