CLEMENTE DE ALEJANDRÍA
Strómata I. 17. 4. Lo mismo que los agricultores riegan la tierra antes [de sembrar], así también nosotros regamos con el agua potable que contienen los pensamientos griegos, nosotros regamos la tierra que ellos son, para que reciban la semilla espiritual que ha sido sembrada, y así pueda crecer [en ellos] fácilmente. 18.1. Por tanto, estos Stromata recorrerán la verdad mezclada entre las opiniones de la filosofía, o mejor, envuelta y oculta en ellas, como el fruto comestible de la nuez; me parece que sólo a los labradores de la fe conviene el custodiar las semillas de la verdad. 2. No se me ocultan tampoco las murmuraciones de algunos ignórantes timoratos que dicen que es necesario ocuparse de lo más imprescindible, o sea, de lo que contiene la fe, y descuidar igualmente las cosas externas y superfluas, que nos fatigan inútilmente y nos ocupan el tiempo sin aportar nada al objetivo final. 3. Incluso hay quienes piensan que la filosofía es mala, porque se ha introducido en la vida de los hombres para su perdición por un malvado inventor. 4. Pero, yo mostraré a lo largo de estos Stromata que el vicio es de naturaleza mala, de la que ningún labrador puede jamás hacer crecer nada bueno, e insinuaré de alguna manera que la filosofía también es obra de la divina Providencia.
I. 28.1. Antes de la venida del Señor, la filosofía era necesaria para la justificación de los griegos; ahora, sin embargo, es provechosa para la religión, y constituye una propedéutica para quienes pretenden conseguir la fe mediante demostración racional; por eso se dice: Tu pie no tropezará, refiriendo a la Providencia lo que es bueno, tanto griego como nuestro. 2. Ciertamente, Dios es la causa de todos los bienes; de unos [lo es] principalmente, como del Antiguo y del Nuevo Testamento, de otros consecuentemente, como de la filosofía. 3. Quizás también la filosofía haya sido dada primitivamente a los griegos antes de llamarles también a ellos mismos el Señor, ya que también la filosofía educaba a los griegos, al igual que la Ley a los hebreos, hacia Cristo. En verdad, la filosofía, abriendo camino, predispone al que luego es perfeccionado por Cristo. (...)
I. 29. 9. Luego [la Escritura] dice: No vayas frecuentemente tras los pasos de la extraña (Pr 5,20); en efecto, anima a utilizar la cultura mundana, pero no a permanecer e instalarnos en ella. Así, pues, los dones concedidos oportunamente a cada generación para su bien son una educación preparatoria a la palabra del Señor. 10. Ahora bien, hay quienes, seducidos por los encantos de las sirvientas, se han preocupado poco de la señora, la filosofia, y han envejecido, unos con la música, otros con la geometría, otros con la gramática, y los más con la retórica.
I. 30.1. Al igual que el ciclo de estudios es útil para la filosofía, que es su reina, así también la misma filosofía contribuye a la adquisición de la sabiduría. La filosofía, pues, es una práctica de la sabiduría; la sabiduría, en cambio, es la ciencia de las cosas divinas y humanas y de sus causas. La sabiduría es la señora de la filosofía, como ésta lo es de la propedéutica. 2. Si, pues, la filosofía ofrece un dominio sobre la lengua, el estómago y sobre lo que está por debajo del estómago; también es deseable por sí misma, y se muestra más augusta y señora, si se practica por amor a Dios y de la gnosis. 3. La Escritura presenta un testimonio de lo que decimos en los siguientes términos: Sara, estéril hacía tiempo, era esposa de Abraham. Al no poder dar a luz, Sara entrega a Abraham a su propia esclava, la egipcia de nombre Agar, para que le diera descendencia. 4. La sabiduría, que vive con el creyente (y Abraham fue reputado como creyente y justo), era todavía estéril y no tenía hijos por aquel entonces, puesto que todavía no había engendrado nada bueno para Abraham; sin embargo, juzgaba conveniente, ya llegado el tiempo del progreso, de unirse primero con la cultura mundana (ya que Egipto simboliza el mundo); luego, acercándose a ella, conforme a la providencia divina, engendró a Isaac.
