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Inmigrantes: mapeando el rostro de un Chile nuevo y diverso Imprimir
Jueves, 15 de Septiembre de 2016 00:00


Numerosas son las iniciativas de la UC que están liderando estudiantes y académicos en materia migrante: desde investigaciones interdisciplinarias hasta asesorías legales a través de la clínica jurídica de Derecho, unidad que acaba de recibir un fuerte respaldo del gobierno de EE.UU. El reportaje que aquí presentamos se publicará en la edición de septiembre del diario Visión.

Haitianos

Rose Thermidor junto a su hijo Jacot y su esposo Jacob Cheristin.  Esta familia hatiana llegó hace un año y medio a Chile. Su hijo nació en nuestro país hace seis meses. Hoy viven en Macul, muy cerca del campus San Joaquín.

Caminar por la avenida General Velásquez en Estación Central, a la altura del Hogar de Cristo, nos transporta a otro país. Decenas de haitianos van y vienen sin rumbo fijo, la mayoría de ellos jóvenes que abandonaron su país producto de la crisis política y social y que esperan encontrar en Chile una mejor calidad de vida, lejos de la pobreza, la cesantía y la falta de bienes básicos como el agua potable.

Diariamente ingresan a Chile más de 100 haitianos. Pero tal como aclara el jefe del Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, Rodrigo Sandoval, estamos lejos de ser considerados un país de migrantes, pues «solo el 2,7 por ciento de la población que habita en Chile es extranjera»

Rose Thermidor es una de ellas. Es haitiana y tiene 29 años. Hace un año y medio que vive en Chile. Acá nació su hijo Yacot, de seis meses. Vive con su marido y dos amigos, también haitianos en la comuna de Macul, a un costado de campus San Joaquín. Ella es costurera, pero por más que ha intentado buscar trabajo en alguna fábrica textil, no lo ha conseguido.

El caso de Rose no es aislado. En los últimos tres años el ingreso de sus compatriotas a Chile ha aumentado en 731 por ciento y ha sido tema de la agenda mediática durante las últimas semanas. Rose cuenta que no le gustan los reportajes, porque se habla de los haitianos con un tono despectivo. «Me duele demasiado, ya es suficiente el dolor que nosotros tenemos por la realidad de nuestro país, imagínese que además nos discriminan acá».

Para el director ejecutivo de América Solidaria y profesor de la Escuela de Psicología UC, Benito Baranda, las causas de la inmigración haitiana se resumen en básicamente tres puntos: las condiciones económicas de Chile en relación a otros países de América Latina; la existencia de una pequeña comunidad haitiana en Chile, la que se distribuye principalmente en las comunas de Quilicura, Recoleta y Estación Central; y por último, la presencia de las Fuerzas Armadas chilenas en Haití, lo que ha estrechado las relaciones.

Pero lo que está pasando con los haitianos no es nuevo. Tal como ha expuesto la académica de Trabajo Social y actual jefa de la sección de Estudios del Departamento de Extranjería y Migración, Claudia Silva, «desde la década de los noventa empieza a manifestarse en Chile un proceso migratorio conocido como la nueva migración». En su investigación “Migrantes” realizada como parte del ciclo de talleres de Buenas Prácticas Laborales del Centro UC Políticas Públicas, Silva explica que  «el primer contingente de personas que arribó fueron las de origen peruano, que vinieron escapando del régimen de Fujimori, ya fuera como refugiados o como migrantes».

A esta población se sumaron lentamente otros inmigrantes del cono sur, principalmente de Ecuador y Colombia. En la última década, además, «se han incorporado migrantes de latitudes más lejanas, como las personas provenientes de República Dominicana y de Haití, lo que implica un escenario étnico cada vez más variado».

 

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Los aportes de la universidad

La Universidad Católica no se ha quedado al margen de la discusión sobre la inmigración en Chile y desde diversos frentes se encuentra trabajando para aportar en investigación y acciones concretas en la materia.

