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MEDICIÓN DE CALIDAD PERIODÍSTICA EN ARGENTINA, CHILE, COLOMBIA Y PERÚ
Cuatro maneras de hacer periodismo

En busca de instrumentos científicos para los cambios que exige la globalización al sistema informativo, un equipo de investigadores de la Facultad de Comunicaciones ha desarrollado en la última década una fórmula de medición de la calidad que ha resultado útil para la gestión de medios. Pero los resultados permiten apuntar más allá: se puede esbozar un cuadro de fortalezas y debilidades de la prensa en el continente, así como de la clara relación entre los rasgos del ejercicio profesional periodístico y la situación político-cultural de cada país.

Silvia Pellegrini, Constanza Mujica | Facultad de Comunicaciones U.C.

América Latina enfrenta hoy el desafío de lograr que sus medios de comunicación se pongan al nivel de las exigencias y requerimientos del mundo globalizado. Para lograrlo deberá alcanzar una relación de equilibrio con el mundo político de modo de permitir democracias sanas y conseguir que las industrias informativas sean económicamente sustentables y capaces de una inversión constante en innovaciones tecnológicas y capacitación de su personal.

El entorno en que se da esta situación no es fácil para los medios. Internet ha permitido que el público tenga acceso directo a las fuentes informativas y la masividad de cámaras digitales y teléfonos celulares ha acrecentado la capacidad de las personas para registrar y difundir los hechos. A este diagnóstico se suma la sobreabundancia de información, la aparición de nuevos medios y, en especial para la prensa escrita, la atención fluctuante y la pérdida de capacidad lectora.

En ese contexto, los medios requieren cambiar sus estrategias de manera de captar y retener público. La mayoría de las veces han recurrido a exacerbar los aspectos de emoción y entretención bajo el supuesto de que el requisito de estabilidad económica impide o dificulta mucho el cumplimiento del rol social de informar. Esto crea una paradoja: el público consume más tiempo y recursos en medios de comunicación, pero conoce menos de las circunstancias en que vive. Esa realidad genera un pensamiento crítico hacia los medios y un grado de insatisfacción entre los periodistas.

Para quebrar ese círculo vicioso, desde diversos puntos de vista se ha planteado como urgente obtener parámetros para analizar los estándares profesionales y éticos del trabajo realizado por los medios. Esa meta se ha entendido como la búsqueda de calidad.

Es difícil precisar «calidad» cuando se trata de intangibles; es decir, de productos, como el periodismo, donde se refleja más la capacidad intelectual que los insumos físicos. No hay modo de evaluarlos sin establecer relaciones con ciertos estándares fundados en valores y normas, que usualmente se asocian a la imposición de un «deber ser» o de un grado de subjetividad en las apreciaciones. Y, más aún, en el caso concreto de la información social, «calidad » se identifica con el «periodismo de élite» y por ende como un factor inhibidor de toda la información popular o masiva, que es la base del contenido de gran parte de los medios latinoamericanos.

¿Cuál es la calidad de un diario o de un programa informativo? ¿Existen elementos suficientes para dar una mirada objetiva al proceso o siquiera plantearse alguna posibilidad de medirlo? ¿Es factible hacer de la calidad periodística un factor de desarrollo político y económico? Esas fueron las interrogantes con las que empezó a trabajar, en la década del 90, un grupo de investigadores de la Escuela de Periodismo, 1 que hoy se denomina equipo VAP UC. Convencidos de la necesidad de aportar parámetros periodísticos en los necesarios cambios en la selección y presentación de información, como un aporte profesional al objetivo de lograr una mayor calidad medial, se elaboró un modelo de medición llamado « Valor Agregado Periodístico» (ver «La fórmula VAP»).

El método se ha extendido por América Latina y varios países han comenzado a gestar y enseñar a la luz de sus conceptos. Más aún, recientemente fue expuesto a los dueños, editores y administradores de medios reunidos por la Sociedad Interamericana de Prensa en Indianápolis y, a raíz de ese encuentro, otros tres países quieren ensayar ese proceso de medición.

