INFORMACIÓN PARA
uc.cl  /  La universidad  /  Noticias UC  /  Un estudio aborda la relación profesor-alumno desde la perspectiva de estudiantes UC
Un estudio aborda la relación profesor-alumno desde la perspectiva de estudiantes UC Imprimir
Martes, 19 de Mayo de 2009 00:00


Los vínculos entre docentes y alumnos aparecen como claves en la construcción de un "clima nutritivo" en el aula y decisivo para la motivación y el aprendizaje de los alumnos.

19Si bien no hay recetas, hay factores comunes que facilitan la relación y el aprendizaje: Reconocimiento, valoración, acercamiento activo, búsqueda de la excelencia, exigencia justa.
    ¿Has tenido durante tu carrera algún docente que te haya marcado positiva o negativamente?  La respuesta la dieron  más de mil de alumnos que participaron en un estudio realizado por la Dirección General Estudiantil, DGE, orientado a conocer, desde la perspectiva de los propios estudiantes, qué características de las relaciones pedagógicas establecidas a lo largo de la experiencia académica han favorecido su aprendizaje.

La investigación indaga sobre las acciones, actitudes y estrategias docentes que han motivado el interés de los jóvenes y que finalmente se han traducido en un mejor nivel de aprendizaje a lo largo de la carrera.


El estudio concluyó en enero de este año. Consideró vivencias personales de los estudiantes, vínculos entre profesor y alumno,  y relación entre éstos y el aprendizaje. Su desarrollo estuvo a cargo de los psicólogos Gonzalo Gallardo y Pablo Reyes, y  comprendió dos fases, cualitativa y cuantitativa, en forma paralela. En la primera  intervinieron 78 alumnos, de 2ª y 3ª, y 4ª y 5ª años de Arquitectura, Ciencias Biológicas, Educación, Ingeniería y Psicología,  distribuidos en diez grupos focales. La segunda se hizo sobre la base de  una encuesta entre más de mil jóvenes de las mismas facultades. "Quisimos que fueran estudiantes de distintas carreras y de diferentes campus, de manera que reflejara la variedad de intereses y de alumnos de la UC.  Los jóvenes valoran los mismos aspectos,  independiente de la carrera que sigan", señala Gonzalo Gallardo.

Un 89% de los estudiantes que participaron  respondió haber tenido al menos una vez en su carrera la experiencia de estudiar con un docente que lo marcó positivamente; en tanto un 61% de ellos señaló haber experimentado una experiencia negativa con un docente al menos una vez durante su carrera.

Esta dimensión entre profesor y alumno refiere al establecimiento de un vínculo entre ambos que va más allá de los contenidos, sino de las acciones para preparar el terreno sobre la cual cimentar una buena relación.  

Para aspirar a establecer un buen vínculo con sus docentes, los estudiantes demandan reconocimiento y valoración de parte de ellos, quieren ser  "invitados" al aprendizaje y ser encantados por sus profesores, como una forma de vitalizar el proceso de enseñanza y  una búsqueda activa del docente para interesarlos en la materia y en la clase misma.  "Quieren  que el profesor  les  'abra la mente` con estrategias de instrucción y actividades pedagógicas que aporten a los contenidos", manifiesta  Gallardo.

Si bien el encantamiento -entendido como una invitación a hacerse presentes en la clase-  es importante para los estudiantes, eso no les basta,  dejan claro que las promesas de una buena enseñanza se deben cumplir. Quieren aprender, y esperan que lo que el profesor enseñe sea de calidad. Saben  que los contenidos significan mucho para su futuro laboral y son muy críticos al respecto.

Los estudiantes reconocen un buen clima social de aula cuando la relación entre profesor y alumno origina  un "clima nutritivo", donde se sienten respetados como sujetos con opinión y conocimientos,  identifican al profesor como una autoridad que confía en ellos y se sienten con libertad para  participar y crecer en el aprendizaje (asistir a sus clases, tomar apuntes, concentrarse en el aula, participar, etc.)

Al contrario, una mala relación entre ambos favorece un clima tenso que enturbia la convivencia. Los alumnos perciben poco interés del profesor por conocer y vincularse con sus estudiantes, lo catalogan como lejano, soberbio y poco afectivo, con tendencia a abusar del poder de su posición, autoritario y descalificador.

Los jóvenes  son "expertos" en discriminar  si el profesor  tiene una real intención de educar y vincularse con ellos o si  la actividad docente es "una tarea más", un "trámite" realizado  de manera poco prolija y desconectada del grupo, en que  otras actividades académicas, como la investigación, por ejemplo,  tienen mayor prioridad.

A juicio de los estudiantes, la capacidad del docente de seducir y encantar a los estudiantes para invitarlos a ser parte del proceso de aprendizaje depende más de la intención, de las “ganas” puestas por el docente en conectarse con sus alumnos, que de sus capacidades histriónicas o carisma. "Los estudiantes valoran el esfuerzo dedicado, la paciencia y el afecto puesto en la enseñanza por sus profesores, mucho más que una presentación vacía de presencia y de emoción que no conecta con su audiencia", comenta  Gallardo.


BUEN CLIMA EN EL AULA: UN DESAFÍO CLASE A CLASE


Las primeras clases son claves: El "contrato" inicial, los primeros ritos de conocimiento y apertura dan pie a la relación profesor-alumno.

Transición a la universidad: Los estudiantes de primeros años demandan mayor estructura a los docentes.

Valor agregado: La experiencia de aprendizaje no es la misma si se aprendió en un contexto grato y basado en una buena relación pedagógica. Se aprende mejor. Cada clase "deja huellas", para bien o para mal.

El primer paso depende de los profesores: Si bien las relaciones son "de a dos", quienes deben "invitar" son los docentes. Es más fácil "bajar" a encontrarse que "subir".

Los estudiantes valoran la intención del encuentro: Todo docente puede encantar a sus alumnos. Esto se "juega" en el aula. La relación y el buen clima se construyen en el día a día.

Si bien no hay recetas, hay factores comunes que facilitan la relación y el aprendizaje: Reconocimiento, valoración, acercamiento activo, búsqueda de la excelencia, exigencia justa.

Lo tóxico: lejanía afectiva, autoritarismo, falta de reconocimiento del otro, enseñanza "automática" y cualquier forma de mal trato.

 

INFORMACIÓN PERIODÍSTICA
Ana María Bolumburu, periodista, abolumbu@uc.cl
 
2019 - Pontificia Universidad Católica de Chile - Avda. Libertador Bernardo OHiggins 340 - Santiago - Chile - ¿Cómo llegar? - Mesa central (56-2) 2354-4000
Este es el sitio oficial para validación y tramitación de cualquier tipo de documentos de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Protocolos violencia sexualCódigo de HonorPolíticas de privacidad | Mapa del sitio
Optimizado para: Explorer 8.0, Firefox 3.6.17, Chrome 10, Safari 4.1, Opera 11.10 ó superiores