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La Tercera

Alza de empleo femenino


Foto de Alejandra Inostroza
Profesora Escuela Trabajo Social e investigadora MICARE
La académica participó de un debate en que se analizó el alza del desempleo femenino, la informalidad laboral y el impacto de las tareas de cuidado.

La última medición del INE, correspondiente al trimestre enero-marzo de 2026, no trajo buenas noticias para las mujeres en materia laboral. El desempleo en este segmento ya alcanzó los dos dígitos, creciendo al 10%, un alza de 0,5 puntos porcentuales en doce meses, en contraste con los hombres que llegó al 8,1%.

A este escenario se suma la informalidad laboral. Si bien la tasa general llegó al 26,5%, en el caso de las mujeres fue aún mayor, alcanzando el 27,9%. Esta realidad implica condiciones de mayor precariedad, como falta de seguridad social, lagunas previsionales y una fuerte relación con las responsabilidades de cuidado.

Estos desafíos fueron abordados en el capítulo de Diálogos “Desafíos actuales del empleo femenino”, realizado el 5 de mayo, con la participación de Alejandra Inostroza, académica de la Escuela de Trabajo Social UC y del Instituto Milenio para la Investigación del Cuidado, MICARE; Francisca Jünemann, abogada y presidenta ejecutiva de ChileMujeres; y Francisco Sepúlveda, gerente general de Caja de Compensación La Araucana.

Los tres grandes ejes del empleo femenino

Desde la academia, Alejandra Inostroza planteó la necesidad de enfocar el debate en torno a “cómo están trabajando las mujeres, en qué condiciones, bajo qué trayectoria y cómo las responsabilidades del cuidado entrelazan sus trayectorias laborales”. Esta perspectiva para analizar la situación de las mujeres en el mercado laboral –asegura la especialista- abre tres grandes ejes. “Primero, hay que dejar de hablar de informalidad como una sola categoría, sino que más bien de informalidades. No es lo mismo una mujer asalariada, una mujer que tiene un emprendimiento por subsistencia, una mujer rural, una mujer que comienza su trayectoria laboral en condiciones precarias o una adulta mayor que trabaja para poder complementar su pensión. Un segundo eje es la trayectoria, siendo capaces de mirar y decir por qué la mujer ingresó, qué la hizo salir, qué la hizo permanecer. Y finalmente yo creo que hay un tercer eje que es el cuidado”, afirmó Inostroza. (...)


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