Para una lectura simbólica
Aproximación al sentido de los símbolos
Test módulo IV

De las características de la gráfica asociada a las vasijas, se pueden extraer agunas conclusiones que permiten proponer interpretaciones sobre posibles valores simbólicos involucrados en la forma, para lo cual proponemos hacer un estudio de las características de dicha gráfica y de los volúmenes comprometidos con la particular configuración de los objetos.

Tipos de Simbolos

Al analizar la creación alfarera de alguna región o pueblo en procura de aislar y caracterizar los rasgos más representativos de las diversas etapas de su desarrollo, lo que primero salta a la vista es la existencia de piezas destinadas al uso doméstico junto a otras para las cuales existe consenso en asociarlas con ritos o ceremonias, considerándoselas, por lo tanto, estrechamente vinculadas con el pensamiento religioso - y cosmovisión - de sus creadores. Por norma general, los objetos que prestan una utilidad práctica inmediata, por ejemplo, los que están destinadas a traer, llevar, guardar y conservar sólidos o líquidos diversos y a preparar y consumir alimentos, tienen una configuración formal y terminaciones directamente relacionadas con su funcionalidad, por lo que se privilegia la función bien lograda por sobre las apariencias de su terminación. En cambio, la alfarería asociada o dependiente del pensamiento religioso, tiende a ser cuidadosamente terminada. Con frecuencia su superficie está muy bien pulida o recubierta de una pasta o baño de color, también suele llevar símbolos abstracto-geométricos incisos o pintados sobre la superficie. En ocasiones la vasija toma la forma de alguna especie del reino animal, de un ser humano, o de un vegetal, lo que, para una clasificación de la alfarería, nos sugiere el esquema siguiente:

Las piezas alfareras utilitario-domésticas tienden a ser resistentes y de formas más bien sencillas, evitando todo elemento accesorio y que no preste utilidad directa o que dificulte su manipulación en los quehaceres diarios.

Parece ser que los objetos de carácter ritual o ceremonial surgen sobre la base de una pieza utilitaria, a la cual se le asigna una función ritual que se le superpone a aquella. Tomemos como ejemplo un vaso empleado para beber agua u otro líquido que es destinado para realizar una libación ritual en honor a un ser espiritual. Al ser apartado para cumplir este nuevo papel, que sólo se diferencia de la funcionalidad que le era propia en que el nuevo destino implica su utilización ocasional, por su vinculación con el ámbito de lo sagrado, tiende a ser señalado, es decir, marcado con una señal que declara su nuevo destino. Así, si se elige un signo que sea representativo de la entidad en cuyo honor se realiza la libación, se traza la separación de funciones entre los objetos destinados al uso común y aquellos cuya finalidad es servir en función de lo sagrado. Esta propuesta aclara el posible origen de ciertas formas cuyo carácter simbólico se hace comprensible sólo desde un punto de vista ritual, desde su compromiso implícito o explícito con un ceremonial que le confiere tal carácter.

Los objetos de carácter ritual o ceremonial cuya configuración es considerada "figurativa", tienden a resolver a los seres representados de una manera que se puede estimar "sintética", también, suelen representarse aisladamente algunos de sus rasgos característicos (cabeza, rostro, orejas, ojos, nariz, boca, fauces, colmillos, manos o pies, atributos sexuales, etc.); en ciertos casos la síntesis es el resultado de sucesivas abstracciones que dificultan el llegar a deducir a qué especie nos remite el objeto.

Signos Figurativos

Las vasijas relacionadas con representaciones de diversas especies del reino animal suelen remitir a reptiles y anfibios, aves, mamíferos, y otras especies menores, las que pueden resolverse tanto en volumen como por medio de trazos y áreas coloreadas.

En el caso de las figuras humanas la solución predominante parece ser la de resolver el volumen de la vasija configurando sintéticamente las figuras. Menos frecuente es la representación gráfica de un ser humano o de algunos de sus rasgos característicos, como pueden ser el rostro, o las extremidades superiores. También es posible encontrar como atributos asociados a una vasija de aspecto utilitario-doméstico algunas referencias en volumen a la figura humana tales como ojos, nariz, boca, orejas y rasgos que definen el sexo del ser representado.

Con una menor frecuencia pueden encontrarse piezas alfareras cuya forma puede asociarse con algún vegetal, especialmente con frutos como el calabazo.

Cabe hacer notar que en muchas ocasiones se funden rasgos antropomorfos con zoomorfos u ornitomorfos, generando ciertas formas que debiésemos designar como "Mixtas" en nuestra clasificación.

Signos Abstracto-geométricos

Decir que son de tipo abstracto-geométrico, supone que las figuras son creadas por sus autores, aunque también se les suele reconocer una relación con formas tomadas de la naturaleza las que, por sucesivos procesos de abstracción, han derivado en signos en los cuales dificilmente se pueden apreciar las formas naturales que les dieron origen.

Las soluciones abstracto-geométricas pueden ser tan simples como: puntos, trazos, círculos, cruces; o bien pueden ser formas más complejas , tales como: espirales simples o dobles logradas mediante líneas curvas o con sucesivos trazos rectos decrecientes en longitud a medida que se sitúan al interior de la espira; triángulos; rombos escalonados; trazos en zigzag; haces de trazos; estrellas con un número variable de puntas; etc. Todas estas formas pueden aparecer aisladas o en secuencias, en series continuas o alternadas, dándose configuraciones propias y bien diferenciadas para cada área, aunque incluso utilicen los mismos elementos, lo que permite distinguir soluciones estilísticas localizables en lo temporal y en lo espacial.