CEDETi UC y Fundación Rassmuss desarrollan innovador test para abordar brechas de lectura
Uno de los desafíos más persistentes del sistema educativo es garantizar que todos los niños y niñas logren una lectura comprensiva en sus primeros años de escolaridad. Ese es principalmente el rato que buscan abordar la Pontificia Universidad Católica de Chile, a través de Centro de Desarrollo de Tecnologías de Inclusión, junto a Fundación Rassmuss, mediante del desarrollo de una nueva prueba de evaluación de predictores y comprensión lectora.
photo_camera La iniciativa busca desarrollar y estandarizar una nueva prueba de evaluación de predictores y comprensión lectora, diseñada especialmente para estudiantes con mayores dificultades. (Crédito fotográfico: Unsplash)
En Chile, el 27% de los alumnos de 4° básico tiene un nivel insuficiente de lectura, mientras que en 8° básico la cifra llega al 42,3% y en 2° medio aumenta a un 48%, de acuerdo al Simce 2025 —medición estandarizada anual que responden todas y todos los estudiantes del país en los niveles evaluados—.
Esto se suma a los datos del el Censo 2024, elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que arroja que más de 405 mil personas -mayores de siete años- no son capaces de leer, escribir ni comprender información.
Frente a esta preocupante situación, una iniciativa conjunta entre el Centro de Desarrollo de Tecnologías de Inclusión (CEDETi UC) y la Fundación Rassmuss, busca desarrollar y estandarizar una nueva prueba de evaluación de predictores y comprensión lectora, diseñada especialmente para estudiantes con mayores dificultades. A diferencia de los instrumentos tradicionales, esta herramienta busca evitar el llamado “efecto piso”, fenómeno que impide observar progresos en estudiantes rezagados debido a evaluaciones demasiado complejas o extensas.
Este proyecto fue desarrollado en el marco del programa Desafíos EduLab UC, un concurso impulsado por el Laboratorio de Innovación en Educación de la Universidad Católica (EduLab UC), que entrega financiamiento para conectar equipos de investigación interdisciplinaria de la Universidad Católica con las necesidades de actores relevantes en el ecosistema educativo.
“Esta evaluación es fruto de la colaboración entre la academia y una institución de la sociedad civil, mostrando que el trabajo riguroso y articulado produce resultados basados en evidencia científica que llegan a las salas de clases. La Fundación Rassmuss ha sido un socio fundamental en este camino, aportando visión, compromiso y la convicción de que evaluar bien es también una forma de cuidar a quienes aprenden. Y es también un ejemplo concreto de lo que buscamos a través de la misión de nuestro programa Desafíos EduLab”, sostiene Anneliese Marín, jefa de EduLab y de Transferencia en Ciencias Sociales, Artes y Humanidades UC.
Una prueba enfocada en la realidad local
El instrumento —pensado para su aplicación desde prekínder hasta segundo básico— permite medir habilidades clave del proceso lector, incluyendo precursores como la conciencia fonológica, el principio alfabético y la comprensión oral, además de aspectos de decodificación y comprensión lectora. Su diseño contempla aplicaciones grupales, tiempos acotados y posibilidad de escalamiento a formato tecnológico, facilitando su uso en distintos contextos educativos.
“La evaluación es un eje central de la práctica educativa, y contar con instrumentos adaptados y estandarizados a la realidad chilena es fundamental para poder definir estrategias didácticas atingentes a las necesidades de nuestros estudiantes. El proyecto Edulab nos permitió diseñar una herramienta pensada en las características específicas de la población a la que atiende la Fundación Rassmuss. Hoy, contamos con una prueba que permitirá a los docentes tener un panorama detallado respecto del nivel de logro de los aprendizajes de sus estudiantes”, explica Victoria Espinoza, directora de Investigación de CEDETi UC e investigadora del Centro de Justicia Educacional UC.
El proceso de estandarización incluyó a más de 400 estudiantes de la Región Metropolitana, lo que permitió generar evidencia de confiabilidad y validez, así como construir normas de referencia para el inicio y cierre del año escolar. Este avance representa un paso clave para contar con diagnósticos más precisos y oportunos.
“La articulación entre la academia y la sociedad civil es clave para avanzar en soluciones que respondan a los desafíos reales del sistema educativo. Contar con mejores herramientas de evaluación permite medir con mayor precisión y, a partir de eso, tomar decisiones informadas que fortalecen la implementación en el aula y apoyan de mejor manera a los estudiantes”, expresa Mariana Sanfuentes, directora ejecutiva de Fundación Rassmuss en Chile.
Un ecosistema de aprendizaje
A partir de los resultados, el trabajo también propone orientaciones concretas para el aula, con estrategias que abordan dimensiones fundamentales del aprendizaje lector, como el desarrollo del lenguaje, la decodificación y la comprensión. Estas incluyen prácticas multisensoriales, uso de juegos fonológicos, lectura compartida y actividades que fortalecen tanto la memoria como las funciones ejecutivas, promoviendo una enseñanza más inclusiva.
Este desarrollo se articula con experiencias previas de implementación en escuelas, donde programas de alfabetización, como Alfadeca de Fundación Rassmuss, han mostrado la importancia de integrar evaluación, formación docente y recursos pedagógicos en un mismo ecosistema. Actualmente, estas iniciativas alcanzan a miles de estudiantes en diversas regiones del país, consolidando un enfoque que combina evidencia científica con práctica educativa.
Los avances de este instrumento fueron presentados en un coloquio que reunió a cerca de un centenar personas del mundo académico, educativo y de la sociedad civil. En la instancia, la creadora de Alfadeca, Alix Anson, profundizó en los desafíos de diseñar procesos de enseñanza y evaluación que respondan a la diversidad de los estudiantes. “El diseño metodológico en educación debe abordarse desde una mirada integral. Solo así es posible incluir a todos y todas, considerando las distintas formas en que los estudiantes aprenden”, enfatizó la especialista inglesa.