El retrato de los medios
La aplicación sistemática de la formula VAP-UC a cuatro países latinoamericanos y su posterior comparación permite extraer algunas conclusiones de carácter más libre que no estaban dentro de sus objetivos científicos originales. Parece posible deducir que algunos de los rasgos político-sociales de estos países se dibujan en sus periódicos. También muestra que hay rasgos comunes en la prensa continental: su relación con las fuentes provenientes del Estado, la tendencia a priorizar informaciones de contenido político, una escasa presencia de temas debatidos en profundidad y los testimonios humanos usados como modo de vincularse con el público, por ejemplo. La alta cobertura que tienen las informaciones políticas en la prensa de estos países (ver recuadro «Los países y sus principales focos») corresponde probablemente al cúmulo de problemas no resueltos que hay en el continente. Un vínculo fuerte entre lo político y lo informativo constituye la relación temática más tradicional de la evolución de los medios. En ella, el mundo político concibe a la prensa como el modo natural de expresión de sus ideas y ésta se pliega a sus requerimientos.

Esa etapa corresponde a momentos de definición interna del sistema político, cuya intensidad copa la pauta informativa. En etapas posteriores de desarrollo surge el énfasis noticioso en lo económico para derivar luego al ámbito social. Por otra parte, en algunos países latinoamericanos la prioridad informativa hacia lo político choca con los intereses del público que, según las encuestas de opinión, se encuentra desencantado con ese tema.

Un caso que escapa a la norma es Colombia, donde la política desaparece de los cuatro primeros temas de portada para dejar paso a noticias del mundo económico y del trabajo. Para aventurar una explicación habría que señalar que la prensa colombiana es la única que tiene en el desglose de sus temáticas (y en primer lugar) el tema de la paz. Se plantea, entonces, la posibilidad de que sea la especial situación social que vive ese país –con el rol clave que juegan en su realidad la droga y la guerrilla– la que induzca a los medios de comunicación a evitar la cobertura política para no contribuir a los peligros que trae consigo la exposición de estos temas.

El modo en que los medios enfrentan a lo político fluctúa generalmente entre denuncias sobre hechos puntuales de corrupción, a veces incluso muy focalizadas (y a las que se hace escaso seguimiento posterior), y la reproducción bastante exacta de lo señalado por fuentes oficiales. Así se cubren acusaciones contra familiares de autoridades peruanas por la apropiación de tierras, la falta de transparencia en gobiernos locales o las acciones de mafias en los otros países. En este diagnóstico pueden verse dos señales de inmadurez del sistema informativo: la falta de continuidad en los temas que afecta la comprensión o de visión más global de los problemas, y la dependencia de las informaciones oficiales.

El gráfico 1 muestra que el uso de fuentes provenientes del Estado varían entre el 39,6% en el caso de Argentina, hasta el 75,7% en el caso del Perú.

En los cuatro países, contrasta el alto uso de fuentes oficiales con la relativa escasez de fuentes expertas: las cifras son casi perfectamente inversas, con excepción del caso de Colombia.

La mayor variedad en el uso de las fuentes es una buena señal del grado de desarrollo profesional del sistema informativo, ya que las fuentes expertas, por ejemplo, proveen una mirada más profunda e independiente sobre los temas por lo que permiten evaluar los datos provenientes de la voz oficial.

La distribución de los tipos de fuentes utilizados en Argentina (con menos fuentes oficiales que el resto de los países y una proporción mayor de expertos y testimonios), indica que se trata de un sistema informativo más maduro y con un mayor grado de independencia profesional. Ese perfil es también coherente con una situación político-social compleja, donde prima la desconfianza hacia el mundo político.

A pesar de la escasa presencia de los temas políticos en su pauta, los medios colombianos muestran la misma dependencia de las fuentes oficiales del Estado que los otros países de la región. En una proporción sorprendentemente menor, considerando la alta presencia de los temas económicos, se usan las fuentes oficiales privadas –representantes de empresas, de organismos sindicales y de organizaciones no gubernamentales, por ejemplo– y fuentes expertas.Ese factor vuelve a colocar a Colombia en la ruta tradicional del periodismo latinoamericano.

Perú, donde el número de fuentes oficiales más que duplica la cifra argentina, se comporta de modo coherente con su perfil de pauta, donde priman las informaciones de gobierno. En un escenario de estas características suele desaparecer la presencia de los expertos y los testimonios, para que la información esté preferentemente tamizada por el sesgo de las autoridades. La principal particularidad de los diarios chilenos es la alta frecuencia con que no se identifica el origen de la información, disimulándolo con fórmulas como: «fuentes de La Moneda» o «amigos del implicado». Éste es un factor que puede afectar, en el mediano plazo, su credibilidad. Cerca del 20% de los recursos informativos testimoniales en cada uno de los países analizados (muy alto en comparación con el mundo desarrollado) refleja la importancia que tiene para la cultura latinoamericana una relación de identificación afectiva con el mundo externo. América Latina ostenta una cifra mucho menor que los países del primer mundo en cuanto al número de fuentes por noticia. El número de notas que tienen un solo origen se acerca al 40 ó 50%, con lo cual el medio deja de agregar valor a través de la constatación de los hechos y contraste de opiniones para convertirse más bien en un vocero de la fuente. La variable «Tipo de noticia» responde a la pregunta ¿ cuándo debe ser publicada esta información? (ver gráfico 2). Así, las noticias actuales serán aquellas que requieren ser entregadas al público inmediatamente, porque de lo contrario pierden vigencia. Es el caso de los acontecimientos de coyuntura, de los actos públicos o masivos, de los accidentes y de los hechos policiales.

