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La industria nuclear
y el papel del gobierno
Señor Director:
Lo felicito por la cobertura que la REVISTA UNIVERSITARIA
Nº89 da al tema de la energía nuclear, de creciente
interés en Chile. Me parece un acierto el haber
dado tribuna a un experto pro-energía nuclear que
expone sus potenciales beneficios, y por otra parte a un
experto en manejo de sus residuos, un talón de Aquiles
de estas tecnologías.
Un problema no mencionado
es que la energía nuclear
puede requerir intervención gubernamental y el compromiso
de voluminosos recursos del Estado, no necesariamente enmarcándose
en el concepto de mercados energéticos
en vigencia en Chile. En la revista se menciona el accidente
de Chernobyl como potencial causa de preocupación.
En rigor, el estancamiento de la industria nuclear no es
responsabilidad de Chernobyl. Ella se estancó con
bastante anterioridad, debido a que no cumplió con
las expectativas, particularmente económicas. Las
cuentas de electricidad
de los consumidores, en muchos países que se inclinaron
por desarrollar generación nuclear, terminaron siendo
mucho mayores. Incluso, varios analistas sostienen que la
frustración asociada al desastre económico
nuclear en la industria
eléctrica norteamericana fue una importante
causa para gatillar la posterior desregulación del
sector. Las nuevas plantas
nucleares resultaron ser mucho más costosas que lo
prometido y los costos de mantención resultaron altísimos.
En cuanto a la percepción de riesgo es importante
destacar que se han registrado
diversos incidentes de menor envergadura
que Chernobyl, pero que se traducen
en una importante preocupación para la sociedad. El
mayor accidente en EE.UU. ocurrió en 1979, en la planta
de Three Mile Island, donde un reactor falló por error
humano. La radiación resultante fue contenida exitosamente
y no se registraron muertes, pero la limpieza y reparación
costó
cerca de mil millones de dólares. Cabe notar que
la industria nuclear tiene un excelente
récord en cuanto a muertes directas,
comparado con otras industrias.
Ese accidente exacerbó la
preocupación
de la población, y por ende se instauraron
restrictivas regulaciones que hicieron menos atractivas,
económicamente,
estas tecnologías. Otros accidentes
menores se han registrado en Canadá (1952), Inglaterra
(1957), Alemania (1976) y Japón (1999), además
de varios durante el transporte de residuos que no han
registrado consecuencias.
El tema del riesgo de una catástrofe nuclear (entiéndase
riesgo como el producto
de la probabilidad de ocurrencia, muy bajo, por el
costo de las consecuencias,
muy alto) y su impacto económico,
es algo que también ha limitado los desarrollos.
Este riesgo tiene similitudes
con el asociado a un gigantesco apagón en Norteamérica. En ambos casos
es difícil
llegar a un acuerdo en cuanto al costo asociado al
evento, aunque se sabe que es enorme. De hecho, el
desarrollo
nuclear norteamericano probablemente no habría
sido posible sin la ayuda del Price-Anderson Act, que
limita la responsabilidad
compensatoria de las empresas eléctricas
en caso de accidente a cerca de diez mil millones
de dólares, disminuyendo la posibilidad de las empresas
de caer en una catástrofe financiera ante un accidente.
Es un ejemplo de cómo la intervención
gubernamental
ha sido fundamental para el auge nuclear. Incluso,
muchos argumentan
que el desarrollo de esta industria y el subdesarrollo
de otras fuentes de energías
renovables se deben a la gran cantidad
de recursos que el gobierno destinó a lo nuclear.
Así se postergó a otras fuentes,
a menudo inviables por no contar con subsidios similares.
Conocer
la historia de la industria nuclear
mundial es importante para Chile en la definición
de su política energética; el desafío
es realizar una evaluación de las reales oportunidades
que ella ofrece sobre una base informada que considere
todas sus dimensiones.
