Historiador plantea la influencia de fenómeno El Niño en el conflicto armado de Perú Print
Thursday, 30 June 2016 00:00


La militarización del conflicto que implicó al Estado, Sendero Luminoso y la sociedad civil peruana entre los 80 y 90s ha sido analizada desde diversas ópticas. Sin embargo, el académico del Instituto de Historia UC, Javier Puente, propone una nueva variable.

2016 06 14 Javier Puente

El profesor del Instituto de Historia UC, Javier Puente, se ha especializado en historia de la ruralidad en Perú.

En una presentación frente a académicos de diversas disciplinas, como historia, ciencia política y geografía, el académico del Instituto de Historia UC, Javier Puente, presentó una propuesta de investigación que sugiere que el conflicto armado en Perú podría examinarse a la luz del fenómeno El Niño, en términos de cómo este pudo haber influido de manera retrospectiva principalmente en el contexto de ruralidad desde 1983 hasta inicios de los 90.

Puente consideró diversos periodos en que El Niño se presentó en el país de manera calificada como “fuerte o mega niño”. Por ejemplo, estos episodios azotaron a Perú en los 80 y a fines de los 90, época caracterizada por una “gran convulsión agraria”.

El académico busca “introducir la variable socioambiental en el contexto de convulsión en la sierra peruana, con el correlato de otras dislocaciones, con la llegada de El Niño en su formato fuerte o mega niño”.

Si bien, aclaró que no pretende otorgarle causalidad a este fenómeno con el conflicto armado entre Sendero Luminoso, el Estado y la sociedad civil, sí apuesta por que éste “moldea el conflicto”. Al respecto, apuntó que los cambios que genera no sólo se vinculan a lluvias, sino que también a sequías, lo que tiene un impacto en el ámbito agrícola y ganadero.

Para contextualizar, Puente explicó que una de las formas que tuvo el movimiento de Abimael Guzmán para instalarse en los sectores rurales fue combatir la cooperativización impulsada por la reforma agraria del gobierno. “Después del fracaso de la cooperativización de la reforma agraria es cuando sobreviene el conflicto armado interno y Sendero propone la redistribución”, postula.

Lo anterior, manifiesta Puente, “da señales sobre la relación entre ecología y conflicto en el caso peruano”. Al mismo tiempo, el historiador aseguró que hasta la militarización del conflicto en el país, es decir, 1983, no se solía concebir la ruralidad unida a la pobreza, pues el estado había impulsado la inversión y la tecnificación antes de combatir a Sendero Luminoso. Agregó que existen múltiples casos registrados sobre matanzas de animales en la sierra por parte del movimiento, lo que también implicó pérdidas, cuestión que a juicio de Puente grafica otra de las consecuencias del enfrentamiento.

El conflicto, en palabras de Puente, “destruyó la posibilidad de pensar a la ruralidad como agente de desarrollo del país y puso piedra de tope a un país que hoy crece de espaldas a la sierra”, pero hasta el 83 –año en que llega El Niño- no se pensaba de esa manera.

 

Efectos de El Niño

“Cuando se habla sobre El Niño, se debe considerar que implica destrucción de infraestructura del Estado y esto a la vez, da cuenta de la incapacidad del Estado de, por ejemplo, prevenir las lluvias”, ilustró Puente para continuar su argumento.

Es entre 1982 y 1983, justamente una época álgida del conflicto, cuando se presenta el fenómeno, destacó el académico. Este episodio, a la vez ha sido tomado como parámetro “para medir y prepararnos ante lo que ocurre con El Niño” en la región.

Puente aclaró que su propuesta usa un esquema ya existente, que evalúa impacto climático y la emergencia de nuevas geografías de conflicto. A la vez, señaló que el estudio del impacto del fenómeno en Perú no es nuevo, pues este “ha destruido regímenes de todo tipo, de hecho se adjudica a grandes mega niños el derrumbe de las grandes ciudades estado costera, zonas afectadas por lluvias y deslizamientos”.

Para finalizar su presentación el historiador aportó datos de contexto sobre lo que supuso el fin del conflicto armado en Perú. Destacó que con la comisión de la verdad y justicia de 2001, tras 11 años de Alberto Fujimori en el poder, “se estableció en un informe final que cerca de 69 mil peruanos murieron víctimas de la violencia política en un conflicto que había durado 20 años desde los 80 cuando Sendero declara la guerra al Estado”, expresó el académico.

Puente añadió que si bien en algunos periodos existió la “ilusión” de que Sendero se acercaba a tomar el poder, en realidad nunca estuvo cerca.

Puente expresó que su intención era generar “una nueva hermenéutica sobre conflicto armado interno”, considerando que la principal víctima de este fue el campesino, de manera que desde su perspectiva, valdría la pena ampliar la mirada respecto de cuñales fueron los factores que empobrecieron a estos actores sociales.

 

INFORMACIÓN PERIODÍSTICA

Violeta Bustos, vsbustos@uc.cl