Diálogo y comunidad: las claves de la formación ciudadana que impulsa la UC
¿Qué es la ciudadanía hoy? Más allá del derecho a voto, implica entender que somos parte de una comunidad cada vez más diversa, donde además de derechos debemos asumir responsabilidades, como participar en lo público, respetar a quienes piensan distinto y construir acuerdos a través del diálogo. Esta es precisamente la base de Voces UC, un curso que invita a los estudiantes a ser ciudadanos plenos, con todo lo que ello implica.
photo_camera En el curso Voces UC, los estudiantes aprenden herramientas que apuntan a fortalecer el diálogo respetuoso, a convivir en el desacuerdo, fortalecer la responsabilidad por la comunidad, comprender la complejidad de la sociedad y tener pensamiento propio y crítico. (Crédito fotográfico: Karina Fuenzalida)
Hablar de ciudadanía en el Chile actual implica reconocer un escenario marcado por la fragmentación, la desconfianza y el debilitamiento de los espacios tradicionales de encuentro. Vivimos en una sociedad donde la polarización política y las interacciones digitales, han tomado el lugar del diálogo y la convivencia social.
La Encuesta Nacional Bicentenario UC ha venido advirtiendo sobre las profundas tensiones que cruzan al país, evidenciando un clima donde predominan la desconfianza institucional y la percepción de un conflicto social latente. Mientras la población percibe altos grados de conflictividad -entre izquierda y derecha, chilenos e inmigrantes, pueblo mapuche y Estado-, la confianza en instituciones como el Gobierno, el congreso, los partidos políticos y tribunales de justicia, se ha mantenido bajo el 20% (de acuerdo a la Encuesta de 2025).
Por otra parte, la sociedad chilena también se ha hecho más diversa. Actualmente, en el país viven 1,6 millones de personas extranjeras, lo que equivale al 8% de la población total, de acuerdo al Servicio Nacional de Migraciones; lo que también representa una fuente de conflictos, prejuicios y confrontación entre distintas formas de ver el mundo.
“Ser un buen ciudadano hoy en Chile significa mucho más que tener derecho a voto y participar en las elecciones. Es entender que somos parte de una comunidad cada vez más diversa en lo político, valórico, religioso, cultural y en las costumbres cotidianas, entre otros aspectos”, afirma Patricio Bernedo, director del Centro UC para el Diálogo y la Paz, y académico del Instituto de Historia.
Y agrega: “A partir de esa diversidad, un buen ciudadano debe estar disponible para ejercer sus derechos, pero también asumir responsabilidades: participar en lo público y contribuir a cuidar la democracia a través del respeto hacia los distintos, a escuchar al que piensa diferente y estar disponible para construir acuerdos a través del ejercicio del diálogo democrático. Es también respetar los derechos humanos a nivel global y rechazar la violencia en todos los ámbitos de la vida, incluyendo la vida política”.
Ante todo ello, el diálogo representa una vía esencial para construir ciudadanía: “Es una forma de comunicación que ofrece el tiempo y el espacio para que las personas traigan la complejidad de sus respectivas realidades. Sin diálogo, nos quedamos un poco huérfanos, y creo que esa polarización de la que muchos hablan, podría ser menor si tuviéramos puntos de encuentro”, afirma Alfredo Zamudio, exdirector del Centro Nansen para la Paz y el Diálogo, de Noruega, y profesor visitante de la UC, campus Villarrica.
Frente a este diagnóstico, las instituciones de educación superior enfrentan una responsabilidad ineludible. Ya no basta con formar profesionales técnicamente competentes; el verdadero desafío país exige preparar ciudadanos capaces de escuchar activamente, gestionar pacíficamente las diferencias y comprometerse con el bien común.
Como expresa Alfredo Zamudio, “la universidad es un punto de encuentro de memorias, entendimiento, y también de formas de vida y de pensar que no son las nuestras. Ahí se aprende a disentir, con argumentos, con curiosidad, y ojalá, sin destruir al que piensa distinto”. Y se pregunta: “¿saber es lo único que cuenta, o también toca reparar relaciones con quienes no piensan como uno? Y si necesitamos de otros, ¿cómo construimos una sociedad más dialogante?”.