David Watts
Investigador de Doctorado en Ingeniería Eléctrica,
Economía Aplicada y Estudios Medioambientales
Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos (becado
por la Escuela de Ingeniería de la Pontificia Universidad
Católica de Chile)
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Cómplices en el juego de la representación
Señor Director:
Escribo algunas reflexiones
a partir del artículo «La
verdad, el dolor y la risa inteligentes
»
sobre las sitcoms, de Miguel Ángel Huerta (REVISTA
UNIVERSITARIA Nº89).
Tratándose de la televisión, la frontera
entre ficción y realidad suele ser descrita como
frágil e incierta. A diferencia de lo que ocurre
en otros medios, la televisión puede pasar de ficción
a realidad a la velocidad del zapping o franqueando
la corta distancia que separa a la telenovela del noticiario
central.
Si la mezcla de ficción y realidad reina en las
parrillas programáticas de la televisión
abierta, algo similar parece ocurrir si nos situamos en
el nivel de los programas, ya que son cada vez más
los que parecen subvertir esta polaridad. Entre ellos,
por supuesto, la sitcom.
Tal vez una de las razones del atractivo
y del éxito
de este formato
sea la ruptura constante del verosímil ficcional
y la intromisión permanente de la realidad en el
mundo imaginario. Las risas de un público que jamás
vemos, pero que nos indican y enfatizan el estatuto de
representación de aquello que vemos y escuchamos,
por sobre la coherencia del relato; los ocasionales diálogos
y miradas a cámara de los personajes que nos dejan
ver a la persona que los interpreta, al actor que comparte
con nosotros el mundo real, o el carácter teatral
de la escenografía, que contrasta con el gran esfuerzo
de verosimilitud y transparencia que define a otros géneros
televisivos, son todos índices de realidad que irrumpen
en el universo ficcional de cada sitcom.
Estas transgresiones
tienen, por lo menos, un doble rol o efecto discursivo:
por una parte, subrayan el carácter
humorístico del relato, mientras que, por otra, nos
hablan de cómo la televisión se sitúa
en relación con su público. Del mismo modo
que hoy nos resulta cómico ver en la espalda del Godzilla
de los años 70 el cierre de su disfraz –aparentemente
por un error involuntario, producto de la precariedad de
la producción–, la sitcom suele arrancar risas
del absurdo de presentar, intencionalmente, al actor despojado
de su personaje en medio de su representación. Desde
la otra perspectiva discursiva, la intromisión de
la realidad en la ficción es una forma que tiene la
televisión de hablar de sí misma, de sus prácticas,
de sus formas de hacer y de las personas que en ella habitan.
En términos macluhianos, es una manera de manifestar
la cualidad significativa del medio mismo, usando para ello
el soporte de la sitcom. Este discurso autorreferente, que
muestra a la televisión como parte constitutiva de
este tipo de programas, tiende a remarcar su presencia
y relevancia mediática en nuestra sociedad.
Tal como
el radioteatro humorístico, género
radial cuyo esplendor
se remonta a las décadas del 50 al 70, la sitcom contemporánea
nos propone una experiencia ambigua y excitante. Nos invita
a ser cómplices de un juego de representación,
donde es tan importante la historia y su relato como las
marcas de su factura, las huellas de su producción,
los índices de la realidad desde donde surge y que
la hacen posible, y que la comedia de situaciones nos deja
ver.
Bernardo Amigo Latorre
Profesor de la Facultad de Comunicaciones y Letras,
Universidad Diego Portales
Profesor de la Facultad de Comunicaciones UC
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Energía
con precios libres
Señor Director:
Ha sido de mucho
interés leer el dossier
«
Energía» en el Nº89 de la REVISTA UNIVERSITARIA,
en el que se abordan interesantes
aspectos de manera muy amena
e instructiva.
Deseo referirme a la regulación del
mercado mayorista de electricidad en Chile, en donde, tal
como lo ilustra
su revista,
se han experimentado importantes mejoras con la ley corta
1 de 2004 y con la ley corta 2 de 2005.
