La importancia del uso y abuso de drogas en el país está suficientemente documentada a través de las series epidemiológicas de CONACE para población escolar (2001-2007) y población general (1994-2008) que mostraron una progresión sostenida en el uso de sustancias durante los noventa, que en algunos casos se ha detenido (cocaína y pasta base), pero en otros ha retomado su crecimiento (marihuana).
Tomando como base cuestionarios comparables en población escolar en nueve países sudamericanos, se ha encontrado también que la estimación chilena es una de las más alta en tabaco, marihuana y cocaína (ONUDD & CICAD, 2006). Las estimaciones indican asimismo que el uso de drogas se incrementa en la población escolar más vulnerable, sobre todo el consumo de cocaína/pasta base que puede doblar los promedios nacionales en las escuelas de menor nivel socioeconómico.
Los estudios de impacto del uso de drogas han mostrado conexiones específicas con delito que se advierten especialmente preocupantes tanto entre infractores adolescentes como en adultos. Otras áreas de impacto del uso de drogas han sido menos estudiadas, pero existen indicaciones preliminares acerca de la incidencia del uso de drogas en deserción y fracaso escolar, embarazo adolescente y en accidentabilidad juvenil.
Las drogas constituyen un fenómeno estrechamente asociado a la modernización económica y cultural, plantea importantes interrogantes sobre la fortaleza de la integración social que una sociedad moderna es capaz de asegurar y constituye un punto especial de observación de la eficacia social de la familia, la escuela, las comunidades locales y los gobiernos en su capacidad de responder a un desafío de alta preocupación pública y creciente magnitud. |
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