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Revista Diálogos

Cuando los lenguajes agregan maravillas


Foto de P. Ignacio Pizarro
Académico Facultad de Teología
A propósito del mes de la Biblia, el académico UC hace un análisis de la eficacia de la Palabra, que dio origen a una investigación que parte de la pregunta ¿qué significa estudiar la Biblia en una sociedad caracterizada por la pluralidad de voces, métodos y experiencias?

El capítulo 55 del libro de Isaías comienza con el llamado: “Todos los sedientos, vengan por agua” (Is 55,1), para después afirmar: “Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar […], así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía” (Is 55,10-11). El dinamismo de la imagen es propicio para dar cuenta de la eficacia de la Palabra: esta, como el agua, sale de la boca de Dios, desciende, alcanza la tierra y vuelve después de haber cumplido aquello para lo cual fue enviada: saciar a los sedientos. De esta manera, la Palabra traza un recorrido que, análogo al ciclo descrito, atraviesa tiempos y lugares.

Este pasaje de Isaías inspira a La Palabra en salida (cf. Is 55,10-11): el estudio de la Biblia en una sociedad plural, proyecto desarrollado por el Área de Biblia de la Facultad de Teología y financiado por Avanza UC 2026. Su punto de partida es una pregunta: ¿qué significa estudiar la Biblia en una sociedad caracterizada por la pluralidad de voces, métodos y experiencias? Así como son diversos los lugares que el agua atraviesa, también lo son los autores y lectores que participan del recorrido de la Palabra. Una Palabra que, por lo demás, se expresa de diversas formas, como recuerda Verbum Domini al hablar de la “analogía de la Palabra de Dios” (cf. VD 7). 

El primer movimiento ha consistido en mirar el pasado. Un trabajo de archivo y una serie de entrevistas han buscado reconstruir la historia de los estudios bíblicos en Chile desde 1965, año de la promulgación de la constitución conciliar Dei Verbum. Entre los testimonios y documentos hemos podido constatar, por ejemplo, que el Mes de la Biblia, que celebramos cada septiembre, no nació simplemente como una fecha más del calendario eclesial. Más bien, fue parte de la respuesta de la Iglesia chilena al impulso posconciliar por acercar la Sagrada Escritura al Pueblo de Dios. Lo que hoy recibimos como una tradición fue un proyecto: poner la Biblia en manos de nuevos lectores. En nuestros términos, fue una manera concreta de poner la Palabra en salida. 

Pero la Palabra continúa su recorrido. Preguntarnos por el presente significa observar la diversidad con que la Biblia es estudiada hoy. El Congreso Internacional de Estudios Bíblicos “Palabra en salida”, realizado precisamente al comenzar este mes, ha reunido a investigadores nacionales e internacionales que se aproximan a ella desde perspectivas históricas, literarias, teológicas y contextuales. Esa pluralidad metodológica no es necesariamente un obstáculo: también la propia Escritura conserva una pluralidad de géneros, tradiciones y voces. Estudiarla en el presente supone entonces aprender a poner en diálogo distintas preguntas sin pretender que una sola perspectiva agote su sentido. (...)


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