Crisis hídrica y seguridad del agua en la Región Metropolitana
La cuenca del río Maipo es el principal sistema hídrico de la Región Metropolitana. Abarca prácticamente todo su territorio —abasteciendo a 57 comunas— y parte de las regiones de Valparaíso y O"Higgins. Con una superficie de 15.304 km² y un cauce de cerca de 250 kilómetros desde la cordillera de los Andes hasta el océano Pacífico, constituye un soporte estratégico para el desarrollo del país.
De ella depende alrededor del 80% del agua potable del Gran Santiago y cerca del 90% del riego agrícola del valle central. Sin embargo, más de una década de sequías asociadas principalmente al cambio climático han reducido la disponibilidad del recurso. La disminución de las precipitaciones, el retroceso de los glaciares y una creciente variabilidad hidrológica están modificando el funcionamiento de la cuenca y tensionando su capacidad para abastecer simultáneamente a ciudades, agricultura, industria y ecosistemas. (...)
Los expertos coinciden en que el Maipo ya experimenta un cambio de régimen hidrológico. Para Fabrice Lambert, académico del Instituto de Geografía UC e investigador del Centro de la Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) y académico del Instituto de Geografía, el deterioro es evidente. “Desde 2010 hay una megasequía con un déficit de lluvia de alrededor de 25%-30% respecto al clima del siglo XX, y esto se refleja en caudales menores y más irregulares. Según la DGAC, 2025 fue el año más cálido en Chile desde 1961, con 19 años consecutivos de déficit pluviométrico y una tendencia de reducción de precipitaciones de -70 mm por década en los últimos 30 años”, detalla. (...)
La presión urbana también agrava el escenario. Carolina Rojas, directora alterna de Cedeus y académica de la Universidad Católica, detalla que “durante las últimas décadas hemos visto una expansión urbana dispersa, impermeabilización de suelos y fragmentación ecológica que han reducido la capacidad natural de la cuenca para infiltrar, almacenar y regular el agua”. Y menciona que humedales y zonas ribereñas evidencian esta presión y que los ecosistemas cumplen funciones clave, puesto que “permiten infiltrar agua lluvia, recargar acuíferos, amortiguar inundaciones, disminuir erosión y reducir islas de calor urbanas”. (...)
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