Plan
de Desarrollo de la Pontificia Universidad Católica de Chile
Introducción
El Plan de Desarrollo 2000 - 2005 de la Pontificia
Universidad Católica de Chile para el próximo quinquenio
se enmarca en las directrices de la Constitución Apostólica
Ex corde Ecclesiae y se inspira en el llamado de Juan Pablo II para que
las universidades se conviertan en las gestoras de un nuevo humanismo.
Este documento, aprobado por unanimidad
por el H. Consejo Superior, fue elaborado por las unidades de la Dirección
Superior y contiene ideas y proposiciones analizadas durante las «Jornadas
de Reflexión» de la comunidad universitaria, convocadas por
el Sr. Rector en el mes de Julio de 2000.
Junto con definir una «Misión»
y las metas generales que la Universidad se propone alcanzar como «Visión»
del futuro, el texto incluye un «Análisis Estratégico»
de la situación actual, los «Objetivos Estratégicos»
para el período y describe un «Plan de Acción»
que incluye aquellas iniciativas que por su naturaleza deben ser coordinadas
por la Dirección Superior de la Universidad. Los planes del período
cuya ejecución corresponde a las diversas facultades aparecen en
los documentos respectivos.
En la formulación de este Plan se
ha optado por una aproximación de «desarrollo estratégico»,
razón por la cual sólo se describen las grandes metas del
período, sin establecer el cronograma de actividades. Asimismo,
cada uno de los planes será evaluado económicamente antes
de su ejecución, lo que en particular dependerá tanto de
los montos requeridos como de la prioridad que se les asigne en el contexto
general del Plan de Desarrollo que se pone en marcha.
Misión
La Pontificia Universidad Católica
de Chile es una comunidad que cultiva y comparte con la sociedad un saber
iluminado por la fe, para ponerlo al servicio de las personas y contribuir
a la evangelización de la cultura.
Visión
La Pontificia Universidad Católica
de Chile quiere ponerse al servicio del progreso espiritual y material
del país:
• educando a sus estudiantes para que sean
ejemplos de vida intelectual y cristiana, emprendedores, íntegros
y solidarios;
• generando conocimientos que le permitan
al país prosperar en un mundo donde el saber es la principal fuente
de riqueza; y
• aportando soluciones para los problemas
que aquejan a la sociedad chilena.
 
Análisis Estratégico
1. Consideraciones generales
Nos encontramos en una etapa histórica
que plantea grandes desafíos a la educación superior y a
las universidades católicas en particular. En ella destacan los
hechos siguientes:
• Una expansión incesante del conocimiento
y un gran desarrollo tecnológico ha transformado a la generación
de nuevas ideas y a la educación en elementos estratégicos
de vital importancia para los países.
• Una cultura llamada de la «postmodernidad»,
caracterizada por su individualismo, la pérdida del sentido existencial,
una moral libertaria y relativista frente a la vida, la falta de solidaridad
hacia los miembros más débiles de la sociedad, y un pensamiento
escéptico con respecto a la posibilidad de alcanzar verdades superiores.
• Una creciente red comunicacional y la
interdependencia económica de las naciones ha generado el fenómeno
de «globalización» o «internacionalización»,
caracterizado por la alta movilidad de personas, información y capitales,
junto con la creación de bloques continentales sin fronteras entre
las naciones que los integran.
En el ámbito de la educación
superior, las realidades anteriores están induciendo una serie de
cambios entre los cuales destacan:
• La revalorización por parte de
los Estados del papel de la educación superior como herramienta
de progreso, junto con una demanda creciente por acceder a la educación
superior.
• Una reforma de los objetivos educacionales
y, por consiguiente, de los contenidos y metodología de los programas
de estudio.
• Una cultura universitaria que se define
en términos de una neutralidad moral y no intenta educar con respecto
a valores y actitudes.
• La internacionalización de los
estándares de calidad académica.
2. La educación superior católica
La Iglesia, «experta en humanidad»,
ha observado con esperanza pero, a la vez, con preocupación algunos
de los grandes cambios que han ocurrido en el mundo contemporáneo.
Comprendiendo la importancia que le cabe en ellos a la educación
superior, ha puesto especial atención a este campo. Es así
como, durante la segunda mitad del siglo XX, mediante diversos documentos
de gran trascendencia, ha invitado a las universidades católicas
a participar activamente en la creación de proyectos educacionales
que sirvan para promover el nacimiento de una nueva cultura.
Particularmente elocuente e inspirador
ha sido el magisterio de Juan Pablo II, quién en sus visitas pastorales
ha sostenido numerosos encuentros con las comunidades universitarias de
los distintos continentes, manifestó en sus discursos la necesidad
de que el mundo universitario asuma plenamente su responsabilidad educativa
en el sentido original del término. Más recientemente, con
motivo de la celebración del Año Jubilar 2000, la Iglesia
ha convocado a todas las universidades del mundo para que se transformen
en las gestoras de un nuevo humanismo, caracterizado por el respeto a la
persona humana, la paz, la justicia y la solidaridad.
Con ese fin propone a las universidades
católicas, una profunda renovación, instándolas a
que orienten sus proyectos educativos hacia la formación de personas
cultas, capaces de desarrollar visiones unitarias del fragmentado saber
contemporáneo. Pero, también, competentes, emprendedoras
y solidarias, animadas por valores cristianos. Subyace en esta propuesta
la convicción de que para transformar la cultura es necesario que
previamente transformemos a las personas que son artífices de la
cultura. Además, la Iglesia invita a sus universidades a dialogar
activamente con la sociedad y a colaborar en la solución de sus
problemas.
Para lograr esas exigentes metas, la Iglesia
quiere que las universidades pongan a las personas en el centro de sus
proyectos educativos y que se transformen en «familias universitarias»
y en comunidades «auténticamente humanas».
En este sentido, Juan Pablo II considera
que es necesario recrear una comunidad de maestros y estudiantes que comparten
el gozo de buscar la verdad, descubrirla y compartirla. Se trata de establecer
planes educativos con objetivos más amplios que la mera capacitación
profesional, una verdadera paideia cristiana en la cual se educan personas
con mayor autonomía intelectual y una libertad sustentada por la
responsabilidad.
Idealmente, una educación que permita
adquirir la «mirada contemplativa» de la sabiduría cristiana.
3. Nuevas tendencias en la educación
universitaria
La actual «revolución del
conocimiento», junto con los profundos cambios en las economías
nacionales y transnacionales, ha significado para los países líderes
dar inicio a un proceso de profundas reflexiones sobre la misión
de las universidades. Descrito en forma elocuente por un destacado educador:
«hoy, como nunca antes en la historia humana, la riqueza o pobreza
de las naciones depende de la calidad de la educación superior».
