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Artículos de prensa

"Historiografía conservadora chilena
La Influencia de Oswald Spengler"

Cristián Gazmuri*

En Chile la influencia de Oswald Spengler y su libro La Decadencia de Occidente fue enorme y ha durado por décadas. Los intelectuales chilenos y, en particular, los historiadores chilenos de pensamiento conservador, hacia comienzos del siglo XX - ahogados por la abulia de la República Parlamentaria- recogieron con entusiasmo la visión del pensador alemán, que les venía a entregar categorías universales que les explicaban por qué el Chile de su momento era decadente y por qué el Chile del pasado y en especial de la República Portaliana o Autoritaria, (predominio de hombres fuertes, guerreros, señores, etc., un "estado en forma", ideas que Spengler había tomado de Nietzsche) era un pasado deseable al cual se había de retornar. Vale decir, Spengler creaba un "paradigma pretérito", lo que es una de las vetas centrales - y lugares comunes- del pensamiento conservador: la añoranza de un pasado idealizado.

¿Pero quiénes fueron los más importantes discípulos de Spengler en Chile? El año 1925 Alberto Edwards Vives ("El último Pelucón" como le gustaba autodenominarse) escribía en la revista Atenea un artículo titulado "La sociología de Oswald Spengler". En éste afirmaba: "Lo confieso ingenuamente, este libro ("La decadencia de Occidente") en cierto modo ha revolucionado mi espíritu. Veo las cosas de otra manera después de haberlo leído.(...) Es como si me hubieran puesto unos anteojos con los que veo claro los mismos objetos que antes entreviera confusamente". Así se adscribía - casi incondicionalmente- a la filosofía de la historia de uno de los pensadores más conservadores del siglo XX. Efectivamente, la influencia de Spengler sobre Edwards fue enorme y es su idea de la historia mundial la que está detrás de la interpretación de la historia de Chile que expone Edwards en su obra La fronda aristocrática. De Spengler toma los conceptos de: "alma nacional", "estado en forma", "fronda", "decadencia", "sino", "vitalismo de los actores históricos", y otros. Vale decir los centrales de su obra, que es el ensayo histórico más importante escrito en Chile durante el siglo que termina. Sin ellos la obra no tendría la estructura ni los conceptos centrales que aporta, excepto quizá su admiración de las figuras autoritarias de la historia de Chile republicano como Portales y Montt, que el autor chileno ya había mostrado en sus obras anteriores.

Encina, un "precursor"
La obra de Spengler, como se sabe, influyó poderosamente en otros historiadores conservadores y admiradores de los regímenes autoritarios. El primero es Francisco Antonio Encina, quien - con su conocida falta de modestia- pretende no haber tomado idea alguna de Edwards, sino haber "coincidido con Spengler" (en ideas que ya tenía hacia 1907, vale decir 11 años antes que apareciera la obra del alemán). Y de esto se habría dado cuenta después de leer "La decadencia de Occidente" (1.163. págs. en dos tomos, de difícil lectura), en una sola noche. Pero para quien conoce a Encina y a Edwards poca duda le puede caber que los largos 20 tomos de la Historia de Chile de Encina están desarrollados (en lo que se refiere a la república) sobre los conceptos y estructura interpretativa que tomó de Edwards y, a través de éste, de Spengler. Sin perjuicio de que Encina también leyera, al menos en parte, de la Decadencia de Occidente personalmente. Y la Historia de Chile de Encina ha sido muy difundida. Resumida por Leopoldo Castedo, fue también editada tres veces - completa- en fascículos y resumida en los textos escolares de Frías Valenzuela y varios otros. Así se socializó la idea de que el "momento estelar" de la república fue el "estado portaliano" autoritario y conservador. Que el Chile liberal de la segunda mitad del siglo fue un período de decadencia y - ahora según Edwards- que la democracia de masas posterior a 1920, algo aún peor. Ambos, Edwards y Encina, utilizan además, ampliamente, el método histórico intuitivo y las analogías tal como Spengler recomendaba, admiran a "los individuos magnos", etc...

Pero lo curioso es que los lugares comunes de historia de Chile creados por Edwards pasaron a otros importantes historiadores conservadores de línea católica. El más importante fue Jaime Eyzaguirre, quien - a su vez- por su fe religiosa, no podía estar de acuerdo con la mayor parte del pensamiento del autor alemán, uno de los padres intelectuales de nacismo, al menos hasta mediados de la década de 1920. Y Jaime Eyzaguirre (conservador hispanista, de gran carisma) tuvo muchos discípulos, importantes hasta el día de hoy. Quizá el más destacado es Gonzalo Vial (quien está escribiendo una biografía de su maestro), sin perjuicio de que Vial también haya leído personalmente a Spengler, como me parece. Pero no sólo Vial: Cristián Zegers, Fernando Silva Vargas, Arturo Fontaine Aldunate, Javier González E. y muchas otras figuras conservadoras del presente son también los discípulos de Eyzaguirre, aunque no necesariamente de Spengler.

Gonzalo Vial hace una evocación a Spengler muy clara en la p. 33 el volumen I, tomo II de su Historia de Chile. Ahí concluye su tesis central con la siguiente frase: "La generación que una mañana primaveral vio elevarse una columna de fuego, bien sabe, ¡ay!, que efectivamente postraba a Chile una honda decadencia", la que él atribuye a la "ruptura de los consensos", idea que también puede remontarse a Spengler, al menos relativamente.

Más curioso resulta, sin embargo, que Mario Góngora (quien luego de ser conservador, falangista y comunista, terminó integrista católico y lefebrista), un historiador profesional riguroso, erudito e inteligente como pocos, en una entrevista concedida a Simon Collier en el "Hispanic American Historical Review", en 1983, reconoce que Spengler (cuyo prestigio intelectual está de baja en el presente) fue el filósofo de la historia que más influencia ejerció sobre él. Y en algunas de sus obras, particularmente en Ensayo sobre la noción de estado en Chile en los siglos XIX y XX, esto se nota.

Y más raro aún es que un joven católico y de hondas inquietudes sociales como fue Eduardo Frei Montalva, leyera los dos tomos de La Decadencia de Occidente, ¡estando en el colegio!, a fines de la década de 1920. No sabemos cuánto entendió del mamotreto, pero el solo hecho que lo leyera indica el enorme prestigio que gozaba Spengler en el Chile en esos tiempos.

*Cristián Gazmuri es profesor del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

**Artículo publicado en el Diario El Mercurio el 12/11/2000.


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