Voces UC: ciudadanía viva
Frente a este desafío, en el marco del Plan Estratégico 2026-2030, la Universidad Católica creó “Voces UC: Diálogo ciudadano y bien Común”, un curso de formación ciudadana que tiene como base el diálogo y el encuentro. Invita a los estudiantes no solo a aprender conceptos, sino a descubrirse como ciudadanos y ciudadanas, y a influir activamente y sobre la base del respeto en el destino compartido.
Como explica Patricio Bernedo, quien también es profesor del curso, “Voces entrega conceptos y valores básicos desde una perspectiva de la doctrina social de la Iglesia, como son el respeto, la dignidad humana, la subsidiariedad, la solidaridad y el bien común, que son discutidos por los estudiantes a través de una escucha activa y empática, que es clave para el buen funcionamiento de una sociedad plural”.
La experiencia también constituye una innovación académica. La metodología del curso rompe con el esquema tradicional de clases: los estudiantes se organizan en grupos reducidos de quince personas, en espacios abiertos y libres de dispositivos electrónicos. Pero “lo más interesante” -en palabras del académico- es que se realizan sesiones semanales de diálogo “que son guiadas por otros estudiantes, quienes son facilitadores de estos diálogos y que están formados para ello con la metodología del Centro Nansen para la Paz y el Diálogo”.
El curso está diseñado por un equipo interdisciplinario, liderado por la Secretaría General, en colaboración con el Centro Nansen para la Paz y el Diálogo, y el Centro UC para el Diálogo y la Paz. Durante su primer semestre, como experiencia piloto, el curso reunió a 121 estudiantes de diecisiete disciplinas; mientras que durante el segundo, se matricularon 610 alumnos, ampliando su presencia a cuatro campus. A futuro, la Universidad busca escalar progresivamente esta experiencia a todo el estudiantado.
Construir en base a las diferencias
“El desacuerdo no es necesariamente una amenaza para la democracia; puede ser parte constitutiva de ella, cuando existe respeto por las reglas comunes y por la dignidad del otro”, sostiene Patricio Bernedo.
“Muchos de los problemas actuales se deben al costo que tiene cambiar de opinión. Por ejemplo, ¿cuán fácil es decirle a tu grupo, a tu partido, a tu jefe, que has cambiado de opinión?”, afirma Alfredo Zamudio, quien tiene una trayectoria de más de treinta años en derechos humanos, emergencias humanitarias y transformación de conflictos. Y agrega: “Los jóvenes son constructores porque tienen una ventaja: se atreven todavía a probar nuevas ideas”.
Es por esto que los estudiantes aprenden herramientas que apuntan a fortalecer el diálogo respetuoso, a convivir en el desacuerdo, fortalecer la responsabilidad por la comunidad, comprender la complejidad de la sociedad y tener pensamiento propio y crítico, identificando argumentos, contrastando fuentes y formulando juicios bien fundamentados y respetuosos.
Como dice Nicolás Moscoso, estudiante de Construcción Civil y participante de Voces, “me quedo con la experiencia de haber aprendido cosas nuevas, haber entendido opiniones distintas y comprender la importancia de escuchar a los demás”. Una visión similar comparte Antonia Cárcamo, de Enfermería, quien destaca que la metodología invita a reflexionar sobre problemáticas cotidianas: “Uno aprende mucho haciendo. El diálogo permite aplicar inmediatamente lo que se reflexiona”. Por su parte, Vicente Ravest, alumno de Derecho, subraya que incorporar la escucha activa le entregó herramientas fundamentales para su futuro: “Conocer argumentos que probablemente nunca habría escuchado fuera de este espacio, es algo que me va a quedar para siempre”.
En suma, el curso no solo construye comunidad, sino que forma personas capaces de transformar su entorno cotidiano a través del entendimiento mutuo. Como concluye Patricio Bernedo, “en Voces enseñamos a escuchar, preguntar, comprender, argumentar, disentir, construir en conjunto, a no tenerle miedo a la diferencia de opiniones, a construir en base a las diferencias y crear comunidad resolviendo pacíficamente nuestras diferencias. La democracia no requiere que todos pensemos igual, pero sí requiere que quienes pensamos distinto, seamos capaces de compartir un espacio común”.