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Astrónomo Gaspar Galaz: "Quise contar la historia de la astronomía como una aventura personal"


En el marco del Día de la Astronomía, el académico del Instituto de Astrofísica profundiza en su último libro, “Islas del Universo”, donde propone un relato experiencial para comprender los misterios del cosmos a través de los ojos de quienes lo estudian.

Gaspar Galaz

photo_camera El académico del Instituto de Astrofísica Gaspar Galaz junto a su libro "Islas del Universo". (Fotografía gentileza Gaspar Galaz)

Un titular en el diario anuncia el descubrimiento de un nuevo exoplaneta o la primera imagen de un agujero negro, y la audiencia recibe una versión "aséptica" del éxito: una propuesta perfecta, una observación precisa y un paper aplaudido. Sin embargo, para Gaspar Galaz, astrónomo y profesor del Instituto de Astrofísica UC, esta narrativa oculta lo más valioso del quehacer científico: el error, la incertidumbre y la perseverancia humana.
 
Precisamente, esto es lo que busca rescatar el académico en su reciente libro “Islas de universo”, obra que nace como fruto de su periodo sabático y del deseo de contar la historia de la astronomía extragaláctica, no como una enciclopedia, sino como una "aventura personal".

El “backstage”

Gaspar Galaz, quien lleva más de 24 años en la UC y que obtuvo su doctorado a fines de 1997 en Francia, ha sido testigo de una transformación radical en su disciplina. Su nuevo libro surge como una respuesta a su obra anterior de 2013, “Galaxias”, la cual define hoy como un texto "medio enciclopédico" y "súper impersonal".
 
"Quise darle un tono más experiencial", explica el astrónomo. Su relato se sumerge en las "vicisitudes" que enfrentan los investigadores: los experimentos que no resultan, las propuestas rechazadas y el "backstage" que raramente aparece en la prensa.
 
Así también el libro rescata figuras fundamentales con una mirada humana. El investigador trabajó en el Observatorio Las Campanas, lugar donde conoció a Vera Rubin, la astrónoma que confirmó la existencia de la materia oscura. De sus conversaciones con ella, el autor rescata historias que ilustran las barreras de género en la ciencia. En los años 50, la astrónoma usaba peluca y anteojos para poder entrar al observatorio Monte Palomar, donde el acceso a mujeres estaba prohibido bajo el pretexto de que "se podían caer"; de hecho, fue rechazada por universidades como Princeton por ser mujer. Hoy, un observatorio de vanguardia dotado con la cámara de mayor resolución del mundo, con 3200 megapixeles, lleva su nombre.

Portada libro Islas del Universo
Libro "Islas del universo" (Debate, 2026).

La especialización extrema

Para el profesor Gaspar Galaz, quien ha centrado su investigación en la formación y evolución de las galaxias, una de las mayores transformaciones de la astronomía en los últimos años ha sido el cambio en la escala de la investigación. Hace 15 años, un equipo "grande" consistía en un profesor y un grupo de 4 o 5 alumnos. Hoy, la especialización es tal que los grupos medianos superan las 30 personas, donde el investigador principal se transforma en un “gerente” de especialistas en códigos, modelos y análisis. 

Se ha llegado a la “súper especialización”, de la mano de los cada vez más avanzados equipos, que permiten generar y procesar datos como nunca antes, permitiendo descubrimientos impensados cada noche, dejando incluso de ser “noticia”, como dice el académico.
 
La imagen romántica del astrónomo observando por un telescopio ya no existe. Ahora, el científico solicita tiempo de observación, un experto opera el instrumento y el investigador simplemente descarga los datos desde su oficina.
 
Con la llegada de proyectos como el Observatorio Vera C. Rubin, que generará 40 terabytes de datos por noche, la observación humana será imposible. "Nunca nadie va a tocar las imágenes; todo será con inteligencia artificial y análisis estadístico", afirma el astrónomo. Aunque reconoce que es la única forma de procesar tal volumen de información, lamenta la pérdida del contacto directo con el cielo que definió a su generación.
 
De esta forma, “Islas del universo” nos recuerda que, más allá de los terabytes de datos, la astronomía sigue siendo una construcción profundamente humana, constituida por personas que continúan buscando entender los misterios del Universo.

La fiesta de la astronomía
Observatorio Manuel Foster al atardecer
En el Observatorio Manuel Foster, en el Ceero San Cristóbal, se realizarán observaciones diurnas y nocturnas el sábado 21 de marzo. (Fotografía gentileza Instituto de Astrofísica UC)

Cada 21 de marzo, y coincidiendo con el equinoccio de otoño, se celebra el Día de la Astronomía en Chile. El objetivo es acercar la ciencia a la comunidad y destacar la posición del país como capital astronómica mundial, donde se encuentra gran parte de los telescopios más importantes del mundo.  

El Instituto de Astrofísica UC se suma a la celebración con una serie de observaciones astronómicas diurnas y nocturnas, además de visitas guiadas, en espacios públicos, universitarios y en el Observatorio Manuel Foster. 


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