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Cuatro expositores aportan sus miradas sobre el derecho a la vida


La exministra y exsenadora Soledad Alvear, el Arzobispo de Puerto Montt, monseñor Fernando Ramos, el rector Ignacio Sánchez y el doctor Manuel Inostroza, ex Superintendente de Salud, participaron en el encuentro online. Según el rector, la dignidad y la vida humana suponen el reconocimiento de su igualdad en respeto y derechos. “La dignidad humana es una propiedad intrínseca de toda persona, independiente de sus capacidades y etapas de su vida, lo que supone reconocer su igualdad y libertad en toda circunstancia”, manifestó.

Recién nacido. Foto Pexels

photo_camera "La dignidad y la vida humana suponen el reconocimiento de su igualdad en respeto y derechos", señaló el rector Sánchez durante el conversatorio "“Derecho a la Vida y Nueva Constitución”, que organó el Centro de Estudios Democracia y Progreso.

Con miras a la discusión constitucional, y con el objetivo de entregar herramientas para enfrentar una decisión por parte de los electores, el Centro de Estudios Democracia y Progreso organizó el conversatorio online “Derecho a la Vida y Nueva Constitución”.  

En él participaron Soledad Alvear, abogada, exministra y exsenadora; el Arzobispo de Puerto Montt, monseñor Fernando Ramos, quien se refirió al Derecho a la vida desde la visión del cristianismo; el rector Ignacio Sánchez expuso desde la perspectiva del humanismo; y Manuel Inostroza, médico, ex Superintendente de Salud, aportó su experiencia desde el mundo de la Salud.

En su exposición, Soledad Alvear señaló que lo que se juega en una nueva Constitución no es sólo el contenido de los derechos, sino esencialmente el modelo de sociedad que da orientación a dichos derechos y, con ello, la forma y límites de solucionar conflictos entre los mismos.

 "Lo que se juega en una nueva Constitución no es sólo el contenido de los derechos, sino esencialmente el modelo de sociedad que da orientación a dichos derechos y, con ello, la forma y límites de solucionar conflictos entre los mismos"- Soledad Alvear, abogada

Agregó que la verdadera discusión en torno al derecho a la vida no está vinculada sólo con el reconocimiento de dicho derecho en la Carta Fundamental o, al menos, a su forma de regulación. “En realidad, tiene que ver con la posición que la persona humana va a ocupar en el sistema social y jurídico y, en qué medida, se aceptarán niveles de instrumentalización del ser humano para la solución de conflictos particulares o sociales. En otras palabras, lo que está en juego no es cuán liberal puede llegar a ser nuestra sociedad (esto es, reconocimiento de espacios de libertad para emprender riesgos propios), sino esencialmente si nuestra sociedad le abrirá las puertas a criterios utilitaristas que permitan grados más o menos amplios de instrumentalización de seres humanos y, con ello, tendrá que abandonar un sistema construido desde la dignidad humana para sustituirlos por los vaivenes de las mayorías coyunturales”.

Una auténtica sociedad humanista

Por su parte, el Arzobispo de Puerto Montt, monseñor Fernando Ramos, señaló que el cristianismo, que surge en el seno del judaísmo del medio oriente hace 2000 años, siempre ha considerado que Dios es el autor y fuente de la vida, quien entrega la vida como un don. Reconoce en la vida humana una particularidad extraordinaria que hay que cuidar y proteger. El precepto veterotestamentario “No matarás” (Ex 20,13), presente ya en las culturas medio orientales de inicio del segundo milenio antes de Cristo, se constituía como un principio orientador en este ámbito.

En la Biblia no se aborda directamente el tema del aborto, pero desde los primeros siglos cristianos hay un rechazo unánime a esta práctica, comenzando con la Didaché Apostolorum (s. I d.C.).

“En el cristianismo, como lo pone en evidencia el magisterio de la Iglesia Católica, el valor de la dignidad humana es un principio rector indiscutible. Desde el momento de la fecundación se inicia un proceso que permite en poco tiempo la constitución del cigoto, primera célula que tiene un código genético distinto al de la madre y del padre, y que comienza a comportarse como un organismo propio, dependiente de la madre”, precisó.

