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Ciclo de conferencias

Instituto de Historia PUC
Corporación Cultural de Las Condes

"Platón y el camino hacia el conocimiento"

Mariano de la Maza


Busto de Platón

Aspectos Biográficos

Filósofo griego que vivió en la Atenas del siglo V, período muy fértil en el ámbito cultural y al mismo tiempo, de grandes divisiones y guerras, como la del Peloponeso, que enfrentó atenienses y espartanos.
Aristocles fue el verdadero nombre de Platón, alias que adquirió por sus anchas espaldas. No es claro ni el año ni el lugar de su nacimiento; 428-27, en Atenas o Egina. De familia noble y dedicada a la política, pensó en su juventud dedicarse a ella. Poco a poco se va alejando de esta actividad, y la decepción es enorme tras la muerte de Sócrates, su profesor de filosofía. Las intrigas y problemas en que su maestro es arrastrado de modo bastante injusto lo llevan a desconfiar de los modos de gobierno que se venían desarrollando en su polis, reprochando a la democracia su responsabilidad en la muerte por cicuta de Sócrates.
Este desengaño de la clase gobernante conduce a destacar la delicadeza como parte esencial de la política, y cómo sólo algunos son poseedores de esta cualidad. Ellos serían los mejores, los encargados de guiar a la sociedad. Quienes estarían mejor preparados para esta misión serían los filósofos, pues su sabiduría y claridad les permitiría realizar lo mejor para la humanidad en su conjunto. Sólo aquellos con el conocimiento superior de justicia podrían hacer lo justo en la sociedad.
La decepción que siente Platón tras la condena a muerte de Sócrates lo conducen a viajar. A los 28 años deja Atenas y recorre distintas partes del mundo conocido, dirigiéndose a Egipto y África. Es de particular importancia la travesía que lo lleva a Siracusa, lugar en el que se hace amigo de un pariente de quien gobernaba la isla.
No se sabe a ciencia cierta qué pasó, pero sí está claro que este episodio acabó por defraudar de modo definitivo a Platón del ámbito político, convenciéndolo aún más de la necesidad de formar filósofos para que guiasen las naciones. Ninguno de los movimientos políticos en los que Platón participa acaban bien, no pudiendo experimentar en la realidad uno de sus postulados más esenciales, el de gobernar con justicia.

Platón vuelve el 387 AC a Atenas, creando lo que luego será conocido como la primera universidad de la historia, la Academia de Filosofía, denominada así por un busto de mármol que ubicado en los jardines, se erguía en recuerdo del héroe Akademus.


Academia de Filosofía fundada por Platón el año 387 a.C.

Durante veinte años recibe discípulos, a quienes enseña su doctrina.
Viaja a Siracusa nuevamente, sin lograr tampoco el éxito esperado; regresa a su Academia y morirá finalmente el 347 en una Atenas que vive complicados momentos socioeconómicos.

Escritos

La pluma de Platón fue variada, pues tocó temas muy diversos. El método que más utilizó fue el diálogo, el mismo empleado años antes por Sócrates. Este modo de expresión permite la exposición de posturas al tiempo que se escucha puntos provenientes de otros interlocutores. Al tomar en cuenta las distintas posiciones, la mayor parte de las conversaciones no lograban postura definitiva en torno a un punto en cuestión, concibiendo a este método como el más adecuado para enseñar la filosofía. Sócrates interrogaba con el objetivo de llegar a un concepto universal, aplicable a todos los casos particulares. Platón va un poco más lejos pues intenta no sólo acceder a un concepto común unificador, al estimar que es posible acceder a lo universal a partir de la realidad del pensamiento.
En estos diálogos es Sócrates quien hace de inquisidor, preguntado a un interlocutor respecto a un tema en particular, con el ánimo de poner en duda las convicciones sofistas. Los escritos reciben el nombre de quien charla con Sócrates y pueden clasificarse en cuatro etapas:
1. Juventud: El pensamiento socrático es muy fuerte y rinde por ello testimonio a su maestro, exponiendo sus puntos de vista. Entre las obras de este período están La Apología, El Critón y Eutifrón.
2. Viaja a Sicilia y funda la Academia. Comienza a distanciarse de su maestro y su pensamiento se hace más propio. Destacan sus textos Hipias Menor, Hipias Mayor, Menón y Cratilo.
3. Madurez, con escritos como La República, Banquete, Fedón y Fedro.
4. Duda de sí; crítica y objeción hacia sus ideas, período especulativo y sus doctrinas se hacen más complejas, destacando Parménides, Sofista, Político, Timeo, Critias y Filebo.


