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¿Cómo vivir la Cuaresma desde una perspectiva personal y profunda?


Académicos de Teología y el Capellán Mayor UC invitan a vivir este tiempo litúrgico como una oportunidad de volver a lo esencial y renovar el corazón. En medio del ritmo del año y de las actividades cotidianas, la Cuaresma se presenta como una oportunidad para detenerse, reflexionar y construir paz desde lo cotidiano.

Gráfica de Jesucristo en la cruz

photo_camera “La Cuaresma es un tiempo privilegiado para disponer nuestro corazón para vivir el misterio central de nuestra fe: la muerte y resurrección de Cristo”, explica el Pbro. Jorge Merino, Capellán Mayor UC.

Los cuarenta días previos a la resurrección de Jesús son un espacio privilegiado para acercarse a la fe, y también para reflexionar sobre lo que es verdaderamente importante. La llamada Cuaresma, que corresponde al período litúrgico de 40 días de preparación antes de la Pascua, es un tiempo propicio para prepararse antes de Semana Santa. En este tiempo se invita a los católicos a realizar oración y reflexión para concentrarse en la relación con Dios.

“La Cuaresma es un tiempo privilegiado para disponer nuestro corazón para vivir el misterio central de nuestra fe: la muerte y resurrección de Cristo”, explica el Pbro. Jorge Merino, Capellán Mayor UC, quien subraya el valor de este periodo como una instancia de renovación interior.

Oración, ayuno y limosna

En la misma línea, Ignacio Pizarro, académico de la Facultad de Teología, comenta que este tiempo invita a retomar prácticas fundamentales de la tradición cristiana que orientan la vida espiritual: “Estamos invitados a vivir la Cuaresma volviendo a las tres prácticas que Jesús menciona en el sermón del monte: la oración, el ayuno y la limosna (cf. Mt 6,1-18). Estas acciones, ya arraigadas en la piedad del judaísmo del tiempo de Jesús, aparecen en su enseñanza como caminos concretos para ordenar la relación con Dios, con uno mismo y con los demás”.

Estas prácticas, señala el académico, no solo tienen un valor simbólico, sino que constituyen un verdadero itinerario espiritual que prepara interiormente para la celebración de la Pascua, recordando que la conversión se vive en lo concreto.

Mujeres en una capilla
Estamos invitados a vivir la Cuaresma volviendo a las tres prácticas que Jesús menciona en el sermón del monte: la oración, el ayuno y la limosna (cf. Mt 6,1-18)", dice el profesor de Teología Ignacio Pizarro. (Crédito fotográfico: Karina Fuenzalida)

Por su parte, Haddy Bello, vicedecana de la Facultad de Teología, invita a comprender la Cuaresma desde una perspectiva personal y profunda, más allá de acciones externas: “Es importante preguntarse ¿qué es la Cuaresma para mí? Porque la Cuaresma, si lo entendemos como un camino de preparación para el momento más importante que hace Jesucristo con nosotros, que es el camino hacia la cruz, vamos a entender que cualquier gesto, cualquier forma de oración, cualquier sacrificio o todo lo que hagamos en Cuaresma va a ser con el deseo de unirnos en este camino a Jesús”.

Desde esta mirada, la invitación es a que cada persona pueda discernir qué prácticas le ayudan a vivir más profundamente este tiempo, evitando acciones vacías o meramente formales.

Vivir la Cuaresma en la vida cotidiana

En ese sentido, el Pbro. Jorge Merino también enfatiza que la Cuaresma puede vivirse en medio de la vida cotidiana, incluso durante períodos de descanso, transformando esos espacios en oportunidades de encuentro con Dios.

Destaca que este tiempo puede ser una instancia para compartir en familia, dedicar momentos a la oración, a la reflexión y a la práctica de la caridad, fortaleciendo así la relación con Jesús.

El ayuno, explica, no se limita únicamente a la abstinencia de alimentos, sino que puede extenderse a actitudes y hábitos que dificultan la vida espiritual y comunitaria. Asimismo, la oración se presenta como un camino para crecer en amistad con Cristo, a través de prácticas como la lectura de la Palabra, la visita al Santísimo o la participación en los sacramentos.

En paralelo, la caridad se entiende como una expresión concreta del amor al prójimo, ya sea mediante la entrega de bienes, el tiempo o los talentos personales, especialmente en contextos de necesidad.

Joven sentado en una capilla.
Haddy Bello, vicedecana de la Facultad de Teología, invita a comprender la Cuaresma desde una perspectiva personal y profunda, más allá de acciones externas. ((Crédito fotográfico: Karina Fuenzalida)

El llamado del Papa a rezar por la Paz

En el contexto actual, el llamado del Papa a rezar por la paz adquiere un sentido particular durante la Cuaresma, invitando a orientar estas prácticas hacia la reconciliación.

Haddy Bello reflexiona: “Para responder a la invitación que el Papa nos hace de rezar por la paz en el mundo, además de la oración, podemos comenzar viviendo nosotros la paz. La paz no es un ideal que se debe alcanzar, sino que debe entenderse desde el Evangelio como una forma de vida vivir en armonía, vivir en comunión, vivir en amor. Eso es vivir en paz, donde el respeto sea primordial, el cuidado por los demás sea una, una prioridad”.

Finalmente, el llamado es a vivir este tiempo con apertura y disposición interior, permitiendo que transforme la vida personal y comunitaria, y preparando el corazón para celebrar con sentido pleno la Pascua.

A continuación conoce las actividades de la Semana Santa organizadas por la Pastoral UC.


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