Las informaciones atemporales serán las que pueden esperar más tiempo sin perder su atractivo o significación informativa. Un reportaje sobre el aumento de la incidencia social de la anorexia o sobre la cesantía en una región, por muy importante que sea el tema, puede esperar semanas e incluso meses sin dejar de estar vigente.

Aunque no está determinada una razón óptima entre estos dos tipos de informaciones, el carácter efímero del trabajo periodístico sugiere que los hechos puntuales, que se convierten en noticias actuales, debieran ser más frecuentes que los otros.

En Colombia y Chile se da una proporción similar de noticias actuales (cerca de 70%) y atemporales (alrededor de 30%). Esa mezcla está en el límite del equilibrio para medios de aparición diaria, en los que es lo urgente lo que suele acaparar portadas.

En esa misma lógica, si se considera que la mayor parte de las notas de deportes y de justicia y policía tienen que ver con hechos y resultados puntuales, no es de extrañar la gran cantidad de noticias actuales en los medios argentinos (que alcanza a un 88%). Pero incluso más allá de eso, da cuenta también de una cultura informativa y un ejercicio profesional de reacción rápida.

En el caso de Perú, en cambio, existe una distribución opuesta a la esperada, con 40% de notas actuales contra casi 60% de atemporales. Esa característica se hace coincidente con las analizadas anteriormente, en la medida en que las fuentes oficiales suelen tardar en reaccionar ante los hechos.

Otro aspecto revelador del nivel de calidad de la prensa en América Latina es la estructura narrativa, que da cuenta del modo en que se ordenan los datos de una información (ver gráfico 3). El periodismo profesional generó un modo de organizar la noticia llamado «pirámide invertida», que representó un aporte muy significativo a la objetividad periodística y a la progresiva independencia del ensayismo. Los textos en pirámide invertida responden a las preguntas tradicionales del periodismo (qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué) en orden de importancia decreciente. Junto a ella es posible distinguir una estructura cronológica, que ordena de acuerdo con relaciones causa-efecto, y una estructura mixta, que ofrece la situación más relevante al comienzo pero que plantea las siguientes de modo secuencial.

La fuerza del periodismo profesional argentino de mediados del siglo XX y el relativo estancamiento de su desarrollo político social podrían ser la explicación para el uso tan extensivo de la pirámide invertida (un 90,6%), a pesar de que su pauta –menos estructurada en torno a temas y fuentes oficiales– sugeriría la posibilidad de entregar más libertad a la voz del narrador al momento de construir los relatos.

Un estudio publicado en 2004 por la Universidad Católica Argentina, que encuestó al público sobre su percepción respecto de algunas variables del VAP-UC, sugiere que la estructura que los lectores de diarios prefieren y comprenden mejor es la mixta. Esto, porque al entregar los datos más relevantes al principio atrae al lector y, posteriormente, le entrega los detalles del hecho, sus antecedentes y consecuencias, en una lógica causal ordenada. Cabe plantearse que un giro de estilo de la prensa transandina hacia estructuras narrativas más modernas podría generar un aumento de lectoría y satisfacción de su público.

Colombia y Chile muestran proporciones similares de uso de la pirámide invertida, pero tienen una preferencia diversa por las otras estructuras: mientras los medios chilenos utilizan más a la estructura cronológica (de mayor rigidez), los colombianos recurren más a la estructura mixta, que permite más combinaciones retóricas.

Por otra parte, en Colombia y Perú están quienes utilizan una mayor variedad de estructuras, lo que podría ser resultante del mejor dominio del lenguaje castellano que ha caracterizado tradicionalmente a esos países. El caso del Perú presenta una interesante situación adicional: la pirámide invertida corresponde a menos de la mitad de las notas analizadas y ocupa una proporción muy similar a la de la estructura mixta.

Hay una última variable del VAP que combina la relación de las fuentes con la estructura narrativa y donde también difiere ampliamente América Latina con el mundo desarrollado. Se trata de la relación trascripción procesamiento y que refleja el grado de inclusión profesional del periodista en el relato.