Esto último adquiere relieves de gran trascendencia para los países
que, como Chile, intentan participar en el mundo de las «economías
del conocimiento».
Los países están enfrentando
la «revolución del conocimiento» mediante la creación
de sistemas universitarios de mayor tamaño, con el fin de acomodar
la creciente demanda; diferenciados, es decir integrados por instituciones
con características distintas y complementarias; y flexibles o «articulados»,
para permitir una transferencia fluida de estudiantes entre las instituciones
de educación superior. Al mismo tiempo, el Estado se asegura que
una proporción adecuada de sus universidades pueda participar activamente
en la generación de nuevos conocimientos, aportándoles, mediante
fondos concursables, los recursos necesarios. En este campo tiene como
aliado a la empresa privada, la cual establece vinculaciones con las universidades
para la investigación de campos científicos y tecnológicos
potencialmente rentables. Esto último es un aspecto crucial para
algunas actividades industriales cuya competitividad depende exclusivamente
de la capacidad de introducir sucesivas innovaciones tecnológicas.
Tal como menciona un reciente informe internacional,
la plena participación de un país en la esfera de las economías
del conocimiento supone la presencia de una clase dirigente integrada por
personas que, además del saber, poseen ciertas habilidades. Especialmente
valorada es la autonomía intelectual que deriva del conocimiento
de diversos campos del saber humano. Igualmente apreciadas son la adaptabilidad
a los cambios, el espíritu emprendedor y la capacidad para continuar
aprendiendo toda la vida.
Estas características no son de
tipo cognoscitivo, en el sentido tradicional del término, sino reveladoras
de una cierta forma de ser y actuar que sólo pueden transmitir proyectos
educativos distintos a los tradicionales. Vale decir, proyectos que buscan
el desarrollo perfectivo de las personas y no sólo influir sobre
su nivel de conocimientos. Usando una frase de Yeats: «La educación
no es llenar un balde, sino encender un fuego».
La nueva forma de concebir la educación
universitaria ha puesto en marcha un vasto proceso de cambios. Básicamente,
estas reformas buscan desarrollar en los estudiantes las potencialidades
que los nuevos mercados laborales consideran necesarias para sus ejecutivos.
Por ejemplo, la capacidad de enfrentar creativamente problemas complejos,
trabajar bien en equipo, comunicarse eficazmente en forma verbal y escrita,
hablar un idioma extranjero, tener una gran capacidad para procesar información,
etc.
Para lograr los objetivos anteriores las
universidades de los EEUU están reforzando y remozando sus programas
de formación general, expandiendo el aprendizaje activo, favoreciendo
la educación personalizada, promoviendo las actividades de investigación
en el pregrado y expandiendo los programas de intercambio académico
con universidades extranjeras. Esto último como una forma de estimular
el interés por otras culturas e idiomas. Por otra parte, en una
situación bastante heterogénea, y muy marcada por una tradición
educacional distinta, las universidades europeas se están esforzando
por seguir el mismo camino de sus congéneres norteamericanas, particularmente
en lo que se refiere a los programas de formación general, una experiencia
para ellos relativamente nueva.
El término formación general
ha sido definido como el programa de estudios cuyo objetivo es impartir
conocimientos más amplios que los de la formación profesional,
promoviendo, además, el desarrollo de ciertas capacidades intelectuales
relativas al pensar, la comunicación y las relaciones personales.
Desde el punto de vista de estos objetivos, un estudiante que ha cursado
exitosamente un buen programa de formación general debería
tener las siguientes características:
• Una comprensión adecuada de las
formas de pensar, metodología y conceptos básicos de las
ciencias naturales, las ciencias sociales, las humanidades y las artes.
• La habilidad para razonar correctamente
en términos cuantitativos y lógicos.
• La habilidad para pensar en forma crítica
y comunicarse con precisión y eficacia.
• Un grado suficiente de comprensión
de las ideas, valores y objetivos que han influido en la formación
de las sociedades.
• La capacidad de fundamentar sus ideas
y comprender las implicancias morales de sus actos.
• Conocimientos (en un nivel de bachiller)
de un área determinada del saber, con una comprensión adecuada
de sus supuestos, fundamentos, relaciones e implicancias.
• La habilidad para establecer diálogos
con personas que tienen perspectivas culturales distintas.
Algunas de las nuevas tendencias han comenzado
a insinuarse en el sistema universitario chileno. Varias universidades,
tanto estatales como privadas, están trabajando activamente con
miras a la creación de programas de formación general, la
necesaria flexibilización curricular para lograrla y la introducción
progresiva del aprendizaje activo.Junto con reforzar la formación
general, las universidades de los países líderes se encuentran
revisando los objetivos y contenidos de la formación profesional.
En general, se considera que ella no está a tono con las nuevas
realidades del mundo laboral. Entre las principales críticas está
la enseñanza pasiva y su recargo de contenidos, incluyendo cursos
que los críticos al sistema definen como los «por si acaso».
Con respecto a esto último, los
informes más recientes sobre educación profesional son unánimes
en criticar la práctica de incluir en los currículos materias
que pertenecen a campos laborales especializados. Como alternativa se recomienda
la formación de profesionales «generalistas», competentes
para obtener una especialización posterior, idealmente después
que han tenido una primera experiencia laboral.
4. La situación del sistema
universitario chileno
Durante las últimas dos décadas
nuestro país ha estructurado un sistema de educación superior
considerablemente más amplio y diversificado que el tradicional.
Esto, sin duda, representa un avance considerable, pero no es menos cierto
que la expansión y diversificación se ha hecho a expensas
de un deterioro de la calidad académica.
Comparado con las universidades de los
países líderes, el sistema universitario chileno muestra
una serie de carencias propias de los países en vías de desarrollo.
Entre éstas destacan las estrecheces financieras, un cuerpo académico
integrado mayoritariamente por personas sin estudios de postgrado, una
infraestructura física de mala calidad, y una gestión académica
ineficiente. De un total de más de sesenta universidades sólo
cinco, incluyendo la Pontificia Universidad Católica de Chile, tienen
las características básicas de las denominadas «universidades
de investigación».
Los proyectos educativos de las universidades
chilenas están centrados en la capacitación profesional.
Casi sin excepción, estos programas son rígidos, segmentados
y basados en la enseñanza pasiva. Aunque, en general, de ellos egresan
profesionales de buen desempeño, hay una creciente crítica
sobre la carencia de otras habilidades y competencias no-cognoscitivas
de esos egresados. Por ejemplo, una publicación reciente sobre la
educación universitaria en nuestro país, menciona: «El
agotamiento del modelo profesionalizante en la formación universitaria
es patente: a la imposibilidad práctica de seguir agregando ramos
de especialización al ritmo en que avanza el conocimiento especializado,
se agrega el cada vez más sonoro clamor de los empleadores de no
encontrar en los egresados de las universidades las competencias generales
que necesitan de ellos».