I. 31.1. El mismo Filón interpreta Agar como residencia en país extranjero (porque se dice en el texto citado: no te apasiones en demasía de una extraña); en cambio, a Sara como mi soberana. Ciertamente, una vez pre-educados, es posible atender a la sabiduría soberana por la que crece la raza de Israel. 2. Por ello se demuestra que la sabiduría es didáctica. Abraham la obtuvo, pasando de la contemplación de los fenómenos celestes a la fe y a la justicia según Dios. 3. Pero, ¿Isaac significa el autodidacta. Por eso se manifiesta como figura de Cristo. Isaac mismo tuvo como única mujer a Rebeca, que significa constancia. 4. Se dice que Jacob tuvo relación con varias mujeres, y su nombre es interpretado como el experto (puesto que la experiencia se consigue por medio de muchas y distintas doctrinas); por eso también recibe el nombre de Israel, [es decir,] el perspicaz puesto que era hábil y también laborioso. 5. Pero también podría tener lugar otra interpretación acerca de los tres progenitores: que el sello de la gnosis es soberano, porque consta de naturaleza, aprendizaje y práctica. 6. Otra imagen de lo que hemos dicho podría ser Tamar, que yace junto a la encrucijada y ofrece apariencia de ramera, a quien tomó el deseoso de saber, Judá (que significa el que puede), y que no dejaba nada sin descubrir y sin investigar, y se desvió hacia ella, manteniendo la conformidad para con Dios.
I. 32.1. Por eso, también el mismo Abraham, estando celosa Sara porque Agar la superaba en honor, al elegir únicamente lo útil de la filosofía mundana, le dijo: Mira, en tus manos está la esclava, haz con ella lo que te plazca. Como dando a entender: me junto a la cultura mundana por ser más joven y esclava tuya, pero también amo y venero la ciencia que posees como perfecta señora de la casa. 2. También Sara la maltrató, que equivale a: reprendió y corrigió. Por cierto, rectamente se dice: Hijo, no desprecies la enseñanza de Dios ni estés enojado cuando te corrija. Porque el Señor corrige al que ama, y aflige al que de verdad es hijo. 3. Sin duda, estos mismos pasajes de la Escritura, examinados bajo otros aspectos, recuerdan la existencia de otros misterios. 4. Manifestamos, pues, abiertamente desde ahora que la filosofía consiste en la búsqueda de la verdad y de la naturaleza de los seres (esa verdad de la que dijo el Señor mismo: Yo soy la verdad); y además, la educación preparatoria del descanso en Cristo ejercita el espíritu y despierta la inteligencia, generando la afición investigadora mediante la verdadera filosofía. Es la que han descubierto y tienen los iniciados, o mejor, la han recibido de la Verdad misma.
I. 72. 4. Con mucho, el pueblo más antiguo de todos esos es el judío, y su filosofía, manifestada en la Escritura, es anterior a la filosofía griega, como lo demostró sobradamente Filón el pitagórico, no sin tener en cuenta a Aristóbulo el peripatético y a otros muchos cuyos nombres no examinare minuciosamente.
I. 80. 5. Como algunos dicen que la filosofía griega engendra de alguna manera la verdad por aproximación, pero de manera confusa y no íntegramente; sin embargo, otros afirman que [la filosofía griega] toma su impulso del demonio. Hay quienes sugieren que toda filosofía está inspirada por unas fuerzas subordinadas. 6. Mas aunque la filosofía griega no llegue a alcanzar la verdad en su totalidad, y, además, no posea en sí misma fuerza para cumplir los mandatos del Señor, al menos prepara el camino para la enseñanza verdaderamente más regia, porque de un modo u otro hace prudente [al hombre], modela el carácter, y predispone a quien cree en la Providencia para la recepción de la verdad.
