INFORMACIÓN PARA
uc.cl  /  La universidad  /  Noticias UC  /  El bosque Fray Jorge sobrevive gracias al agua de la niebla costera
El bosque Fray Jorge sobrevive gracias al agua de la niebla costera Imprimir
Viernes, 12 de Junio de 2009 00:00


Según el profesor Juan Armesto, de la Facultad de Ciencias Biológicas, este lugar es una maravilla que está en pocos lugares del mundo. También hay bosques  “devoradores”  de neblina en el sur de  Perú, en  California y en el desierto de  Namibia, en Africa.

12_frayjorgeFray Jorge es una  representación de un bosque que ya no existe en el norte, pero que existía en esa zona cuando el clima era muy diferente al clima árido actual.

Por el momento, no hay razón para preocuparse. El Parque Nacional Fray Jorge se mantiene  y regenera  gracias a la niebla  costera que arrastran los vientos desde el mar. Lo determinó un  estudio de un  grupo de profesores del Departamento de Ecología de la  Facultad de Ciencias Biológicas y del Centro de Estudios Avanzados en Ecología y Biodiversidad (CASEB), en el que también participaron  investigadores de la Universidad  de La Serena y del Instituto de Estudio de Ecosistemas de Nueva York.

Fray Jorge es el único caso en Chile y de los pocos  que existen en el  mundo, en donde exista  un bosque en medio del  desierto. Esa "isla" de la IV Región  se  asemeja a otras áreas desérticas de las costas frías del Pacífico en donde la neblina se forma sobre el océano y avanza hacia el continente. Esta neblina suple de agua y de nutrientes a las plantas  de  esos ecosistemas,  que por las condiciones de aridez  no podrían existir de otra forma.  "Una maravilla que está en pocos lugares del mundo", dice el profesor Juan Armesto, uno de los autores del estudio. Además de Chile, los hay en el sur de Perú,  en California y en el desierto de Namibia, en África.

En el norte, cerca de Ovalle, el bosque se  mantiene gracias a que  los árboles interceptan el avance de la niebla, la  atrapan y se nutren de ella.  El fenómeno se produce porque al chocar la niebla contra los árboles, se condensa en forma de gotas de agua, cae y humedece todo el suelo. "Por eso  afuera todo está seco y caluroso y dentro del bosque hace frío y llueve.  El  agua interceptada por los árboles puede ser equivalente  a unos   400 o 500  milímetros,  semejante  a la lluvia promedio anual de  Santiago", dice el científico.

El   bosque depende  del  agua de  la niebla en un alto porcentaje, más del 70%. Las superficies de intercepción de niebla están en  los mismos árboles, las hojas y  las enredaderas, de manera que cualquier  alteración  en la estructura del bosque pueden hacer variar la captura de agua.

El estudio determinó que el bosque de  Fray Jorge  tiene una antigûedad de más de 200 años, que  sus frondosos árboles están vivos y se han regenerado continuamente,  al menos durante los 2 o 3 últimos siglos. Además, se pudo  evaluar que la neblina no está disminuyendo.  Los  datos que se disponen son de alrededor de  siete  años, sin embargo, se requiere mantener un registro continuo más prolongado  para hacer mejores predicciones.  "Desgraciadamente,  no sabemos lo que va a pasar con la neblina, porque no  tenemos un buen modelo predictivo que nos permita decir lo que podría pasar  en los próximos cien años.  Lo que sí sabemos es que en este momento es un insumo confiable para el bosque, en el sentido de que siempre  hay niebla  y que ella   compensa la falta de humedad que se produce por la sequía", señala Armesto.

Otro aspecto del estudio concluye que Fray Jorge  es un relicto (vestigios vegetales) valioso, pues es una  representación de un bosque que ya no existe en el norte pero que existía en esa zona cuando el clima era muy diferente al clima árido actual. Además, compila especies de plantas y animales que se encuentran en el bosque valdiviano,  y que son propias de un bosque húmedo y frío del sur de Chile.  Muchas de las especies que se encuentran en Fray Jorge llegan hasta Tierra del Fuego.

Después de siete años, los estudios  continúan. Los investigadores están interesados en mantener un  registro permanente de la neblina dentro y fuera del bosque, investigar las tendencias y las variaciones  climáticas para  poder hacer algunas predicciones sobre lo que le sucederá en el futuro a  esta fuente de humedad, la que  no sólo puede ser importante para los árboles sino también  para la gente, ya que   esta  neblina condensada a través de redes se podría utilizar  para el uso humano, con una  suerte de "atrapanieblas".

 

INFORMACIÓN PERIODÍSTICA
Ana María Bolumburu, periodista, abolumbu@uc.cl
 

Noticias relacionadas

2013 - Pontificia Universidad Católica de Chile - Avda. Libertador Bernardo OHiggins 340 - Santiago - Chile - ¿Cómo llegar? - Mesa central (56) (2) 2354 2000
Este es el sitio oficial para validación y tramitación de cualquier tipo de documentos de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Políticas de privacidad | Mapa del sitio
Optimizado para: Explorer 8.0, Firefox 3.6.17, Chrome 10, Safari 4.1, Opera 11.10 ó superiores