Comparados con programas análogos
de las universidades líderes de los EEUU, las principales debilidades
de los programas nacionales de capacitación profesional son la carencia
de una formación general y el descuido del aprendizaje activo. Es
igualmente llamativa la carencia de programas o alternativas de profundización
en temas multidisciplinarios.
El Estado de Chile está invirtiendo
en educación un porcentaje de su PIB (3.0%) que es inferior al de
otros países de la región. Esta cifra necesita urgentemente
ser mejorada. El actual gobierno ha continuado las políticas tradicionales
con respecto a los aportes fiscales directos, indirectos y concursables,
sin que se haya producido un aumento real significativo en el monto de
estos aportes. Sin embargo, las autoridades ministeriales han reiterado
el propósito de aumentar la inversión en educación
superior, destacando la necesidad de fortalecer el área de las ciencias
naturales y la tecnología, aunque se ha mencionado también
el propósito de desarrollar nuevos programas de apoyo a las artes,
las humanidades y las ciencias sociales. Particularmente interesante es
la iniciativa, actualmente en etapa de estudio y consulta, de crear un
sistema de financiamiento ad hoc para las universidades que tienen investigación
y postgrados. De concretarse estas políticas, nuestra Universidad
podría obtener recursos adicionales para sus proyectos de desarrollo
en esas áreas.
5. La situación de la Pontificia
Universidad Católica
Nuestra Universidad goza del prestigio
de ser una de las dos mejores universidades, y para algunos expertos, la
mejor de nuestro país. Una serie de indicadores respaldan esta bien
ganada reputación, entre ellos su capacidad de atraer un porcentaje
mayoritario de jóvenes con los más altos puntajes en la PAA;
el elevado porcentaje de académicos con grados de Magíster
o Doctor; el reconocimiento otorgado por organismos acreditadores internacionales
a algunos de sus programas de formación; el alto índice de
impacto de sus publicaciones científicas, etc.
Como es fácil de suponer, los buenos
indicadores de calidad académica reflejan, a su vez, una buena gestión
administrativa, en la que participan las autoridades unipersonales y una
comunidad laboral, en general motivada y técnicamente competente.
Un aspecto particularmente favorable ha sido la administración de
los recursos financieros, lo que ha permitido mantener un equilibrio adecuado
del presupuesto operacional, mantener montos significativos de beneficios
estudiantiles, y llevar adelante un masivo plan de renovación y
expansión de la planta física.
La Universidad cuenta con una infraestructura
docente, incluyendo apoyo informático y servicios de bibliotecas,
comparativamente buenos para estándares nacionales y de la región
continental.
Durante la última década
se han establecido numerosos convenios con universidades extranjeras, algunas
de ellas muy prestigiosas, lo que ha permitido establecer interesantes
programas de intercambio de académicos y estudiantes.
Las metas alcanzadas por nuestra universidad
son muy notables para una institución latinoamericana y representan
grandes fortalezas. Sin embargo, en relación con algunos de los
objetivos que la Iglesia ha propuesto a sus universidades, las nuevas tendencias
en la educación superior y los retos que Chile enfrenta en su camino
hacia la construcción de una sociedad más justa, próspera
y solidaria, es evidente que nuestra universidad tiene grandes tareas por
delante. Son estas las tareas implícitas en su definición
de «Visión», es decir de cómo se imagina a sí
misma en el futuro. En este sentido, las áreas que requieren más
atención parecen ser las siguientes:
• Poner en marcha un proyecto educacional
nuevo, equivalente a una paideia cristiana, que armonice la formación
profesional con la educación general. Este nuevo proyecto debe incorporar
los avances en la enseñanza universitaria inducidos por las nuevas
realidades del saber, de la economía, del desarrollo social y de
la
internacionalización.
• Fortalecer el cultivo de las ciencias,
de las tecnologías, de las humanidades y de las artes como una forma
de crear un ambiente educativo estimulante y, a la vez, contribuir directamente
al progreso material y espiritual del país. Esto implica ampliar
su planta académica, invertir en nueva infraestructura, ampliar
los programas de postgrado y crecer en el número de actividades
multidisciplinarias. Además, demanda una actitud proactiva de servicio
a la sociedad, mediante la investigación orientada a solucionar
algunos de sus problemas más urgentes.
• Plasmar una comunidad universitaria vinculada
por un ideal común de valores cristianos, que se considera y actúa
como una «familia universitaria». Esta idea involucra el reconocimiento
de que la universidad debe ser una «corporación de maestros
y estudiantes que buscan la verdad», interactúan a nivel de
personas y participan activamente en el diseño de los proyectos
académicos. Además, supone una absoluta congruencia y organicidad
entre la vida de fe y la vida universitaria en términos testimoniales
y apostólicos.
• Establecer un diálogo más
activo con la sociedad, como una manera de aportar a la tarea de evangelizar
la cultura y permitir encuentros entre fe y cultura.
• Crear condiciones para una mayor eficacia
en la generación de recursos, con el fin de financiar los proyectos
académicos, y fomentar un estilo de gestión administrativo
centrado en las personas, orientado hacia el logro de un alto desempeño
y satisfacción laboral.
Objetivos
Estratégicos
El análisis estratégico revela
que la Universidad enfrenta retos de considerable magnitud y, a la vez,
tiene grandes oportunidades para proseguir su desarrollo. Del éxito
con que enfrenta esta coyuntura dependerá el que pueda mantener
su actual liderazgo. En este sentido, es necesario que la Universidad se
«piense a sí misma» y se proyecte en el amplio ámbito
del saber universal, mundo al cual pertenece, pero que, al mismo tiempo,
conciba su misión como la de estimular y facilitar el progreso espiritual
y material de Chile. Por lo mismo, es necesario diseñar el futuro
de nuestra universidad desde la perspectiva que surge de las preguntas
siguientes: ¿Qué personas necesita Chile para continuar avanzando
e insertarse competitivamente en un mundo que gira en torno al conocimiento?
¿Cómo podemos contribuir corporativamente a ese progreso
y a solucionar los muchos problemas sociales y económicos que aquejan
a la sociedad chilena, y, muy particularmente, su situación de progresiva
asimilación de una cultura «postmoderna»?