I. 87.1. También hay en la filosofía, robada como por un Prometeo, un pequeño fuego que puede avivar de forma útil la luz conveniente, un vestigio de sabiduría, una moción respecto a Dios. 2. En este sentido pueden ser llamados ladrones y salteadores (Jn 10,8) los filósofos griegos, que antes de la venida del Señor se apoderaron de parte de la verdad de los profetas hebreos, y no apropiándosela plenamente, sin embargo la hicieron pasar como doctrina propia; y algunos, por ignorancia, la han alterado y enseñado con excesiva minuciosidad; en fin, otros afirman que la han descubierto ellos mismos, puesto que han sido dotados de un espíritu de inteligencia 3. También Aristóteles está de acuerdo con la Escritura al llamar a la sofística el arte de robar sabiduría, como hemos recordado anteriormente. 4. En efecto, el Apóstol dice: Hemos dicho esas cosas no con estudiadas palabras de humana sabiduría, sino como tas aprendidas del Espíritu (1Co 2,13).5 Igualmente se dice acerca de los Profetas: Todos recibimos de su plenitud, es decir, de Cristo. Por eso los Profetas no son ladrones. 6. Y también dice el Señor: Mi doctrina no es mía, sino del Padre que me envió y acerca de los ladrones afirma: El que habla de sí mismo, busca su propia gloria 7. Por eso los griegos son egoístas y orgullosos. Llamándoles sabios, la Escritura no ataca a los que son realmente sabios, sino a los que aparentan ser sabios.
Pedagogo, I, 62. 1. Algunos se empeñan en sostener que el Señor no es bueno, porque se sirve de la vara, de la amenaza y del temor.
I. 70.1. Ved cómo Dios, por su bondad, busca nuestra conversi6n, y cómo, cuando recurre a la amenaza tácitamente pone de manifiesto su amor al hombre: Les ocultaré -dice- mi rostro, a ver qué va a ser de ellos. Allí donde el Señor vuelve su rostro hay paz y alegría; pero allí donde lo aparta, se introduce furtivamente el mal. 2. Él no quiere mirar el mal, porque es bueno; y cuando voluntariamente aparta sus ojos por la infidelidad del hombre, tiene origen el mal. Dice Pablo: Considera, pues, la bondad y la severidad de Dios: severidad, con los que cayeron; bondad, contigo, si es que te mantienes en la bondad, es decir, en la fe en Cristo. Es propio del que es bueno, precisamente porque es bueno por naturaleza, odiar el mal. 3. En consecuencia, reconozco que castiga a los infieles –pues el castigo mira al bien y al provecho del que es castigado: en efecto, es una enmienda para quien se resiste–, pero no quiere la venganza. Porque la venganza, que consiste en devolver mal por mal, busca la utilidad del vengador. Y es claro que no desea la venganza el que nos enseña a orar por los que nos calumnian
Quis dives
salvetur, V,2-4. Los que sabemos bien que el Salvador no dice nada
de una manera puramente humana, sino que enseña a sus discípulos
todas las cosas con una sabiduría divina y llena de misterios, no
hemos de escuchar sus palabras con un oído carnal, sino que, con
un religioso estudio e inteligencia, hemos de intentar investigar y comprender
su sentido escondido (toVn ejn
aujtoi=" kekrummevnon nou=n).
En efecto, lo que el mismo Señor parece haber expuesto con toda
simplicidad a sus discípulos no requiere menos atención que
lo que les enseñaba en enigmas; y aun ahora nos encontramos con
que requieren un estudio más detenido, debido a que hay en sus palabras
una plenitud de sentido que sobrepasa nuestra inteligencia (...) Lo que
tiene más importancia para el fin mismo de nuestra salvación,
está como protegido por el envoltorio de su sentido profundo, maravilloso
y celestial, y no conviene recibirlo en nuestros oídos de cualquier
manera, sino que hay que penetrar con la mente hasta el mismo espíritu
del Salvador y hasta lo secreto de su mente.