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De las características de la
gráfica asociada a las vasijas, se pueden extraer
agunas conclusiones que permiten proponer interpretaciones
sobre posibles valores simbólicos involucrados en la
forma, para lo cual proponemos hacer un estudio de las
características de dicha gráfica y de los
volúmenes comprometidos con la particular
configuración de los objetos.
Tipos de
Simbolos
Al analizar la creación
alfarera de alguna región o pueblo en procura de
aislar y caracterizar los rasgos más representativos
de las diversas etapas de su desarrollo, lo que primero
salta a la vista es la existencia de piezas destinadas al
uso doméstico junto a otras para las cuales existe
consenso en asociarlas con ritos o ceremonias,
considerándoselas, por lo tanto, estrechamente
vinculadas con el pensamiento religioso - y
cosmovisión - de sus creadores. Por norma general,
los objetos que prestan una utilidad práctica
inmediata, por ejemplo, los que están destinadas a
traer, llevar, guardar y conservar sólidos o
líquidos diversos y a preparar y consumir alimentos,
tienen una configuración formal y terminaciones
directamente relacionadas con su funcionalidad, por lo que
se privilegia la función bien lograda por sobre las
apariencias de su terminación. En cambio, la
alfarería asociada o dependiente del pensamiento
religioso, tiende a ser cuidadosamente terminada. Con
frecuencia su superficie está muy bien pulida o
recubierta de una pasta o baño de color,
también suele llevar símbolos
abstracto-geométricos incisos o pintados sobre la
superficie. En ocasiones la vasija toma la forma de alguna
especie del reino animal, de un ser humano, o de un vegetal,
lo que, para una clasificación de la
alfarería, nos sugiere el esquema
siguiente:

Las piezas alfareras
utilitario-domésticas tienden a ser resistentes y de
formas más bien sencillas, evitando todo elemento
accesorio y que no preste utilidad directa o que dificulte
su manipulación en los quehaceres diarios.
Parece ser que los objetos de
carácter ritual o ceremonial surgen sobre la base de
una pieza utilitaria, a la cual se le asigna una
función ritual que se le superpone a aquella. Tomemos
como ejemplo un vaso empleado para beber agua u otro
líquido que es destinado para realizar una
libación ritual en honor a un ser espiritual. Al ser
apartado para cumplir este nuevo papel, que sólo se
diferencia de la funcionalidad que le era propia en que el
nuevo destino implica su utilización ocasional, por
su vinculación con el ámbito de lo sagrado,
tiende a ser señalado, es decir, marcado con una
señal que declara su nuevo destino. Así, si se
elige un signo que sea representativo de la entidad en cuyo
honor se realiza la libación, se traza la
separación de funciones entre los objetos destinados
al uso común y aquellos cuya finalidad es servir en
función de lo sagrado. Esta propuesta aclara el
posible origen de ciertas formas cuyo carácter
simbólico se hace comprensible sólo desde un
punto de vista ritual, desde su compromiso implícito
o explícito con un ceremonial que le confiere tal
carácter.
Los objetos de carácter ritual
o ceremonial cuya configuración es considerada
"figurativa", tienden a resolver a los seres representados
de una manera que se puede estimar "sintética",
también, suelen representarse aisladamente algunos de
sus rasgos característicos (cabeza, rostro, orejas,
ojos, nariz, boca, fauces, colmillos, manos o pies,
atributos sexuales, etc.); en ciertos casos la
síntesis es el resultado de sucesivas abstracciones
que dificultan el llegar a deducir a qué especie nos
remite el objeto.
Signos
Figurativos
Las vasijas relacionadas con
representaciones de diversas especies del reino animal
suelen remitir a reptiles y anfibios, aves,
mamíferos, y otras especies menores, las que pueden
resolverse tanto en volumen como por medio de trazos y
áreas coloreadas.
En el caso de las figuras humanas la
solución predominante parece ser la de resolver el
volumen de la vasija configurando sintéticamente las
figuras. Menos frecuente es la representación
gráfica de un ser humano o de algunos de sus rasgos
característicos, como pueden ser el rostro, o las
extremidades superiores. También es posible encontrar
como atributos asociados a una vasija de aspecto
utilitario-doméstico algunas referencias en volumen a
la figura humana tales como ojos, nariz, boca, orejas y
rasgos que definen el sexo del ser representado.
Con una menor frecuencia pueden
encontrarse piezas alfareras cuya forma puede asociarse con
algún vegetal, especialmente con frutos como el
calabazo.
Cabe hacer notar que en muchas
ocasiones se funden rasgos antropomorfos con zoomorfos u
ornitomorfos, generando ciertas formas que debiésemos
designar como "Mixtas" en nuestra
clasificación.
Signos
Abstracto-geométricos
Decir que son de tipo
abstracto-geométrico, supone que las figuras son
creadas por sus autores, aunque también se les suele
reconocer una relación con formas tomadas de la
naturaleza las que, por sucesivos procesos de
abstracción, han derivado en signos en los cuales
dificilmente se pueden apreciar las formas naturales que les
dieron origen.
Las soluciones
abstracto-geométricas pueden ser tan simples como:
puntos, trazos, círculos, cruces; o bien pueden ser
formas más complejas , tales como: espirales simples
o dobles logradas mediante líneas curvas o con
sucesivos trazos rectos decrecientes en longitud a medida
que se sitúan al interior de la espira;
triángulos; rombos escalonados; trazos en zigzag;
haces de trazos; estrellas con un número variable de
puntas; etc. Todas estas formas pueden aparecer aisladas o
en secuencias, en series continuas o alternadas,
dándose configuraciones propias y bien diferenciadas
para cada área, aunque incluso utilicen los mismos
elementos, lo que permite distinguir soluciones
estilísticas localizables en lo temporal y en lo
espacial.
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