Las evidencias históricas indican
que sólo mediante un proceso de apertura de canales de información
y discusión, de debate público de ideas sobre la economía,
la política y la cultura es posible que las personas hagan suyo
un proyecto de desarrollo nacional. La difusión de la información,
del poder de decisión y de los recursos, y de las discusiones acerca
del devenir, son esenciales para que la sociedad posea un mayor comprensión
de lo que ocurre en su seno. Desde esta perspectiva, nuestra Universidad
tiene una gran oportunidad de transformarse en un actor importante del
desarrollo nacional, y de promover una cultura cristiana, tanto a través
de la contribución de sus egresados y de sus investigadores, como
de una presencia corporativa, materializada en sus programas de extensión
y de comunicaciones, incluyendo sus medios de comunicación televisivos.
Es por estas razones que un proyecto universitario en una institución
nacional y líder como la nuestra debe partir desde las realidades
que lo rodean para volcarse hacia ellas. De lo contrario no tendría
un real sentido, y se agotaría en su propio ámbito de autoreferencias.
Sobre la base de los antecedentes entregados
y el análisis estratégico de las fortalezas y debilidades
de nuestra Universidad, se han definido las metas siguientes como los objetivos
prioritarios para el período 2000-2005:
1. Educación: incorporar
en todos sus programas de estudio los contenidos y métodos de enseñanza
que permitan la formación de personas cultas, competentes, emprendedoras,
solidarias, animadas por valores cristianos y los deseos de servir a la
sociedad. Este gran objetivo responde a la necesidad de adecuar el actual
proyecto educativo a las orientaciones que el Magisterio ha definido para
la educación superior católica, como también a las
nuevas tendencias de la educación superior. Estas tendencias incluyen
el fortalecimiento del currículum de formación general, y
la necesidad de multiplicar las oportunidades de aprendizaje activo. Un
cambio de este tipo obedece, además, a las recomendaciones de diversos
organismos nacionales e internacionales sobre la necesidad de redefinir
los objetivos y contenidos de la educación superior para hacerlos
más pertinentes a las prioridades del desarrollo cultural, social
y económico de los países. Además, en una Universidad
Católica, un proyecto educacional con las características
descritas sólo puede surgir en el ámbito de una comunidad
universitaria y laboral auténticamente humana, animada por un espíritu
evangélico de libertad y amor fraterno, consagrada a la búsqueda
de la verdad, caracterizada por el respeto recíproco, el diálogo
sincero, la tutela de los derechos de cada uno, y que ayuda a todos sus
miembros a alcanzar su plenitud como seres humanos. Por esta razón,
parte del nuevo proyecto educacional debe ser un «crecimiento en
la catolicidad» de nuestra comunidad universitaria.
2. Cultivo del saber: adquirir la
capacidad para realizar investigación al más alto nivel en
el área científica, técnica, teológica, y humanística
y, al mismo tiempo, albergar y promover una creación artística
de máxima relevancia. Avanzar en este campo implica establecer las
bases para un proyecto educacional con las características antes
definidas, pero también proyectarse, corporativamente, mediante
el aporte de ideas constructivas, en todos los niveles en los cuales se
gesta el futuro de la sociedad. En este impulso estratégico subyace
la convicción que el desarrollo material y espiritual de Chile demanda
la posibilidad de generar y transferir conocimientos. Pero, además,
de plasmar una cultura auténticamente humana, mediante la educación
de personas que se benefician de un ambiente universitario intelectualmente
estimulante y transmisor de valores positivos. Para lograr este objetivo
es necesario emprender un largo camino de fortalecimiento de las actividades
de investigación y las de creación artística y la
organización de grupos de trabajo multidisciplinarios.
3. Diálogo con la sociedad y
comunicaciones: establecer un activo diálogo con la sociedad
y al interior de la Universidad, que contribuya a mejorar la vinculación
de la universidad con las instancias sociales, políticas, eclesiales,
e intelectuales que lideran al país y a reforzar la cohesión
de su comunidad universitaria en torno a sus valores y tradiciones. El
logro de este objetivo permitirá a la Universidad alcanzar mayor
eficacia en su misión fundacional de servicio a la sociedad y, en
general, para contribuir a cerrar la brecha entre fe y cultura.
4. Gestión y Recursos para el
desarrollo: administrar en forma eficiente a la Universidad, para cumplir
cabalmente con sus objetivos educacionales y realizar sus nuevos proyectos
de desarrollo. Esta meta es de vital importancia e implica, en primer término,
establecer una comunidad laboral que se siente plenamente identificada
con la Universidad y motivada por sus metas estratégicas. Asimismo,
supone una gestión de alta eficiencia con respecto a la administración
de sus recursos, y la provisión eficaz y oportuna de una amplia
gama de servicios para los estudiantes. Por último, implica aumentar
significativamente el excedente operacional, rentabilizar el patrimonio
de reserva, aumentar las donaciones y estimular iniciativas generadoras
de nuevos recursos para constituir las bases ecónomico-financieras
que le permitan sustentar sus nuevos proyectos académicos.
Planes
de Acción
1. Educación
Objetivos Generales
La puesta en marcha de un proyecto educacional
cuyos objetivos son la formación de personas cultas, competentes,
emprendedoras, solidarias, animadas por valores cristianos y los deseos
de servir a la sociedad, implica una reorientación de nuestros actuales
planes y programas. Asimismo, para cumplir con estas metas es necesario
que la comunidad universitaria encarne los valores institucionales. Esto
supone un crecimiento en la fe de quienes son católicos y una mayor
adhesión a los principios de la Universidad por parte de quienes
tienen otras creencias.
Concretamente, se plantean los objetivos
generales siguientes:
a) Centrar la tarea educativa en los estudiantes,
haciéndola más acorde con sus necesidades intelectuales y
afectivas.
b) Establecer objetivos educacionales básicos
comunes para todas las licenciaturas y postgrados (Plan de Formación
General).
c) Flexibilizar los currículos y
la articulación de los programas de estudios, con el fin de:
• posibilitar a los estudiantes la exploración
de diversos campos del saber.
• facilitar la creación de nuevas
carreras
• acoger definiciones o cambios vocacionales
d) Promover una enseñanza personalizada.
e) Introducir metodologías de enseñanza-aprendizaje
y crear un ambiente educativo, incluyendo variadas actividades extracurriculares,
que favorezca el desarrollo de:
• habilidades para buscar, evaluar y usar
información
• un espíritu crítico e inquisitivo
• la capacidad de observación sistemática
• la rigurosidad lógica
• competencias para el trabajo en equipo
• el enfrentamiento de problemas complejos
• la educación de la voluntad
• el desarrollo de actitudes solidarias
• un espíritu emprendedor
• habilidades comunicacionales
Plan de Trabajo
1.1. Programas de Estudio
• Analizar los procesos de selección
de estudiantes, evaluando la posibilidad práctica de incluir en
ellos criterios complementarios a los méritos académicos
del postulante.
