verso fresco

JULIO CARRASCO
Poesía prosaica

Para nadie es un misterio que en el mundo de la literatura hay pocas cosas más atacantes que la prosa poética. Julio Carrasco (1969), con sus dos publicaciones –El libro de los tiburones (Grupo Editorial Cachiyuyo, 1995) y Sumatra (Ediciones Tácitas, 2005)– nos ha mostrado que la figura inversa, la poesía prosaica, es un camino viable cuyos resultados pueden ser más que satisfactorios. ¿Cómo lo ha hecho para que sus poemas funcionen? Aquel crítico que intente responder esta pregunta tendrá que hacerse cargo de una relación espinuda: el uso bastante convencional del «vector tiempo» en historias y situaciones, al cual se le aplican trivialidades, honduras y exotismos infrecuentes en nuestras letras. Los diez años que han pasado entre ambos títulos, saludablemente parecidos, indican que la cosa iba en serio, y que su identificable estilo ya se encontraba en marcha en ese primer libro editado a pulso y diagramado según la intuición. Decir que Julio Carrasco es un poeta singular es casi como decir que el agua es un líquido transparente, pero es justo afirmarlo, pese a que el adjetivo sea un comodín algo vacío para salir del paso. Los poemas que siguen son una selección de sus dos libros.

Cristóbal Joannon

LA ESTRATEGIA DE LOS INSECTOS
Casi por accidente fui a dar con una fiesta en la que conocía a muy
pocas personas. Ese mismo día había leído sobre la táctica de
un tipo de insecto para obtener alimento: emboscarse y esperar

Me instalé en la barra con la vista en el infinito. Una muchacha se
acercó en busca de vino y le pregunté si tenía caso tratar a la
ciudad de Kawescar como objetivo militar. ¿Qué ciudad es
esa? (preguntó). Luego miró hacia la pequeña multitud danzante
y desapareció

Lo primero que atiné a pensar es que los insectos y yo estamos bien
donde estamos. Pude usar mi voluntad para comportarme
como un insecto en una fiesta; ellos no pueden comportarse
como otra cosa y por eso son lo que son
Visto desde una distancia similar a la que media entre los insectos
y yo, elegir puede representar tanto un modus operandi como la
sustancia que hace diferentes a unos seres de otros:

Los insectos tienen más poder de elección que las plantas,
menos que los reptiles,
y así hasta llegar a nosotros, finalmente aptos para practicar la
metodología del ensayo y error:

Errar es humano, elegir también.

La estrategia de los insectos, que inspiró estas líneas y algunas
modalidades de Kung Fu, bien podría haber funcionado para
atraer una chica. Tal vez en otra oportunida


GANÉ UN BOLETO DE ENTRADA AL PARAÍSO CRISTIANO.
Y OTRO DE SALIDA.

Sentado en un banco de Estación Central, desenfundé mi almuerzo:
3 huevos duros, una salchicha y algo de pan

Había decidido abrazar el bando de los enemigos de Allah

Un niño tenía la vista clavada en lo que me disponía a comer y
sin saber bien qué estaba pasando, le regalé mi almuerzo
Cosa horrible de relatar: el niño corrió a compartirlo con una niñita
más pequeña que él. Luego la tomó de la mano y la llevó
donde pudiera verme

Replicábamos alguna asquerosa postal navideña

Reflexioné:
sólo un iluminado es capaz de ser generoso sin sentir placer por ello,
y yo no soy un iluminado. En consecuencia, no actué por
generosidad. Tampoco por placer
El bien y el mal son códigos morales. Tomar partido por tales
opuestos en la conducta humana es abstraerse de que existen
armónicamente en la naturaleza. De hecho, es absurdo pensar
que categorías como frío o caliente tengan sentido moral.

Entonces
¿ Por qué darle mi almuerzo a un niño hambriento en vez de arrojárselo
en la cara?

En la imposibilidad de responder a esta pregunta sin echar mano a
claves y discursos memorizados durante mi infancia, acabé
repitiéndome que muchas cosas permanecen inexplicables

Pero veamos, sigo lejos de Allah; en cambio, ya por esta acción tengo
excusa para tirar de la barba del dios cristiano:

fui bueno durante 2 minutos. De nuevo soy el que soy

 

TRECE LUCAS
Choqué en una librería
Con un libro taoísta en el que
Un sabio
Condenaba la masturbación
Con elocuencia y
Atribuía el goce que
Experimentan los jóvenes que
La cometen
Al roce de la ínfima parte de
Una energía vital
Desperdiciada en ese juego
La pérdida de esa energía vital
Es irreparable
(Decía el sabio)
La lujuria
Es al hombre lo que
El cigarro a los pulmones
Cerré el libro
No lo compré porque
Valía trece lucas
Desde entonces
No he dejado de sentirme
Culpable
Estos sabios deberían tener
Una noción de lo que significa
Escribir para occidente.

ÚLTIMO TRAGO

Aunque llegan dos de whisky
yo me quedo con el vodka
si no hay ron prefiero vodka
si no, pisco
cognac en última instancia
pero son pocas las veces en que
[he podido elegir
la vida es una gran dictadura
tenías razón Pinocho.
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