Particularmente, esta última aportó
un impulso al mercado de los contratos
forward (de largo plazo y a un precio
convenido) entre generadores y grandes
clientes, pieza fundamental del diseño del modelo
chileno. Esto permite que las distribuidoras puedan licitar
grandes bloques de energía en contratos de largo
plazo, reemplazando paulatinamente el precio de nudo
(precio regulado, calculado
semestralmente por la Comisión Nacional de Energía),
por precios libremente
convenidos con los ganadores de las licitaciones.
Otro aspecto
importante que considera
la ley corta 2, y que, bien reglamentado puede abrir
las puertas de una importante
actividad en el sector eléctrico, se refiere
a la posibilidad de «comercialización directa».
En efecto, los generadores pueden
ahora convenir, directamente con los clientes regulados,
reducciones o aumentos
temporales del consumo de energía. Esto hace posible
una interacción expedita
entre generadores y clientes, permitiendo
a estos últimos beneficiarse en forma
concreta de situaciones coyunturales de abastecimiento
en el sistema, al recibir
estímulos por ahorros voluntarios de consumo o uso
eficiente de energía.
Un caso similar se produjo
en California, el año
2001. Las empresas distribuidoras
implementaron programas de incentivo a la reducción
voluntaria del consumo, particularmente en San Diego, donde
destaca el programa «20/20» que premia al cliente
con un 20% de reducción
en su cuenta de electricidad si reduce en al menos
un 20% su consumo respecto
del mismo mes del año anterior.
Para que estos mecanismos
funcionen, aún se requiere
avanzar hacia una reglamentación
más completa, para que tanto
el cliente como el generador reciban el beneficio
completo de esta operación comercial.
Reciba
mis felicitaciones por la calidad del dossier,
sobre un tema tan relevante para el desarrollo
de nuestro país.
Cristián
Muñoz Montecinos
Jefe del Departamento de Regulación y Desarrollo de AES Gener S.A.
Profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica
de la Universidad de Chile
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La
creciente demanda eléctrica de Sudamérica
Señor Director:
El dossier
del último número de la REVISTA
UNIVERSITARIA me pareció muy oportuno para la
realidad energética que se vive en Sudamérica.
Además, se focaliza
en las condiciones en Chile, país severamente
afectado por la dinámica del mercado energético
de la región.
Sudamérica se caracteriza por tener altas tasas
de crecimiento de la demanda, fuerte
participación hidroeléctrica e importantes
oportunidades para interconexiones
internacionales.
La región ha sido una de las más
activas
en temas de mercado de energía en los últimos
años, cuando muchos de sus países revisaron
sus diseños de mercado eléctrico buscando
más eficiencia y menores
tarifas para el consumidor final. Los ejemplos
más
conocidos son los de Chile, Brasil y Perú, donde
el modelo de mercado ha cambiado hacia uno de licitaciones
de nuevos equipos de generación
para garantizar el suministro económico
de una creciente demanda eléctrica.
Por otro lado,
para garantizar un suministro
de energía económico y fiable, las opciones
se encuentran muy influenciadas
por la disponibilidad de combustible
de países vecinos. La reciente
crisis de suministro de gas natural en Sudamérica,
que afecta sobre todo a Chile y Brasil, pone un componente
de incertidumbre en este tema e introduce una «crisis
de confianza» en la región. La viabilidad
de equipos que hace pocos
años eran considerados económicos y fiables
(usando combustibles de países vecinos) hace
necesario buscar el desarrollo
de nuevas opciones.
La publicación de un número
de la REVISTA UNIVERSITARIA que ponga estos
temas bajo discusión, analizando opciones
futuras de suministro de energía,
diseño de mercado de países vecinos
y perspectivas de precios de energía y combustible,
es muy oportuno. Reciba mis parabienes por la calidad
y el alcance
del dossier, cuyo aporte a la situación energética
regional destaco.
Dr. Luiz Augusto
Barroso
PSR Consultoría, Brasilde |
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