• Mejorar los procesos de admisión
y crear condiciones para incrementar la permanencia académica de
alumnos en la Universidad.
• Establecer condiciones para una enseñanza
personalizada, previa consideración de las capacidades que permita
la dotación futura de la planta docente.
• Aumentar la oferta de cursos sobre materias
multidisciplinarias.
• Promover la incorporación de metodologías
de enseñanza que estimulen el uso de las nuevas tecnologías
de información y comunicación y el trabajo en equipo.
• Actualizar los objetivos específicos
y currículos de las diversas carreras conducentes a grados y títulos
profesionales.
• Articular mejor las carreras de pregrado
con los postgrados para facilitar la movilidad de los alumnos.
• Establecer mecanismos de control de calidad
y mejoramiento continuo en todos los programas de enseñanza.
1.2. Formación general
• Estructurar un plan de formación
general en todas las licenciaturas, con el fin de complementar el currículo
o específico de cada una de ellas, para así lograr los objetivos
educacionales y conferir, en conjunto con varias otras acciones específicas
de este plan de desarrollo, nuestro sello distintivo a los egresados. Este
programa familiarizará a los estudiantes con la literatura y las
artes, las ciencias naturales, la historia del mundo y su desarrollo social;
lo capacitará para efectuar análisis cuantitativo, promoverá
el desarrollo de habilidades comunicacionales, del pensar crítico
y lo instruirá acerca de la percepción cristiana del hombre,
como base para el razonamiento moral.
• Establecer como requisitos el dominio
del idioma castellano y un buen manejo del inglés.
• Incluir el servicio solidario como parte
del currículo mínimo del Plan de Formación General.
• Promover la incorporación de estudios
de ética y deontología en todas las carreras y los postgrados.
• Potenciar los certificados académicos
(Minors) como alternativa que complemente la formación general e
integral.
• Incentivar y extender el intercambio
internacional de alumnos de pre grado y post grado.
1.3. Formación Cristiana
• Definir y establecer un nuevo programa
de formación en doctrina cristiana dentro del Plan de Formación
General.
• Promover modelos de vida universitaria
ejemplares.
• Crear premios a los «Mejores Universitarios»
como un complemento a las Matrículas de Honor para los alumnos que
se destaquen por sus valores y espíritu institucional.
• Fomentar la creación de programas
interdisciplinarios dedicados al estudio de aspectos relativos a fe y cultura.
• Crear beca «Tercer Milenio»
para promover la realización de tesis, memorias y proyectos de título
que contribuyan al diálogo fe-cultura.
1.4. Bachillerato
• Evaluar los resultados del actual Bachillerato,
y analizar su eventual extensión a un período superior a
los dos años, incorporando un área de concentración
(Majors).
• Propender a que el Bachillerato se convierta
en uno de los canales principales de ingreso a la Universidad para un número
creciente de carreras.
• Articular el Programa de Bachillerato
con nuevos programas de ciclos terminales de Licenciatura, Magíster
y capacitaciones profesionales en áreas multidisciplinarias.
1.5. Licenciaturas
• Actualizar los objetivos específicos
de las diversas carreras y sus contenidos.
• Procurar la máxima flexibilidad
curricular en todas las carreras.
• Crear nuevas licenciaturas en áreas
multidisciplinarias.
• Poner en marcha un proceso de autoevaluación
y acreditación interna de las licenciaturas (en aquellas carreras
en las que no existe acreditación externa).
1.6. Postgrado
• Dar un fuerte impulso a los postgrados
y, en particular, a los doctorados, fomentando especialmente el desarrollo
de programas de la más alta calidad en las humanidades, ciencias
sociales, y las artes.
• Establecer el requisito del dominio del
idioma inglés en todos los postgrados.
• Profundizar el proceso de autoevaluación
y acreditación interna de los programas de postgrado.
• Establecer la enseñanza de la
ética profesional en todos los postgrados.
• Promover la participación de alumnos
de postgrado en actividades misioneras y de solidaridad.
1.7. Calidad de la docencia
• Establecer talleres y cursos periódicos
de capacitación docente y de formación integral para los
académicos.
• Establecer indicadores objetivos para
evaluar la calidad de la acción docente en los procesos de promoción
y calificación académica.
• Analizar, adecuar y mejorar las encuestas
docentes de evaluación y satisfacción de los alumnos.
• Premiar con asignaciones de libre disposición
a las unidades académicas que sobresalen en su actividad docente.
• Impulsar los procesos de acreditación
internacional.
• Incentivar el uso progresivo de nuevas
tecnologías de apoyo a la docencia.
• Ampliar la cobertura y acceso del catálogo
en línea y del sistema de autoreserva en Biblioteca, extendiendo
su uso a través de Internet.
• Ampliar el uso de redes de información.
1.8. Actividades extra-curriculares
• Desarrollar programas permanentes de
actividades extra-curriculares deportivas, artísticas y culturales.
• Fomentar el trabajo pastoral estableciendo
Pastorales estudiantiles en todas las unidades académicas y promoviendo
la celebración diaria de la Santa Misa en todos los campus.
• Crear «Misiones solidarias»,
en las que se combinan actividades misioneras y de ayuda a las comunidades
parroquiales.
1.9 Participación estudiantil
• Establecer participación estudiantil
en las diversas instancias de evaluación, control de calidad y mejoramiento
continuo de las Facultades y de la Dirección Superior.
• Fomentar el diálogo entre las
autoridades unipersonales de la Universidad y los estudiantes y representantes
de organizaciones estudiantiles.
2. Cultivo del saber
Objetivos Generales
La Universidad se propone fortalecer su
capacidad de realizar investigación científica, tecnológica,
humanística y teológica, y, al mismo tiempo, favorecer una
expansión de sus actividades artísticas, fijándose
como meta de este esfuerzo alcanzar un nivel de calidad y relevancia que
signifique llegar a ser reconocida por su liderazgo a un nivel internacional.
Al mismo tiempo, se buscará articular esta actividad académica
con los problemas que plantea el desarrollo nacional y el enriquecimiento
de nuestra cultura. Para estos fines se proponen los objetivos generales
siguientes:
a) Ampliar la planta académica,
favoreciendo la incorporación de académicos con capacidad
demostrada en investigación y docencia.
b) Ampliar y mejorar la planta física,
el equipamiento, las bibliotecas y el apoyo de informática en las
facultades de ciencias naturales, ciencias sociales, humanidades y arte.
c) Poner en marcha nuevas estrategias de
vinculación entre universidad y sector productivo, centradas en
la capacitación de su personal y el control de calidad.
d) Promover la creación de nuevos
programas de postgrado y actividades multidisciplinarias.
e) Establecer programas de intercambio
académico con universidades líderes para el desarrollo de
áreas consideradas prioritarias, particularmente las que requieren
de la concurrencia de varias disciplinas.