Doctrinas Filosóficas.

Platón confía de modo radical en la posibilidad humana de conocer mediante la razón. Esta idea tenía franca oposición en los sofistas, percibidos por Platón como maestros de presunta sabiduría, pues sus conocimientos estaban al servicio del éxito. No apuntaban a una verdad en sí, pues buscaban lo conveniente y utilitario de la existencia. Exponentes de este pensamiento son Plotágoras, quien sostiene que el hombre es la medida de todas las cosas, y Borgias, quien postula la no existencia de las cosas, pues nada puede ser conocido, ya que aquello que es capacitado de aprehender, no es posible de comunicar. Los sofistas afirmaban la existencia de una contraposición entre las leyes humanas y las naturales; las humanas están destinadas a dominar a los débiles, por lo que si era posible que ambas leyes no coincidieran. Platón, por el contrario, cree en la existencia de una verdad objetiva, y por cuya existencia real es posible el conocimiento. Este podía adquirirse mediante el diálogo, método de conocimiento que no corrompía al enseñar, pues daba al alumno espacio para meditar sus convicciones y expresarlas. Estaba compuesto por dos niveles:
Ironía: El presunto sofista se enfrenta a un cuestionamiento constante por parte de Sócrates mediante un interrogatorio exhaustivo que acaba cuando el falso sabio toma conciencia de su incapacidad de responder con solidez.
Mayeútica: Acá se da a luz la verdad, con Platón actuando de partero, pues colaboraba al sacar del interior una verdad que hasta ese instante estuvo oculta.
Este método fue utilizado inicialmente por Sócrates y adoptado luego por Platón; con el transcurso de los años es ampliado y acomodado al pensamiento platónico.
Un aspecto innovador, y que lo acaban distanciando de su maestro es la doctrina de las ideas, eje esencial de su doctrina. Esta concepción se inicia al relacionar las ideas con el pensamiento, es decir, como elementos subjetivos que pasan por la mente humana. Y estas ideas pertenecen a la realidad, único modo de explicar su estabilidad y presencia. La existencia de las ideas como un ente real permite la obtención de una verdad objetiva. En definitiva, cuando el pensamiento es verdadero, corresponde a una verdad real.
Las ideas existen con independencia del pensamiento, pues son eternas, inmutables, simples (en sentido que una idea equivale a todos los casos), idénticas y sólo pueden ser captadas por la inteligencia y no por lo sentidos).
Que la idea sea captada por el pensamiento no la hace ser sólo eso, ya que existen dos mundos o realidades que de naturaleza distinta, están siempre presentes: por un lado, y como ya fue señalado, las ideas y sus características de eternidad, inmutabilidad y simpleza, en oposición a un mundo que es múltiple, complejo y cambiante.
El mundo en el que nos desarrollamos es para Platón opuesto al de las ideas; el mundo sensible es capaz de ser aprehendido a través de los sentidos a diferencia de la idea, que sólo es captada por la inteligencia. Las cosas del mundo sensible son participantes, al ser como copias, del mundo de las ideas.
Platón percibía el mundo inteligible de las ideas como el único modo de acabar con los sofistas, de ahí la importancia que da a la enseñanza, forma de acabar con la falsedad reinante.
La condición original del hombre era la del pleno conocimiento, y las ideas universales son un recuerdo de un conocimiento que se tuvo. En su génesis el hombre tuvo a su disposición la sabiduría, que fue perdida pero es posible de recuperar utilizando los sentidos, ya que el contacto con lo múltiple y sensible despierta el recuerdo de lo perdido. Esta doctrina, denominada de la reminiscencia o anamesis. El diálogo con Menón sostiene esta posición: se busca lo que ya se sabe, ya que nunca se esta detrás de lo ignorado; el conocimiento seria por ello reminiscencia, revivir lo que se tenía. Y recordando se podría adquirir nuevamente lo perdido. En las conversaciones que Sócrates mantiene con Fedro y Fedón surgen los pensamientos más propios sostenidos por Platón, al identificar en dichos textos lo que define al hombre como tal no es el cuerpo si no su alma, motor que impulsa a su actuación autónoma.