Dado que el periodista no puede estar siempre presente en los hechos que cubre, su discurso está constituido por la recopilación de otras voces que le relatan lo que ellas experimentaron, opinan o sienten.

En las transcripciones, las fuentes controlan la información y sus dichos son el tamiz por el que el lector se entera de la noticia. Esto no significa, necesariamente, que se dé espacio a un solo tipo de fuentes o sólo a aquellas con una determinada alineación. Un texto de este tipo puede corresponder a la entrega de un ping-pong de opiniones diversas, pero que no están mediadas por ningún contexto. La señal más clara de este tipo de textos, es la profusión de verbos como «dijo», «señaló» y «explicó».

Las informaciones con procesamiento implican un trabajo de elaboración de la voz de las fuentes, para hacerlas más accesibles y comprensibles a los lectores. Además, las ponen en contexto, lo que da como resultado una información más completa y elaborada.

En los diarios argentinos, la trascripción es casi inexistente (98% de procesamiento), lo que refrenda el mayor dominio profesional y mayor independencia del periodismo que se percibe en las otras variables. Chile sigue esa tendencia, aunque en menor medida (casi 85%) Los medios colombianos y peruanos tienen una mayor cantidad de notas (sobre 40%) basadas en la simple reproducción de los dichos de las fuentes.

En los inicios del periodismo profesional se trató de evitar el procesamiento como forma de control de la subjetividad, que suele ser tan intensa en la cultura latina. Sin embargo, junto con ello, se perdió también una proporción significativa de calidad lingüística.

Todos estos elementos dan cuenta de grados significativos de riqueza y diferenciación del periodismo en cada país, que dicen relación con sus propias culturas y experiencias. Dibujan también una relación entre la situación socio cultural de los países y las pautas y recursos de elaboración periodística que se usa en ellos.

La riqueza periodística que se percibe en los kioscos argentinos refleja bien la capacidad de sus profesionales y la independencia que ha alcanzado el sistema informativo de ese país. Dos son las características que delatan la detención de su desarrollo: el lenguaje, con la amplia difusión de la pirámide invertida y el apego a formas muy tradicionales del ensayo, todavía muy presentes en los medios de élite, y el tinte político que asoma en las más diversas formas, incluso en las coberturas policiales, como en el caso del secuestro del joven Nicolás Garnil, que fue cubierto durante el período analizado y que se convirtió en un debate entre la madre y el Presidente Kirchner sobre la seguridad ciudadana.

Perú es el que evidencia la relación más estrecha entre prensa y política, y se perfila así como el país que ha conservado de modo más puro ese vínculo original del gobierno y la información. Por otra parte, la pauta peruana es la única que incluye política exterior, con énfasis en la relación entre Perú y Chile como parte de sus temas principales. Eso podría dar cuenta de un país interesado en las circunstancias externas que rodean su proceso de definición política, o bien de la necesidad de derivar el interés público desde la política interna hacia otros factores generadores de unidad.

Chile mostraba en 2003 coherencia entre los temas principales de su pauta informativa y la orientación del país hacia una apertura de sus fronteras económicas y culturales. Esta última medición parece indicar que las ataduras informativo-políticas y ciertos rasgos isleños de la tradición cultural se hacen presentes nuevamente con fuerza. Una próxima medición permitirá definir más precisamente si se trata de vaivenes propios de circunstancias puntuales o si cualquiera de las dos tendencias logra imponerse.

El análisis libre y comparativo del VAP sugiere, entonces, nuevas perspectivas para examinar la calidad de la prensa que dicen relación con su grado de independencia de las diversas formas de organización social. Un camino que está por explorarse y que a la luz de los conocimientos actuales parecería indicar que la información latinoamericana se debate entre las ataduras políticas y los temas de entretención, dejando de lado muchas otras perspectivas que podrían contribuir significativamente a su desarrollo y madurez.

 

La fórmula VAP

Los problemas teóricos para evaluar la calidad periodística son dos: encontrar un fundamento ampliamente aceptado, a partir del cual se puedan deducir valores y normas para la acción de los medios, y formular un modo adecuado de cuantificar el cumplimiento de los parámetros deducidos a partir de ese rol.

En ese contexto, el equipo de investigación de la Escuela de Periodismo buscó lograr un instrumento capaz de sistematizar y evaluar el trabajo que realizan los medios informativos de prensa y televisión, y entregar una herramienta que aportara a la toma informada de decisiones a nivel de administradores de medios, periodistas, editores, el público y la academia. El concepto de Valor Agregado Periodístico refleja aquello que el trabajo profesional le aporta a la información y que el público no puede obtener en un contacto directo con el universo informativo.