Plan de Trabajo
2.1. «Perfil» del
académico
• Poner en marcha sistemas de ingreso al
cuerpo académico que aseguren la selección de académicos
de alto nivel de excelencia y comprometidos con los objetivos y valores
institucionales.
• Aumentar las becas para académicos
jóvenes que deseen doctorarse en áreas definidas como prioritarias.
• Crear un programa de apoyo integral que
facilite la reinserción de profesores jóvenes que regresan
a la Universidad después de un período de perfeccionamiento
en el extranjero.
2.2. Docencia e investigación
• Establecer incentivos especiales para
los académicos que destacan simultáneamente en docencia e
investigación.
• Capacitar e incorporar a los estudiantes
de doctorado en las actividades de docencia de pregrado.
• Premiar con asignaciones de libre disposición
a las unidades académicas que sobresalen en su actividad de investigación
o cumplen con metas pactadas con la Dirección Superior.
• Promover y apoyar la participación
de académicos en seminarios y congresos de alto nivel.
2.3. Desarrollo de las humanidades y
las artes
• Crear un fondo centralizado de apoyo
a las contrataciones de académicos jóvenes con alto potencial
de desarrollo.
• Aumentar la oferta de certificados Académicos
o Minors atractivos y de calidad, con menciones en arte y humanidades.
• Crear concursos específicos para
el desarrollo de proyectos de investigación, formación de
postgrados y profesores visitantes.
• Incentivar la creación de Programas
Interdisciplinarios.
• Crear un Programa de Profesores Visitantes
(2-4 semanas) para apoyar los programas de postgrado.
• Habilitar nuevas bibliotecas en artes,
humanidades y ciencias sociales.
• Crear un Centro de Arte en el campus
Oriente, incluyendo nuevas salas de concierto, representaciones teatrales,
exposiciones, etc.
2.4. Interdisciplinariedad
• Promover la creación de nuevos
centros y programas multidisciplinarios, incluyendo un Centro de Doctrina
Social y un Centro de Estudios de la Familia.
• Promover la participación de las
distintas Unidades Académicas en proyectos interdisciplinarios,
otorgando estímulos para los profesores participantes y condiciones
adecuadas para su perfeccionamiento académico.
• Promover la formación de grupos
de estudios y seminarios permanentes.
2.5. Internacionalización de
la actividad académica
• Fortalecer lazos de colaboración
con Universidades Católicas y Latinoamericanas y fomentar las vinculaciones
de las Unidades Académicas con universidades de gran prestigio en
las respectivas disciplinas.
• Incrementar la difusión de nuestros
programas de magister y doctorado y desarrollar una estrategia de captación
de estudiantes extranjeros de excelencia.
• Mantener y mejorar la coordinación
con agencias nacionales y organismos internacionales que otorgan financiamiento
para el intercambio académico.
• Adecuar el fondo de intercambio académico
para favorecer el contacto personal de profesores.
3. Diálogo con la sociedad y
comunicaciones
Objetivos Generales
Con respecto a la comunicación de
la Universidad con su entorno social, se proponen los objetivos generales
siguientes:
a) Fortalecer los vínculos y el
compromiso de la comunidad universitaria con la misión institucional.
b) Establecer un diálogo activo
con los líderes de opinión con el fin de mantener a la universidad
atenta y sensible a los cambios de su entorno.
c) Involucrar a la comunidad académica
en el diagnóstico y la solución de los diversos problemas
que enfrenta Chile, aumentando sus niveles de participación en las
instancias de vinculación de la Universidad con la sociedad y en
la discusión interna de problemas.
d) Proyectar a través de los medios
de comunicación de la Universidad una imagen corporativa congruente
con la misión.
e) Profundizar y afianzar las relaciones
con los ex-alumnos y amigos de la Universidad.
f) Iniciar un activo programa de educación
continua para la capacitación profesional en áreas especializadas.
Plan de Trabajo
3.1. Políticas comunicacionales
• Definir las políticas comunicacionales
y de extensión de la Universidad.
• Mantener una comunicación fluida
con los decanos y las facultades con miras a desarrollar una acción
conjunta en los planes de extensión, comunicaciones y educación
continua y a distancia.
• Establecer un nuevo régimen jurídico
y estatutario de la Corporación de Televisión.
• Elaborar línea editorial y manual
de normas y procedimientos de la Corporación de televisión.
3.2. Diálogo con la sociedad
• Coordinar acciones orientadas a promover
la participación activa de nuestros académicos en el debate
de temas de importancia nacional.
• Lograr que la Universidad tenga una mejor
y mayor cobertura en los medios de comunicación social buscando
fortalecer y mejorar su imagen pública.
• Reorganizar la cobertura de las actividades
de las diversas unidades académicas para lograr una mayor difusión
y un mayor equilibrio en la presentación de noticias.
• Reorientar el preuniversitario hacia
el nuevo proyecto educacional, en particular, incorporando cursos de formación
ética, organizando actividades pastorales específicas y promoviendo
la participación en misiones. Asimismo, potenciar su acción
con un proyecto de educación a distancia.
3.3. Editorial Universidad Católica
y medios escritos
• Definir políticas y una línea
editorial para «Ediciones Universidad Católica».
• Ampliar objetivos y mercados de la editorial,
incluyendo la posibilidad de establecer un sello editorial adicional destinado
a publicaciones masivas.
• Definir línea editorial y proyectos
específicos de «Humanitas» y de «Revista Universitaria»
y esta última proyectarla como instrumento comunicacional de las
ideas e inquietudes de nuestra comunidad universitaria.
3.4. Comunicaciones Internas
• Mejorar los canales de comunicación
internos, especialmente el flujo de información generado desde la
Dirección Superior, y promover eventos que permitan acentuar el
contacto personal entre miembros de la comunidad universitaria
• Rediseñar el portal de Internet
de la Universidad.
3.5. Imagen Corporativa
• Cautelar el uso apropiado del logo de
la Universidad.
• Uniformar aspectos de imagen corporativa
en los actos académicos y folletos de la Universidad.
• Poner en marcha un plan de comunicaciones
corporativas y coordinar actividades corporativas de tipo público
con entidades afiliadas, asegurando el buen uso de la imagen de la Universidad.
