Plan de Desarrollo 2005-2010

“Duc in altum”. Remar mar adentro (Lc 5,4)

Duc in altum fue una invitación que hizo el Papa Juan Pablo II en su carta apostólica Al comienzo del nuevo milenio. Ése es el espíritu que anima el nuevo Plan de Desarrollo 2005-2010: atrevernos a ‘remar mar adentro’, buscando el perfeccionamiento de un proyecto universitario que, desde su identidad católica, quiere fortalecer la capacidad de educar, de buscar la verdad y de colaborar con creatividad y entusiasmo al auténtico progreso de la sociedad chilena.

La Pontificia Universidad Católica de Chile nació en 1888 movida por el ideal de “trabajar con desinteresado celo por la difusión de las verdaderas luces y por la sólida educación de la juventud” (Monseñor Joaquín Larraín G. Discurso Fundacional). Era un momento histórico muy complejo, en el que las relaciones entre Iglesia y Estado estaban fuertemente tensionadas por la discusión sobre libertad de enseñanza. Sin embargo, tras superar las dificultades iniciales, la Universidad Católica comenzó a crecer y a desarrollar su proyecto educativo.

Durante sus primeros treinta años de vida ese desarrollo fue paulatino. A partir de 1920, la conducción visionaria y audaz de don Carlos Casanueva le imprimió un nuevo ritmo de crecimiento y se incrementó significativamente el número de unidades académicas, profesores y alumnos. Otro hito importante de esa época fue el logro de una subvención estatal, otorgada en mérito a la importancia que había adquirido la Universidad para la sociedad chilena.

Con los años, la Universidad Católica adquirió el elemento que le permite ser considerada una “universidad de investigación y postgrado”, semejante por tanto en su estructura a las principales universidades que lideran el ámbito académico internacional.

En gran medida, las metas que la Universidad ha logrado a lo largo de su historia, reflejan virtudes que se han hecho parte de su cultura institucional y de sus tradiciones. En primer término, su fidelidad a la identidad católica y a la misión fundacional de servicio a la sociedad chilena y a la Iglesia. En segundo lugar, la duración y estabilidad de sus gobiernos universitarios, lo que ha posibilitado planificar a largo plazo y perseverar en la aplicación de algunas políticas claves. A lo anterior se agrega la competencia y responsabilidad con que ha gestionado sus recursos, particularmente en los períodos de crisis económica del país, actitud que le ha permitido financiar en forma adecuada sus proyectos académicos. Otra virtud ha sido su apertura a la innovación, rasgo que se ha traducido en sucesivos e importantes cambios en su oferta educativa y sus formas de organización. Finalmente, en un contexto donde es habitual que las organizaciones estudiantiles y las comunidades académicas se alíen con facciones políticas para dirimir contiendas de poder, la Universidad Católica ha podido trascender esa realidad y evitar así las consecuencias negativas de estas prácticas.

Sobre la base de estos logros y virtudes, durante las próximas décadas la Pontificia Universidad Católica de Chile podría acceder a la categoría de universidad con liderazgo internacional.

Lograr esa etapa de desarrollo implica grandes tareas. Ésos son los ejes conceptuales del Plan de Desarrollo 2005-2010, cuyos objetivos y planes de acción buscan avanzar en la gran tarea de convertir a la Pontificia Universidad Católica de Chile en una universidad líder en el lapso de dos generaciones.

Para cumplir cabalmente con esos propósitos, la Universidad debe enfrentar con éxito desafíos de considerable magnitud, muchos de ellos propios de las realidades culturales, sociales y económicas de un país en vías de desarrollo, pero, además, aquellos que son propios de su misión fundacional. Estos son:

a) La identidad católica.

b) La excelencia académica.

c) El servicio a la sociedad.

d) La participación en el ámbito académico internacional.

e) La mejora continua de su estructura e instrumentos de gestión académica.

 

Nuestra misión

La Pontificia Universidad Católica de Chile es una comunidad educativa que cultiva, de modo riguroso y crítico, un saber iluminado por la fe y lo comparte con la sociedad, aportando así a la construcción de una nación auténticamente humana, basada en la verdad, la libertad, la justicia, la paz y la solidaridad.

 

Nuestra visión

La Pontificia Universidad Católica de Chile participa de la misión evangelizadora de la Iglesia y desea contribuir eficazmente a ella desde el ámbito de la educación superior y el diálogo con la cultura, mediante:

• Un proyecto educativo orientado a la formación de personas íntegras.

• Un compromiso con el bien común y la búsqueda de la verdad.

• Una proyección en el ámbito académico internacional.

• Un permanente diálogo con la sociedad.

• Un marco organizacional caracterizado por una gestión centrada en las personas.

• Una generación de fuentes estables de financiamiento.

 

El Plan de Desarrollo 2005 - 2010

La Pontificia Universidad Católica de Chile es una comunidad educativa que cultiva y comparte con la sociedad un saber iluminado por la fe, aportando así a la construcción de una nación auténticamente humana, basada en la verdad, la libertad, la justicia, la paz, y la solidaridad.