Luego de más de once años de trabajos con medios del país y del extranjero, el VAP-UC ha concluido que los aportes insustituibles del periodismo son: la constatación de que un hecho publicado es real y que sus antecedentes están entregados por fuentes confiables (llamado función notarial de los medios), y la asignación de sentido al universo informativo al orientar al público dando jerarquía y relación a los contenidos que se informan.

Las variables profesionales con las que se cumplen estos objetivos pueden darse en cualquier tipo de medio y público, y dentro de toda definición de línea editorial, misión y proyecciones.

El VAP-UC está sustentado en un marco conceptual que concibe la información periodística en dos momentos: la mirada sobre la realidad, a partir de la cual se la prioriza, y la construcción de un mensaje a través del cual el público puede formarse una imagen coherente del hecho informado. La medición se hace a través de la aplicación de una ficha-fórmula de 54 variables, que recoge los rasgos fundamentales de ambos procesos, para una posterior descripción de ellos, sobre una base cuantitativa.

Actualmente, se está avanzando en lograr un aporte adicional: la apreciación del público. En Argentina recibe el nombre de PCP y en Chile se trata de un trabajo conjunto entre la Facultad de Comunicaciones de la UC y Adimark que recibe el nombre de Mediatrix.


Los países y sus principales focos

En los diarios argentinos analizados los temas de justicia y policía, espectáculos y deportes (tradicionalmente vinculados a la prensa popular) ocupan tres de los lugares principales en la pauta. Así, en el período analizado, predominaron las noticias sobre el desempeño de los equipos de fútbol locales, el secuestro de Nicolás Garnil y el incendio de un supermercado en Paraguay.

El área política aparece representada sólo por la cobertura de las acciones del gobierno, mientras que la discusión en el Congreso y entre los partidos queda fuera del foco de los medios. Ese resultado fue interpretado por profesionales trasandinos como coincidente con la baja credibilidad que tiene la clase política en el público de ese país. En un estudio anterior (realizado en 2003), la distribución de los cuatro temas principales era muy similar. Sin embargo, mientras en 2004 Congreso y partidos políticos corresponde a 1,5% de las notas de portada, en la medición anterior representa 4,9% de ellas, lo que indicaría que la importancia relativa de los partidos políticos y el Congreso sigue disminuyendo en ese país.

Dos de los temas más «populares» coinciden en la prensa chilena y la argentina: justicia y policía, y deportes que se mantienen como los temas más frecuentes tanto en 2003, como en 2004. En esta última medición, Chile presenta una pauta en la que tiene preeminencia el área política, con protagonismo de la discusión originada en el Congreso y los partidos. Este énfasis representa un cambio respecto de la medición anterior, en la que ninguno de estos temas aparecía entre los cuatro más importantes y eran sustituidos en relevancia por Internacional y Empresa, Comercio e Industria. Es posible que este cambio se deba a la proximidad de las elecciones municipales (el período examinado está a seis meses de su realización), aunque las campañas sólo aparecieron tangencialmente en los diarios analizados. Podría tener también el significado de una vuelta del país sobre sí mismo, más que a dar prioridad a los factores de globalización que primaban en 2003.

Colombia presenta un perfil de pauta distinto, en el que llama la atención la ausencia del gobierno (el único caso entre los cuatro países analizados) unida a la presencia importante, aunque no prioritaria, de Congreso y partidos políticos. Los dos temas más frecuentes son del área económica, que en total (junto con el tema Trabajo y gremios) ocupa un 33,1% de las notas. Se dio especial énfasis a las estrategias de desarrollo de grandes empresas como las tabacaleras y bancos y sus efectos sobre sus trabajadores.

Por otra parte, los cuatro temas principales ocupan sólo el 45% del total de las notas (la proporción más baja de los cuatro países), lo que es signo de una pauta más rica y diversa. A primera vista daría cuenta también de un interés cultural más alto en el público de ese país.

La distribución de temas en los medios peruanos está orientada mayoritariamente a la cobertura de la actividad política (Congreso y partidos, Gobierno y Política exterior). Se trata, además, de una selección de pauta mucho más focalizada al ámbito político que la de los otros países: los cuatro temas principales dan cuenta de casi el 70% de la pauta de los medios analizados, contra 45% en Colombia, 56% en Chile y 52% en Argentina.

 

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