“El cristianismo considera que una sociedad debe resguardar el derecho a la vida de todos los seres humanos, porque sólo así se puede construir una auténtica sociedad humanista que respete a cada ser humano y no discrimine entre quienes tienen derecho a vivir y quienes están condenados a morir antes de nacer"- monseñor Fernando Ramos, Arzobispo de Puerto Montt

A la hora de legislar en la esfera pública -advierte el obispo-, la finalidad que se persigue es velar por el bien común y no imponer una determinada visión ética. “El cristianismo considera que una sociedad debe resguardar el derecho a la vida de todos los seres humanos, porque sólo así se puede construir una auténtica sociedad humanista que respete a cada ser humano y no discrimine entre quienes tienen derecho a vivir y quienes están condenados a morir antes de nacer. Este es un bien que debe ser protegido junto con la defensa de los más débiles, de los inocentes, de la madre abandonada a su suerte y de la necesidad de generar redes de apoyo y solidaridad entre los seres humanos que conviven en una misma sociedad. Una ley que protege o despenaliza el aborto procurado no respeta en definitiva estos bienes”, manifestó.

Sociedad y desarrollo integral

Por su parte, el rector Ignacio Sánchez señaló que la dignidad y la vida humana suponen el reconocimiento de su igualdad en respeto y derechos. “La primera reflexión es que la dignidad humana es una propiedad intrínseca de toda persona, independiente de sus capacidades y etapas de su vida, lo que supone reconocer su igualdad y libertad en toda circunstancia". Y agregó que en una sociedad que quiere avanzar hacia el desarrollo integral, los más frágiles y vulnerables requieren una mayor protección y apoyo. “Esta ley que se está proponiendo, -como ya lo hizo la Ley 21.030 que aprobó el aborto en tres causales en el año 2017-, busca instalar el aborto como un derecho de salud y por eso, más que despenalizarlo, pretende legalizarlo e instalarlo en todos los hospitales de las diferentes regiones del país”, subrayó el rector.

Además, planteó que la iniciativa parlamentaria propuesta atenta contra el primer derecho humano: la vida. “Y se hace con el más desvalido e inocente de todos, el que no se puede defender, el que está por nacer. De hecho, las parlamentarias autoras del proyecto han expresado su voluntad de avanzar hacia un aborto libre, gratuito y seguro, y refieren que no lo han hecho en este proyecto, sólo ya que no tendrían las facultades descritas en la Constitución para impulsar sus prestaciones”, precisó.

"El aborto es un crimen que atenta contra la vida, por esto, es la sociedad la que retrocede. Hoy, debiéramos proteger ambas vidas, la de la madre y la del niño por nacer"-rector Ignacio Sánchez.

Según la autoridad UC, es importante puntualizar que el aborto es un crimen que atenta contra la vida, por esto, es la sociedad la que retrocede. "Hoy debiéramos proteger ambas vidas, la de la madre y la del niño por nacer (...) en relación con lo que ya se aprobó en la despenalización del aborto en tres causales en el año 2017 –y lo indicamos en esa fecha–, la madre en gestación requiere del compromiso decidido de la sociedad, así como de nuevas políticas públicas de salud que representen un real apoyo, que permitan apoyarla de manera significativa e integral en el  estado de abandono y desesperanza que habitualmente se presenta al plantearse la alternativa del aborto en la madre”, subrayó el rector.

Promoción de una cultura de la vida

Finalmente, el doctor Manuel Inostroza señaló que es muy importante que la defensa de la vida para los cristianos se dé en el marco de una promoción de la cultura de la vida, para que el discernimiento nos permita actuar como pensamos y no que terminemos pensando de acuerdo a cómo nos comportamos. “En mi caso personal -dijo-, promuevo en mi entorno, personal, familiar y profesional una opción contraria al aborto, pero mi entendimiento respecto de que en la sociedad hay personas con otras visiones me llevó a estar de acuerdo con la ley de despenalización del aborto en tres causales”.

“El respeto a la vida y a la dignidad de la persona también implica el respeto a su autonomía y a su capacidad de decidir, algo que en el caso de la medicina nos ha llevado entender lo radical que puede ser el poner el foco en el paciente y no en cómo las cosas se ven desde los profesionales de la salud con nuestros conocimientos y valores"- doctor Manuel Inostroza.

Agregó que “el respeto a la vida y a la dignidad de la persona también implica el respeto a su autonomía y a su capacidad de decidir, algo que en el caso de la medicina ha llevado entender lo radical que puede ser el poner el foco en el paciente y no en cómo las cosas se ven desde los profesionales de la salud con  conocimientos y valores. Por ende, si frente a estas tres causales alguien decide abortar, no es la aceptación del aborto lo que estoy asumiendo sino que es la aceptación del otro en el respeto a su autonomía frente a situaciones límites”.

 


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