Por ello, este documento establece seis ejes de desarrollo para el quinquenio 2005-2010. Éstos orientarán el quehacer futuro de la Universidad y servirán de base para los planes de acción que se ejecutarán en diversos ámbitos.

Proyecto educativo

Investigación y doctorado

Internacionalización

Vínculos con la sociedad

Académicos y personal directivo

Personal administrativo y recursos

Condicionante clave en el logro de cada una de las metas propuestas en el Plan de Desarrollo 2005-2010 es la capacidad económica de la Universidad. Es posible que la profundidad y alcances en cuanto a logros dependan sensiblemente de los recursos disponibles. Sin embargo, también es cierto que en muchos casos las tareas comprenden acciones que fundamentalmente corresponden a cambios en el estilo de gestión más que el uso de recursos. Con todo, la Universidad se compromete con este plan en el entendido de que éste no sólo constituye una guía orientadora. Es la expresión de una voluntad que se manifiesta en acciones concretas con la plena convicción de que la Universidad está hoy preparada para provocar cambios sustantivos en su desarrollo futuro.

Proyecto educativo

La Universidad persigue ofrecer una educación de excelencia, congruente con la misión que recibe de la Iglesia. Para lograr esta meta, sus programas de estudio deben reflejar con fidelidad los principios y valores que la inspiran y ser decididamente innovadores y flexibles en la transmisión rigurosa de los contenidos curriculares. Este proyecto requiere, asimismo, contar con un cuerpo académico de excelencia y alto compromiso con su misión, disponer de una infraestructura adecuada, incorporar constantemente nuevas metodologías de enseñanza activa y estimular el intercambio internacional. La preocupación por la calidad de la vida universitaria y el bienestar físico y psicológico de toda su comunidad, son también tareas esenciales para una realización plena del proyecto educativo.

Para el logro de estas metas se propone un plan que cubre los siguientes ámbitos: admisión, formación, métodos docentes y planes de estudio.

Prioridades

• Mantener y aumentar la excelencia académica de los estudiantes que ingresan e incorporar medidas que ponderen atributos personales valiosos en los postulantes.

• Propiciar la formación valórica, cultural y la vocación de servicio de los alumnos.

• Fomentar la calidad del aprendizaje mediante instancias de apoyo formativo a los profesores y sus metodologías de evaluación.

• Propender hacia una enseñanza personalizada y fortalecer las capacidades cognitivas de los estudiantes.

• Consolidar el programa de formación general.

• Promover una mayor movilidad y flexibilidad entre disciplinas y grados académicos, la creación de nuevas competencias, en especial el manejo del inglés, y el cultivo de disciplinas claves en la comprensión del hombre.

 

Investigación y doctorado

Un gran desafío para la Universidad es asumir como tarea central e ineludible el cultivo del saber, a través de la investigación disciplinaria e interdisciplinaria, transformando esta actividad en el núcleo de nuestra vida académica, de modo de incorporar ese espíritu crítico e inquisitivo en nuestro proyecto educativo y profundizar y fortalecer las bases para la investigación científica, reflexión humanista y creación artística. Éstas deben ser sólidas columnas que permitan avanzar en el proyecto de convertir a la Universidad en una institución líder, reconocida como un gran centro de investigación de alcance internacional, convirtiéndola en protagonista de la evolución de nuestro país hacia una sociedad del conocimiento y contribuyendo a la solución de sus grandes problemas sociales. Dicha influencia se verá potenciada por el incremento de nuestra oferta y capacidad innovadora en materia de postgrados, en particular, referido a los programas de doctorado, atrayendo así a los futuros líderes entre los mejores alumnos del país y de América Latina.

Para la concreción y logro de los anteriores objetivos la Universidad debe poner énfasis en dos aspectos que se juzgan determinantes en el renovado impulso a la investigación y doctorados para el período que se inicia: marco institucional y dotación de recursos.

Prioridades

• Reforzar la institucionalidad y la capacidad de inversión en investigación y doctorado.

• Ampliar y profundizar las alianzas estratégicas con el sector empresarial y el Estado, que permitan investigación y formación de postgrado como tarea conjunta.

• Incentivar la creación de programas de doctorado de carácter interdisciplinario.

• Promover el patentamiento y protección de propiedad intelectual.

 

Internacionalización

La Universidad debe proyectarse con mayor fuerza en el ámbito internacional. Para ello necesita que crezca en su interior una verdadera cultura extramural, basada en políticas de movilidad e intercambio de todos sus estamentos. Se busca desarrollar un pensamiento que se proyecte hacia el medio externo tal que fomente el intercambio, el trabajo en red de carácter personal como institucional, la captación de personas destacadas del concierto internacional y la incorporación de estándares globales a las tareas locales. Por eso es necesario generar alianzas y redes de apoyo para sus programas de pregrado, postgrado y educación postuniversitaria, así como favorecer la colaboración internacional para las actividades de investigación y publicaciones. Ello enriquecerá su oferta educativa, las capacidades en investigación y la inserción de sus egresados en el mundo globalizado. En este ámbito, interesa particularmente transformar a la Pontificia Universidad Católica de Chile en el principal centro de formación de postgrado en América Latina, y afianzar una sólida red de intercambio, apoyo y servicio mutuo con las universidades católicas de la región.

