Elecciones de medio término en EE.UU.
-¿Qué lecciones deja, o nos entrega, la victoria demócrata?
-La lección de esta victoria para los “azules” no es que el país haya dado un giro más progresista, ideológicamente hablando. Hay descontento generalizado de los votantes quienes pueden atribuir razonablemente sus problemas en la vida cotidiana a las decisiones presidenciales de Trump. Es más bien un castigo hacia la primera mitad de la presidencia de Trump, caracterizada por cómo subió los aranceles e inició una guerra contra Irán. También pesó el hecho de ser demasiado duro en cuanto a su manejo con la inmigración, sobre todo en estados como Texas.
-Hoy el mundo vive una especie protesta común por el encarecimiento del costo de vida. ¿Ese fue el principal factor de la derrota republicana?
-Trump argumentó que perdieron porque él no estaba en el voto su mismo, pero la verdad es que votaron contra los republicanos debido a Trump. Importaron otros temas más allá de lo económico y no podemos saber cuál era el factor principal. En el segundo mandato de Trump también hubo preocupación de los estadounidenses. La corrupción se define aquí como el uso de un cargo presidencial para beneficios propios, especialmente beneficios financieros. Se ha documentado, a niveles extraordinarios, la corrupción abierta durante la presidencia de Trump con respecto a negocios de criptomonedas, la cuales sirven para pagar sobornos indirectos. A lo que se suma la aceptación de regalos de gobiernos extranjeros, su manera de vender acceso a noticias, entre otros.
-¿Cree usted que los gobiernos del mundo deberían tomar nota sobre este problema? El costo de vida se transforma en un tema electoral no sólo en EE.UU., también en Europa.
-Siempre los gobiernos deberían preocuparse por el bienestar de su ciudadanía, su bienestar económico y otras formas de bienestar. Lo que otros gobiernos del mundo deberían tomar en cuenta del caso de los Estados Unidos son los peligros de la polarización, especialmente la polarización afectiva. Todos los fenómenos políticos son complejos, pero la polarización afectiva —la idea de que quienes son del otro partido son necesariamente malos— ayudó a Trump ganar la presidencia en 2016 y nuevamente en 2024. La democracia se basa no solamente en el respeto de instituciones formales, como las elecciones, sino también en el respeto de normas informales y respeto hacia las personas quienes piensan distinto. (...)
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