Capilla del Seminario Pontificio |
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El ingreso desde la calle sigue una vereda cubierta que interconecta los distintos sectores del seminario. Aparte de definir las circulaciones, configura el atrio del templo como un espacio cuadrado al que rodea por tres de sus lados, dejando el cuarto como una proyección hacia un espacio contiguo donde se ha emplazado una cruz. Dado que existe una ligera pendiente que sube de sur a norte, el atrio se muestra desde la calle a la manera de una plataforma elevada.
Hay un desplazamiento del eje de ingreso respecto del eje principal del templo en el que se alinean de sur a norte la cruz exterior, el ingreso del templo, la nave principal y el sagrario. Por esto, no se llega directamente al atrio, sino que se lo rodea.
El templo sigue los principios de una planta basilical que se resuelve mediante la superposición de diversos recursos formales unificados a través de su materialidad. Presenta un volumen que parecería generado por el desplazamiento de dos cuerpos, frontal y posterior, que al separarse dejan una huella, una repetición rítmica de una pequeña pieza geométrica representada por el material de cubierta. Ambos cuerpos, frontal y posterior son de ladrillo y adoptan una composición basada en la intersección de varios volúmenes menores; mientras la puerta de ingreso adquiere predominancia en el primero, el volumen escultórico emplazado sobre el altar lo hace en el segundo, creando un contrapunto equilibrado tanto en jerarquía como en tratamiento formal.
El cuerpo frontal se compone de varios planos: El primero lo configura la puerta de ingreso, que se proyecta hacia adelante independizándose de la fachada hasta convertirse en un volumen que recibe el ingreso y lo canaliza a la manera de un túnel abovedado; este túnel divide la fachada en dos partes y se proyecta visualmente desde el exterior hasta la nave, atravesando el deambulatorio posterior o pronaos. El segundo plano está formado por unos muros altos que partiendo de los flancos del túnel, se curvan hasta sus extremos para retornar algo más atrás, en unos planos que se recortan siguiendo la inclinación de la cubierta más baja a la que sirven de parapeto. Configuran en su interior unos patios de luz que iluminan el pronaos y las caras frontales. En tercer plano, un par de prismas rectangulares de mayor altura, cortados en sesgo siguiendo la misma inclinación de los anteriores, permiten la iluminación cenital del pronaos en la línea de división con la nave central del templo y sirven de parapeto a la cubierta de la nave central templo, más alta y angosta que la anterior.
El cuerpo posterior se compone de un volumen cúbico al que se adosan otros de menor jerarquía, uno se dispone delante a la manera de un frontón intersectado en su parte central con un cilindro y lo flanquean otros dos, que resultan ser prolongación de las naves laterales. Encima del volumen principal, se alza un torreón de compleja geometría que con su presencia escultórica se constituye en el elemento dominante de la iglesia. Aunque una lectura simbólica lo asocia a un campanario, se trata más bien de un lucernario que ilumina el altar.
Interiormente, luego de atravesar el túnel del ingreso, se accede a un pronaos donde se sitúan los confesionarios, y se ilumina a través de dos patios de luz que tiñen de lila el ambiente; se separa de la nave del templo por medio de un pórtico compuesto por tres arcos de medio punto, el central menor y alineado en el eje, en tanto que los laterales de mayor dimensión y conteniendo una suerte de óvalos dobles fabricados en ladrillo. La nave central es casi cuadrangular y si se suman los ambulatorios, su proporción mayor sería la transversal al eje axial del templo; su cielo es una bóveda que traza en sección un arco rebajado separado de las paredes laterales para permitir la iluminación cenital de la nave. En su centro tiene una hendidura que a la manera de una bovedilla corre longitudinalmente de un extremo a otro coincidiendo en sus extremos con unos rosetones en el punto de ingreso y en el baldaquino.
Un arco define el ámbito del presbiterio, que está a 68 cm. del nivel de la nave principal. El altar es una pieza de hormigón armado que se soporta en voladizo de un pequeño dado central. Está cubierto por un baldaquino que remata en un volumen escultórico visible desde el exterior. Detrás, el sagrario, elevado 1.20 m.. más arriba y al cual se accede por una doble escalinata adosada al muro del fondo. Está inscrita dentro de un absidiolo central de forma cilíndrica que exteriormente forma un volumen saliente respecto de la fachada, lo que le permite iluminarse cenitalmente. Lateralmente la separación de los ambulatorios se logra mediante un desnivel de 17 cm. y un dintel alto de madera que contiene varios cuadros de caballete. y en su cara exterior, unas arcadas con iluminación cenital posterior que las muestra a contraluz dibujando su sombra como materialidad visible. Estas naves ejemplifican el esfuerzo por dramatizar el efecto de la luz como configuradora del espacio arquitectónico.
La sacristía corre paralela a la nave principal colindante con el ambulatorio poniente y sus ventanas, también tienen vidrios morados.
La proliferación de arcos de variadas dimensiones, formas y materiales, que van desde el arco acristalado de la puerta de ingreso, las arcadas de los ambulatorios, hasta el baldaquino que cubre el altar; la superposición de recursos, como bóvedas inscritas dentro de otras, dobles arcos, pantallas rectas, curvas, perforadas, la diferenciación espacial mediante luces de color, cambio de materiales, diferenciación de niveles; el direccionamiento de recorridos a través de pórticos, aleros, sendas; son, junto a otros, los recursos que sugieren la comprensión de esta obra como la sumatoria de fracciones Sin embargo, subyace al conjunto un orden que conjunciona esta multiplicidad en un todo expresado en tres grandes elementos alineados conformando un eje principal: La cruz exterior, que cumple su función simbólica a nivel urbano; el patio cuadrado, rodeado por el pergolado que interconecta los distintos sectores de la edificación; y la nave del templo, con el volumen escultórico que marca el sitio del altar.
Información proporcionada
por: Fuente
Fernando Pérez. Facultad de Arquitectura y Bellas Artes. 1994
Investigación FONDECYT: Medio Siglo de Arquitectura en Chile a través
de sus Iglesias y Capillas. Fernando Pérez. Facultad de Arquitectura
y Bellas Artes.