Para el logro de estas metas la Universidad debe concentrarse en los próximos años en las siguientes áreas básicas: información, vínculos e intercambio, y formación para un mundo global.

Prioridades

• Incrementar los vínculos y el intercambio con el mundo universitario internacional.

• Completar la acreditación externa y homologación de estudios con universidades de primer nivel.

• Formar estudiantes con las competencias que le permitan desempeñarse en una sociedad global.

• Transformar a la universidad en un centro internacional de investigación y formación de postgrado.

 

Vínculos con la sociedad

La Universidad desea acrecentar su gravitación en la sociedad chilena, contribuyendo al desarrollo y enriquecimiento espiritual, cultural y material del país. Además de su labor educativa, busca alcanzar este objetivo mediante su aporte al desarrollo de políticas públicas y el estudio y apoyo a la solución de algunos de los problemas que aquejan a la sociedad chilena.

Asimismo, considera imprescindible profundizar las actividades de carácter informativo y el diálogo social, a través de los medios de la Universidad, y promover la participación de los directivos y académicos en temas de debate de relevancia nacional.

Los planes para fortalecer los lazos con el medio nacional comprenden prioritariamente la extensión académica, el desarrollo de un liderazgo en la agenda pública y la difusión medial.

Prioridades

• Fomentar la extensión académica universitaria.

• Reforzar el liderazgo en la agenda pública a través de la reflexión, el desarrollo y la formulación de políticas públicas.

• Fortalecer la evangelización de la cultura a través de los medios de la Universidad.

• Promover la difusión medial de las actividades universitarias.

 

Académicos y personal directivo

Para ofrecer un programa de estudios de nivel competitivo a escala internacional es necesario contar con académicos de probada excelencia tanto en los ámbitos de la docencia como la investigación y mantener políticas que hagan atractiva su permanencia en la universidad. Ello implica el desafío de ofrecer un ambiente de trabajo grato y estimulante, remuneraciones competitivas, oportunidades de perfeccionamiento y diversas formas de reconocimiento por el trabajo bien hecho en el campo de la investigación, la docencia y la extensión. Complementario con lo anterior, se busca disponer de una alta capacidad de gestión académica y administrativa lo que hace indispensable asignar prioridad a la formación de un contingente profesional directivo alineado con los valores y metas y comprometido con una gestión de alta calidad que conduzca de manera eficiente el conjunto de tareas que supone el futuro desarrollo institucional.

Un ambiente laboral en el plano académico que asuma tales características requiere actuar en los siguientes niveles prioritarios: identidad católica; gestión del personal académico, en especial capacitación y perfeccionamiento, y gestión para el personal directivo.

Prioridades

• Desarrollar un ambiente que preserve y estimule los valores propios de la Universidad.

• Perfeccionar las políticas de selección, calificación, promoción y retiro de académicos y directivos.

• Fomentar el perfeccionamiento continuo a través del apoyo para acceder a becas y otros recursos.

• Estudiar estímulos focalizados y criterios de medición de productividad académica y directiva.

 

Personal administrativo y recursos

La Universidad debe perseverar en la implementación de una nueva cultura organizacional, en torno a una gestión académica y administrativa participativa, eficaz y fluida, fundada en prácticas y valores propios de la institución y propicia para generar un clima laboral grato y motivador. Por otra parte, es necesario diversificar e incrementar las fuentes de ingresos, con el fin de apoyar económicamente a los proyectos de desarrollo académico, particularmente aquellos exigidos por las realidades de un entorno cambiante. Lo anterior hace necesario la incorporación de tecnologías de información en todos los ambientes. Asimismo, la experiencia indica la conveniencia de seguir estimulando y fortaleciendo el carácter descentralizado de la gestión académica y administrativa, permitiendo que las facultades sean responsables del diseño, control y evaluación de sus respectivos planes estratégicos.

Las prioridades en este campo se extienden a los planos de la gestión administrativa, el financiamiento, la infraestructura y el equipamiento.

Prioridades

• Revisar la estructura y procesos internos de manera de ligar los planes estratégicos específicos y los procesos presupuestarios.

• Profundizar las políticas de gestión del desempeño.

• Diseñar estrategias de gestión y captación de nuevos recursos, y fortalecer el Patrimonio de Reserva.

• Consolidar la renovación de los espacios físicos, incorporando elevados estándares de equipamiento tecnológico para apoyo de la docencia.

2008 Pontificia Universidad Católica de Chile