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Preocupado por la conservación de los sitios patrimoniales chilenos, el profesor Francisco Prado de la Escuela de Construcción Civil elaboró "Kirigami. Set de Sitios de Patrimonio Mundial en Chile", un proyecto que a través de una milenaria tradición asiática busca difundir la riqueza cultural y arquitectónica de nuestro país.
La belleza y singularidad del paisaje chileno atrae la atención de miles de turistas cada año. Pero también lo hace la historia, a través de sitios construidos por el hombre, que han sido catalogados como monumentos nacionales. La conservación de estas majestuosas edificaciones, que valoriza a la sociedad, es materia de preocupación desde hace varios años.
En 1997, el Consejo de Monumentos Nacionales se planteó como meta lograr que Valparaíso, las oficinas salitreras Humberstone y Santa Laura, las Iglesias de Chiloé y el Campamento Sewell, pudieran ser declarados como Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco.
Con el transcurso de los años, el objetivo se cumplió y los bienes propuestos desde Chile se unieron a la lista oficial junto al Parque Nacional Rapa Nui, ya inscrito en 1995, lo que ha permitido la realización de grandes proyectos de conservación financiados gracias a la cooperación internacional y recursos del Estado. Sin embargo, la extrema vulnerabilidad de los monumentos nacionales hace indispensable que se tomen otras medidas para su protección.
Con el propósito de que sea la misma comunidad la que también se preocupe de su cuidado, el académico de la Escuela de Construcción Civil y Jefe del Programa de Magíster en Construcción, Francisco Prado, elaboró el proyecto "Kirigami. Set de Sitios de Patrimonio Mundial en Chile", que colabora de un modo atractivo en la difusión de los sitios declarados Patrimonio de la Humanidad.
En un trabajo conjunto con el Consejo de Monumentos Nacionales, la Dirección de Extensión en Construcción, DECON UC, de la Escuela de Construcción Civil, ha desarrollado esta milenaria tradición asiática para vincular a las nuevas generaciones y los turistas extranjeros con nuestro patrimonio.
El kirigami es el arte del papel cortado japonés y una de sus variantes es la arquitectónica, que busca mediante cortes hechos por cuchillas y dobleces representar escenarios u objetos inmuebles con gran detalle.
Aunque la idea original era hacer una réplica exacta de un sector de cada sitio seleccionado, al elaborar los kirigamis se optó por representar las características más notorias de estos, lo que permitirá a su vez comprender los valores que cada uno posee y con ello potenciar aún más la trascendencia del patrimonio.
INFORMACIÓN PERIODÍSTICA
Daniela Jorquera Gastelo, periodista, dpjorque@uc.cl
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