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La Tercera

Patrimonio y entornos seguros: el desafío pendiente para la infancia


Foto de Macarena Ibarra
Profesora Instituto Estudios Urbanos y Territoriales
Tras finalizar el mes de las infancias en Chile, es oportuno preguntarnos qué ciudad estamos construyendo para que crezcan niños y adolescentes, plantea la también directora del Núcleo Milenio Patrimonios (Nupats).

El abandono de edificios, plazas o monumentos -incluso declarados monumento nacional-, y su conversión en focos de inseguridad, deja una reflexión de fondo: cuidar el patrimonio no es solo un ejercicio de memoria y ciudadanía, es también una forma de cuidar la infancia.

Un catastro del Núcleo Milenio Nupats sobre conflictos patrimoniales en seis ciudades -Iquique, Antofagasta, Santiago, Valparaíso, Concepción y Punta Arenas-, muestra que en comunas como Recoleta y Santiago, el deterioro de sitios históricos ha ido de la mano con delincuencia, robos y microbasurales, justo en espacios cotidianos de niños y adolescentes. El informe propone una categoría específica, “entornos”, para los conflictos patrimoniales asociados a lo que ocurre en un monumento y su contexto: delincuencia, abandono, malos olores, microbasurales. En Recoleta, la mitad de los casos corresponde a delincuencia directa: vecinos, floristas y jardineros en torno a dos cementerios donde denuncian robos sistemáticos de piezas. En la comuna de Santiago, el Mercado Central o el conjunto de Aillavilú comparten un mismo diagnóstico: son espacios cuyo disfrute se ve limitado por asaltos o por el estado de abandono que los rodea. El patrón se repite en otros espacios de uso familiar, como el kiosco de la Plaza Colón en Antofagasta -vandalizado desde 2016- o el Muro del convento de La Merced, en Concepción, que por estar en una calle poco transitada presenta suciedad, pasto crecido y rayados.

El deterioro material del patrimonio tiene efectos que exceden la experiencia de quienes habitan cerca de ella. Cuando se transforma en zona de riesgo, quienes primero lo resienten son quienes tienen menos capacidad de evitarlo: niñas, niños y adolescentes en sus recorridos diarios o en sus espacios de esparcimiento. A veces, el problema es aún más directo: establecimientos educacionales que arrastran años de desuso o de conflictos patrimoniales sin resolver. (…)


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