A las investigaciones realizadas por la profesora Silva, se suma el trabajo del programa Puente, cuyos profesionales de la Escuela de Sociología han asesorado a través de un convenio a la Municipalidad de Estación Central, lo que permitió catastrar a la población de migrantes que en esa comuna superan las seis mil personas. El trabajo conjunto permitió encuestar a cerca de 300 familias, construyendo un interesante perfil, necesario para implementar programas y proyectos. Es así como nació la oficina “Estación Intercultural” del municipio enfocado en la inclusión e integración social y cultural.

Según precisó José Lara de la dirección de desarrollo comunitario de la comuna, la idea es conocer las necesidades de esa población extranjera, para orientarla en temas de educación, salud y trabajo, entre otros. Los municipios de Recoleta y Quilicura también cuentan con oficinas especiales y han tenido incluso que incluir señalética en el idioma creole de Haití.

En el Centro UC de Políticas Públicas se encuentran coordinando varias líneas de trabajo relacionadas con la migración, las que van desde los aportes de los alumnos a través de la iniciativa UC Propone, hasta la realización de prácticas profesionales, tesis, investigaciones y seminarios. El último abordará durante este mes el tema de los derechos laborales de los migrantes, a cargo del profesor de la Facultad de Derecho, Rodrigo Azócar.

Por otro lado, desde esta facultad se han hecho aportes mayúsculos en la materia, específicamente a través de la clínica jurídica desde donde asesoran a todo tipo de inmigrantes. La alabada labor de la unidad incluso se adjudicó un fondo inédito de EE.UU.: 150 mil dólares que permitirán ampliar la capacidad de atención a inmigrantes y refugiados en Chile, informarles sobre sus derechos, capacitar a profesores y estudiantes sobre el fenómeno de la inmigración y refugio y elaborar una propuesta de política pública integral en esta materia.

El propio embajador de ese país en Chile, Michael A. Hammer, entregó la noticia al rector Ignacio Sánchez durante agosto. Según el diplomático, las razones de este aporte obedecen a que finalmente «EE.UU. es un país de inmigrantes».

La clínica atiende a más de 60 migrantes de ocho países distintos y también firmó hace un año un convenio con la Sociedad de Beneficencia Siria para asesorar a los refugiados que están llegando a Chile producto de la grave crisis humanitaria que vive ese país. Dentro de los trámites cotidianos que a diario se realizan, destaca el caso de Fahed Saad Lawze de 64 años, sirio que ha sido asesorado por la clínica jurídica en diversos trámites. Este ingeniero matemático con doctorado en Ciencias tecnológicas llegó a Chile en febrero de 2014 junto a su mujer, Nahla Bahna (61), quien fue profesora de literatura francesa en la Universidad de Alepo, ciudad azolada por la cruenta guerra civil. La pareja, que hoy vive en Recoleta, se encuentra tramitando su visa definitiva.

En todo ese devenir fueron acompañados por los profesionales y alumnos de la clínica, liderados por su director Claudio Valdivia, la profesora María José de las Heras y la académica de Trabajo Social, Liliana Guerra, quien además tiene un proyecto Fondedoc, cuyo objetivo es crear un curso interdisciplinario que entregue competencias culturales para intervenir población étnicamente diversa.

Guerra explica que actualmente una estudiante de Derecho y otra de Trabajo Social, se encuentran realizando su práctica profesional en el Boston College para crear un modelo socio jurídico de atención a migrantes.

Pese a los avances, los actores involucrados están conscientes que queda mucho por avanzar. La actual ley de inmigración data de 1975, inspirada en seguridad interior y extranjería, no en migración.

Por eso, así como existe un consenso transversal por cambiar de forma urgente esta ley, también lo hay en la importancia de la migración para Chile y la necesidad de verla como una oportunidad. Lo aseguran los investigadores y académicos UC; representantes de las ONG involucradas en la materia y el propio Sandoval, quien es enfático en señalar que la inmigración es una oportunidad para el país. «No existe ningún estudio que señale que algún extranjero le haya quitado un trabajo a un chileno, o alguno que señale que delincan más que un chileno o que le quiten un cupo en el colegio a hijos de chilenos, al contrario, los migrantes son una oportunidad para construir una sociedad multicultural y tolerante», sostiene.

 

Gentileza diario Visión

 

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