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Académicos celebran construcción en Chile del observatorio de rayos gamma más potente del mundo


En el proyecto participan varios investigadores de la Facultad de Física de la UC, entre ellos, el académico Andreas Reisenegger, representante chileno en el consorcio que reúne a más de mil científicos de 31 países. Se espera que la construcción del observatorio termine el año 2025.

photo_camera Archivo UC

En una ceremonia realizada en el Ministerio de Relaciones Exteriores se firmó el acuerdo entre esta cartera, el Observatorio Europeo Austral (ESO) y el Observatorio Cherenkov Telescope Array (CTA), para instalar este último en el Observatorio Paranal en Antofagasta, Chile, convirtiéndose así en el observatorio de rayos gamma más potente del mundo.

En la instancia, la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Carolina Valdivia, valoró el impacto de esta iniciativa y agradeció a todos quienes han trabajado para que este proyecto ya fuera realidad. "Este hito nos confirma que Chile se ha convertido en una plataforma astronómica mundial. Hoy alberga casi el 50% de las mayores instalaciones de observación astronómica del planeta y avanzará hacia el 75%, a principios de la próxima década, con el inicio de la construcción de este Observatorio Cherenkov Telescope Array", explicó.

El CTA es un proyecto científico cuyo propósito es detectar rayos gamma -o partículas de luz- de muy alta energía provenientes de fuentes cósmicas y se espera que la construcción finalice en 2025. De hecho, a mediados de diciembre ya se firmó un acuerdo entre la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT) y el Observatorio CTA.

El proyecto es impulsado por un consorcio de más de mil científicos de 31 países, incluyendo a 49 que trabajan en siete universidades chilenas.

De la Universidad Católica de Chile participan los académicos del Instituto de Astrofísica UC e investigadores del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines CATA: Jorge Cuadra, Leopoldo Infante (quien también es director del Observatorio Las Campanas) y Andreas Reisenegger, quien es el representante chileno en el consorcio del CTA.

También participan los académicos del Instituto de Física UC Benjamín Koch, Jorge Alfaro y Marco Aurelio Díaz; el académico de la Facultad de Educación UC, Maximiliano Montenegro; los investigadores postdoctorales del Instituto de Astrofísica UC, Holger Drass, Sam Kim y Christopher Russell; y los estudiantes de postgrado de la Facultad de Física UC, Christian Díaz, César Calderón, Camila Órdenes y Andrés Scherer. 

“CTA permitirá el desarrollo del área de astro-partículas y de áreas relacionadas como Big Data y, posiblemente, instrumentación en Chile. Como en el caso de los demás observatorios internacionales, CTA entregará el 10% del tiempo de observación a la comunidad científica chilena y un fondo para el desarrollo de áreas científicas relacionadas y de la región anfitriona, Antofagasta”, destacó el académico Andreas Reisenegger.

El Cherenkov Telescope Array tendrá telescopios de 4, 12 y 23 metros de diámetro ubicados en sitios diferentes. 19 telescopios (CTA-Norte) estarán en las Islas Canarias, España y 99 (CTA-Sur), en el Observatorio Paranal. La mayor cantidad de telescopios se encontrará en Chile ya que la fuente más interesante a estudiar es el centro de la Vía Láctea, ubicado en el polo sur.

En efecto, el astrofísico UC explicó que cada rayo gamma lleva del orden de un millón de millones de veces la energía de un fotón de luz visible para nuestros ojos. Al entrar a la atmósfera terrestre, choca con las moléculas de ésta y produce un chorro de partículas que emiten un chispazo de luz que puede ser detectado por telescopios muy sensibles en la superficie de la Tierra. 

Un rayo gamma genera imágenes en varios telescopios, las cuales tienen que ser analizadas para distinguirlas de otras partículas y así determinar su energía y dirección de procedencia, con el fin de asociarlo a una fuente. Sobre esto, Reisenegger aclaró que estas imágenes en conjunto constituyen una enorme cantidad de datos, cuya transferencia, almacenamiento y análisis implica un enorme desafío para los ingenieros de varios países, los cuales trabajarán en colaboración para realizar estas tareas.

Reisenegger destacó además que CTA-Norte y CTA-Sur, independientemente, son aproximadamente diez veces más sensibles que los actuales experimentos de detección de rayos gamma, por lo que, en el ámbito de las altas energías, CTA generará una revolución tan grande como lo hizo ALMA en el área de las ondas milimétricas.


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