3.6. Ampliar y profundizar la vinculación
con los ex-alumnos y amigos
• Realizar una encuesta a los ex-alumnos
para conocer la apreciación que ellos tienen de la Universidad y
cómo les gustaría relacionarse con ella.
• Fomentar vínculos desde el momento
del ingreso del alumno a cada programa, y buscar el acercamiento de los
padres haciéndoles partícipes en diversas actividades.
• Extender el servicio de orientación
vocacional e inserción.
• Incorporar por derecho propio a todos
los ex-alumnos a la asociación, fomentar la organización
de asociaciones de ex-alumnos por facultades o escuelas, habilitar espacios
físicos propios complementarios a los existentes para acogerlos.
(se anexaron dos o tres).
• Proporcionar correo electrónico
de por vida a todos los ex-alumnos y evaluar la creación de un medio
de comunicación escrito, económicamente sustentado, para
ellos.
3.7. Educación Continua
• Situar a la Universidad como líder
en educación continua mediante una oferta interesante y amplia de
oportunidades de formación.
• Crear un proyecto de educación
continua a distancia a nivel nacional e internacional.
• Fortalecer la acción de TELEDUC
en el nuevo contexto nacional de ofertas educacionales a distancia.
3.8. Extensión
• Concordar con las distintas facultades
y con los Centros o Programas multidisciplinarios una programación
común y coordinada de la extensión universitaria, de las
publicaciones académicas y de las actividades de divulgación
que realizan.
• Lograr una mayor proyección y
difusión de las actividades científicas, humanísticas
y artísticas de la Universidad.
• Generar con instituciones públicas
proyectos de extensión enfocados a problemas sociales de relevancia
nacional.
• Desarrollar programas de extensión
en el área de promoción social con las municipalidades de
la Región Metropolitana.
• Establecer en la señal televisiva
de cable una programación de extensión originada en la Universidad.
4. Gestión y Recursos para el
Desarrollo
Objetivos Generales
La Universidad debe procurar la generación
de fuentes estables de financiamiento y una gestión eficiente con
el propósito de establecer condiciones para el normal desarrollo
de sus programas académicos. Esto requiere generar excedentes operacionales
significativos y añadir nuevos recursos provenientes de la rentabilización
de su patrimonio, y del aumento en la captación de fondos provenientes
de donaciones, aportes y concursos.
Asimismo, el manejo económico contempla
en lo sustantivo mantener el carácter descentralizado de la gestión
académica y administrativa, radicando en las respectivas unidades
la responsabilidad en el diseño, evaluación y control de
sus planes estratégicos.
En términos de objetivos generales,
se proponen los siguientes:
a) Desarrollar criterios de promoción
y renovación de la planta académica, cautelando la mantención
de una adecuada estructura de remuneraciones y beneficios.
b) Mejorar la eficiencia de los sistemas
de información y gestión estudiantil, y el sistema de beneficios
estudiantiles asegurando la calidad y equidad de los mismos en la asignación
de beneficios socioeconómicos.
c) Instaurar un estilo de gestión
en el área de personal administrativo centrado en las personas.
d) Propender a un mejoramiento de la calidad
de la gestión y control financiero de la Universidad y aumentar
considerablemente los excedentes operacionales, con el propósito
de garantizar un desarrollo estable de los objetivos y planes institucionales.
e) Planificar el desarrollo inmobiliario
de los bienes raíces destinados al patrimonio de reserva y su conversión
progresiva hacia una cartera de inversiones en activos financieros, y gestionar
la realización de proyectos corporativos que incrementen el patrimonio
general de la universidad.
f) Incrementar las donaciones, aportes
y fondos provenientes de concursos nacionales e internacionales.
g) Desarrollar un proceso de planificación
estratégica en relación con el uso patrimonial de las marcas,
sellos y otros símbolos que reflejan la identidad de la universidad.
h) Procurar un continuo mejoramiento en
la calidad de los espacios físicos para el desarrollo de una mejor
calidad de vida universitaria y dar un renovado impulso al área
de servicios.
Plan de Trabajo
4.1. Administración académica
• Racionalizar los procesos de nombramientos
y contrataciones de académicos.
• Potenciar el sistema de períodos
sabático, centrándolos en la ejecución de un proyecto
evaluable.
• Establecer criterios de promoción
académica uniformemente exigentes y rigurosos, que incluyan el reconocimiento
nacional e internacional como requisitos para las promociones en categoría
ordinaria.
• Establecer cronogramas de renovación
de planta académica para cada una de las facultades y evaluar su
impacto económico.
• Crear un sistema de beneficios económicos
para los profesores que al jubilar tienen proyectos de investigación
activos y financiados.
• Diseñar programas y servicios
a académicos retirados y contar con alternativas motivadoras de
vinculación post retiro con la Universidad.
• Promover el establecimiento de políticas
de remuneraciones y beneficios a los académicos, que reconociendo
la diversidad de distintas unidades, permitan una dedicación plena
a la universidad de un número significativo de académicos.
• Diseñar esquemas de beneficios
para incrementar y complementar la atracción y retención
de académicos jóvenes.
4.2. Administración Estudiantil
• Lograr un proceso de inscripción
en cursos más estable, ágil, amigable y transparente.
• Creación de una oficina de consejería
y orientación al estudiante y mejorar el grado de información
que tienen los estudiantes sobre las opciones disponibles de beneficios.
• Integrar los servicios estudiantiles
bajo una coordinación común
• Orientar el servicio de salud estudiantil
hacia la medicina preventiva.
• Evaluar los programa de becas y estudiar
alternativas de diversificación.
• Crear becas para alumnos con excelencia
académica y escasos recursos para participar en los programas de
intercambio internacional de la Universidad.
• Extender asignación de beneficios
para alumnos extranjeros de bajos ingresos con residencia permanente en
Chile.
4.3. Asuntos del personal (no académico)
• Instalar sistemas de información
sobre satisfacción laboral en la Universidad y preservar e incrementar
la atracción de la Universidad como empleadora.
• Inducir prácticas laborales que
promuevan un conocimiento de los procesos de trabajo y que señalen
el sentido de la actividad que se realiza.
• Desarrollar actividades que permitan
la resolución de problemas de manera participativa, y transversal
a la estructura incorporando a los distintos actores de la organización.
• Perfeccionar el sistema de selección
del personal incorporando la evaluación de aspectos socioeconómicos
y culturales de los postulantes, sus expectativas y la proyección
de su trayectoria laboral en la PUC.
• Consolidar la profesionalización
de los cargos que proveen servicios de apoyo a las unidades de la Universidad.
• Poner en marcha nuevos Sistemas de Gestión
de Desempeño.