El alma se mueve por sí misma, es inmortal y no depende de otro objeto, pero ella sí gobierna sobre el cuerpo. El alma conoce las ideas y por ello es de su misma naturaleza, siendo también homogénea, incorrupta, inmutable e inmortal. La muerte, como opuesto al principio de vida, sería también opuesta al alma. Relacionado con el alma está el concepto de amor, percibe como objeto de lo bello y reflejo armónico de las ideas. Lo relaciona bastante con la belleza física, pues un cuerpo hermoso aumentaría las virtudes: al contemplar la belleza el hombre puede elevar su espíritu.
Recurre Platón constantemente al mito para proponer verdades conjeturadas y explicar con mayor claridad sus teorías; identifica por ejemplo como padres del amor a Perios y Penias, divinidades de la abundancia y escasez, respectivamente. Esta dualidad entrampa al amor, pues por un lado está sometido a la indigencia y siente una carencia, y mediante la belleza puede suplir esta falencia. Siempre el amor se las arreglará para mejorar su condición, divinidad busquilla que es capaz de usar correctamente los recursos para su elevación.
La doctrina platónica es dualista en relación a la virtud; el hombre sería un alma que cayó encerrada en un cuerpo que no le es propio, y sus ánimos de libertad lo conducirían a la exigencia moral. El humano debe mejorar su condición moral para así acceder a lo inteligible, a lo divino. La búsqueda del bien debe ser una constante, para llegar a conocer la virtud, viviendo en concordancia a este conocimiento, siendo éste el camino a la felicidad.
En la Grecia del siglo V el concepto de virtud, areté, no está muy vinculado al significado moral que hoy se le da al término, sino más bien con al excelencia y condición aristocrática de algunos escogidos.
Sócrates comienza a cambiar esta idea y Platón lo hace de modo radical, al plantear el areté como algo capaz de conocerse -y por ende, de enseñarse- al concebir el concepto como un cultivarse en pos de perfección. Para ello es esencial el autoconocimiento, lema fundamental de la enseñanza socrática. El alma, componente principal del hombre, fue dividida en tres partes, y cada una tiene un concepto de virtud adecuado:
1) Parte superior, que debe gobernar a la inferior; la virtud sería subordinar a la razón los deseos de las otras esferas bajo los cánones de sabiduría y prudencia.
2) Alma irascible, que se debe guiar por la valentía.
3) Alma de los deseos, cuyo modelo de virtud está marcado por la moderación.
Estos tres segmentos deben cultivarse de modo racional bajo la virtud que regula, ordena e integra las diversas partes: la justicia.
La idea de conocimiento expuesta por Platón tiene que ver con la sabiduría, si somos justos sabremos qué es la justicia, lo verdadero y lo bello. Utiliza un método de conocimiento superior, denominado dialéctica, que posee dos aspectos:
1) Ascendentes, que sería remontarse a lo sensible, elevarse hacia lo más inteligible, es decir, al mundo de las ideas.
2) Descendente, que parte en lo supremo y ve la conexión con el resto, el como unificar desde el modo de conocimiento superior al inferior.
La alegoría de la caverna, presente en el tomo VII de La República toca esta relación y aclara la función social del filósofo; el deslumbramiento inicial de lo sensible le permite ascender y acceder al conocimiento, para luego enseñar lo aprendido.
La espina dorsal de la doctrina de platónica es la búsqueda de justicia, y por ello el filósofo es el más adecuado, dado su formación, para gobernar. Fue un convencido de la necesidad de organizar la sociedad en torno al verdadero conocimiento, proponiendo para ello un modelo de sociedad políticamente organizada, siempre con el interés de crear un orden político justo.

Conclusiones

- Lo importante de Platón son los lazos que vinculan el pensamiento con la vida personal, con ánimos de compartir con el resto de la sociedad. Su pensamiento se caracteriza por al constante búsqueda de conocimiento, cuestión tiene de por si valor intrínseco, ya que se hace sin búsqueda utilitaria, como sí sucedía con los sofistas. Platón no fue un idealista, ya que sí se interesaba por la realidad. Sí lo fue en sentido que aspiró a una sociedad mejor, distinta a la existente.
- Su pensamiento cobra mucha actualidad, pues su crítica al sofismo puede extrapolarse al nihilismo; y lo que importa a Platón no es dominar al otro, si no que dominarse a uno mismo.
- Existe en la actualidad una revaloración por el diálogo, pues al no existir puntos de vista comunes, se logra superar el conflicto y llevar al entendimiento mediante este sistema que funciona como una búsqueda de encuentros.

 


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