• Establecer políticas comunes de
gestión del personal con el Hospital Clínico y Canal 13 tales
como coordinar acciones de reclutamiento, selección e inducción
del personal, políticas de beneficios y promover la integración
de operaciones, tales como liquidaciones de sueldos, prevención
de riesgos y capacitación.
4.4 Recursos
• Aumentar los ingresos de manera de poder
cubrir los costos reales correspondientes a una educación universitaria
de alta calidad.
• Establecer una metodología de
medición de los costos completos por actividades y programas incluyendo
imputaciones por infraestructura física.
• Realizar monitoreos permanentes de aranceles,
costos y otros indicadores relevantes de los programas académicos
de universidades líderes para compararlos con los nuestros.
• Establecer y desarrollar el Patrimonio
de Reserva, asignando los bienes destinados al patrimonio inicial, definiendo
los proyectos inmobiliarios correspondientes a la conversión paulatina
de activos inmobiliarios en activos financieros y las políticas
de riesgo, inversión y administración de la cartera.
• Establecer y mantener actualizados el
inventario y las bases de datos de los inmuebles y derechos, relacionados
con las propiedades de la universidad.
• Diseñar y realizar campaña
de donaciones para el período 2001-2005, que incentive y promueva
el uso correcto de las leyes de beneficio tributario.
• Aumentar la captación de donaciones
en E.E.U.U. aprovechando la relación con los alumnos de intercambio
y la red de amigos de la universidad en ese país.
• Desarrollar un plan de captación
de fondos externos para becas.
• Establecer una organización para
el apoyo a las unidades en la preparación y presentación
de proyectos a concursos de fondos nacionales e internacionales.
• Establecer políticas generales
de uso de las marcas, tales como metodología para establecer su
valor patrimonial, políticas de precio y mecanismos de licenciamiento,
registro y base de datos de las marcas comerciales y sistema de control
de gestión.
• Realizar un diagnóstico de la
venta de servicios en la Universidad y apoyar a las unidades en las que
se detecten debilidades, así como desarrollar y mantener actualizada
una guía de los servicios y recursos que la universidad y sus unidades
ponen a disposición del medio externo.
• Propiciar el establecimiento de centros
de excelencia, círculos y sellos de calidad y otras formas de vinculación
con las empresas.
4.5 Administración Financiera
• Consolidar una gestión financiera
más profesionalizada en las Facultades, con una orientación
a la descentralización y el autocontrol.
• Entregar a las distintas Unidades un
servicio bancario real eficiente y oportuno que les permita gestionar de
manera óptima sus recursos monetarios.
• Establecer un sistema de evaluación
y seguimiento de proyectos y programas para una asignación eficiente
de recursos, con base patrimonial.
• Establecer una instancia de coordinación
de mecanismos y políticas con las instituciones afiliadas a la Universidad
en las áreas financiera y de servicios para aprovechar las sinergias
de un trabajo corporativo conjunto.
4.6 Auditoría Interna
• Sistematizar los actuales procesos de
control administrativo interno a través de la ejecución de
planes anuales de auditoría y la instalación de mesas de
trabajo por unidades para el aprendizaje continuo.
• Desarrollar en coordinación con
la Dirección Jurídica una plataforma de análisis de
la legislación tributaria pertinente a la Universidad.
4.7. Espacios Físicos y Servicios
• Establecer un plan maestro que asegure
un desarrollo físico armónico de cada unidad y de la Universidad
en su conjunto y un nuevo sistema de evaluación de proyectos y de
control de calidad de las obras físicas.
• Contar con un sistema ágil y oportuno
de detección de necesidades y capacidad de respuesta para incorporar
nuevos servicios al interior de la Universidad y negociar de manera óptima
con proveedores.
Reflexiones
Finales
Nuestra Universidad, más que centenaria,
ha debido adecuarse a los tiempos y a los desafíos de la historia,
enfrentando a la vez los requerimientos crecientes del desarrollo de las
ciencias y la tecnología, de las humanidades y las artes.
Ella misma, en grados diversos y no pocas
veces decisivos, ha sido protagonista en nuestra sociedad, asumiendo un
lugar de vanguardia en el sistema universitario, y un rol destacado en
la proposición de ideas y en la formación de generaciones
y personas que han incidido en los cambios sociales, económicos
y políticos, en nuestro país.
En la aurora del tercer milenio, llenos
de gratitud por esta herencia y comprometidos por los talentos que nos
distinguen, soñamos con una Universidad constructora de un nuevo
humanismo, hogar comunitario y familiar, educadora a la plenitud de vida
de la persona y la sociedad, solidaria ante los desafíos del país
y partícipe del servicio de la Iglesia al mundo.
Anhelamos una Universidad que aspire a
la plenitud del saber, que busque con mayor rigor la verdad y la unidad
del conocimiento, que integre mejor las ciencias, las humanidades y las
artes, y que así pueda contribuir mejor al desarrollo espiritual
y material de la sociedad.
Queremos una Universidad con un ambiente
intelectualmente estimulante, que anime el juicio crítico, la capacidad
propositiva y emprendedora, el compromiso que nace de la libertad y de
una ética del sí donde los valores vencen a los antivalores.
Nos esforzaremos por una Universidad más
abierta a la sociedad y al mundo, en una actitud dialogante y evangelizadora,
al servicio de la Iglesia, fiel a su sello fundacional y consecuente con
su carisma original y su propia identidad y misión.
Queremos dar testimonio de nuestro espíritu
de libertad, de un respeto irrestricto a la dignidad del hombre, de nuestro
amor fraterno y de nuestra comunión en el camino de perfección
al que nos invita Dios en beneficio de la humanidad.
Imaginamos una Universidad donde existen
más proposiciones, oportunidades y potencialidades de crecimiento
que de restricciones; donde el diálogo interdisciplinar sea creciente,
donde los currículos sean más flexibles y con mayores opciones
de ingresos, graduación y posgraduación, donde la investigación
y la docencia se integren mejor, y en la cual la formación general
dé más plenitud a las disciplinas y profesiones.
Le pedimos a Dios que nos ayude a construir
una Universidad de vínculos: uniendo más a la Iglesia y a
la Sociedad; relacionando mejor las distintas áreas del saber; con
mayores nexos entre profesores y estudiantes; contribuyendo a estrechar
lazos entre fe y cultura y, sobre todo, que nos enseñe a ser consecuentes
con nuestra fe y nuestra vida. Queremos ser una comunidad universitaria
que «sabe dar a las generaciones venideras razones para vivir y para
esperar» (cf GS,31).
Dr. Pedro Pablo Rosso
Rector
Pontificia Universidad Católica
de Chile
Santiago, enero de 2001
