"Draco": La molécula de amoníaco que acerca la ciencia y el medioambiente a un público infantil
A través de la aventura de una molécula que busca volverse "verde", este libro de divulgación del Instituto Milenio en Amoníaco Verde como Vector Energético (MIGA), busca fomentar la curiosidad científica y la conciencia ambiental desde la educación temprana.
photo_camera El libro “Draco, el amoníaco: Por un planeta verde” busca acercar conceptos científicos complejos en un lenguaje comprensible para el público infantil, sin perder rigurosidad. (Imagen gentileza Instituto MIGA)
“Draco” es una molécula de amoníaco, que emprende una travesía para volverse “verde” y ayudar a descontaminar el planeta. A lo largo de este relato, los más pequeños y sus familias son invitados a emprender un viaje lleno de descubrimientos, aventuras y aprendizajes, donde la ciencia se transforma en una experiencia cercana y entretenida.
“Draco, el amoníaco: Por un planeta verde” es el título del libro recientemente publicado por el Instituto Milenio en Amoníaco Verde como Vector Energético (MIGA), una iniciativa de divulgación científica orientada a fomentar la curiosidad científica y la conciencia ambiental desde la infancia, acercando contenidos complejos de manera simple, lúdica y accesible. Está conformado por la Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Santiago de Chile, Universidad Austral y Universidad de Talca.
Una producción más sustentable del amoníaco
El proyecto se inspira directamente en la misión de MIGA, que busca impulsar el desarrollo sustentable del amoníaco, un compuesto químico poco conocido por la ciudadanía, pero de enorme relevancia para la humanidad, ya que es una materia prima fundamental en múltiples industrias —como la producción de fertilizantes, explosivos, refrigerantes y productos de limpieza—, siendo especialmente crítico para la fabricación de fertilizantes que sostienen la alimentación de la población mundial.
Sin embargo, el proceso industrial tradicional para producir amoníaco, conocido como Haber-Bosch, es responsable de aproximadamente el 2 % de las emisiones globales de CO₂ y del 3 % del consumo energético mundial. Frente a este desafío, MIGA investiga alternativas más limpias, como la producción de amoníaco mediante un proceso electrocatalítico que utiliza agua, nitrógeno y electricidad proveniente de energías renovables, permitiendo reducir su huella ambiental y posicionarlo como un vector energético clave para la transición hacia una economía baja en carbono.
En este contexto, el libro Draco cumple un rol estratégico en la divulgación científica. “Una de las grandes fortalezas de este proyecto es que permite explicar, desde la infancia, por qué el amoníaco es tan importante y por qué es urgente desarrollarlo de manera sustentable”, explica Diego Véliz, estudiante de Doctorado en Química e integrante del Instituto Milenio MIGA, quien participó activamente en la revisión de los contenidos científicos del libro.
“Nuestro objetivo fue asegurar que la historia fuera entretenida, pero también científicamente rigurosa, de modo que los niños y sus familias puedan aprender conceptos reales de química, energía y medioambiente”, agrega.
Más allá del laboratorio
El origen de este proyecto se remonta al año 2022, con la creación de MIGA y la convicción de que la investigación científica no debe quedarse únicamente en los laboratorios o en publicaciones académicas. Desde sus inicios, el Instituto se propuso desarrollar herramientas de divulgación masiva que permitieran explicar qué es el amoníaco verde, cuál es su relación con la energía y por qué puede cumplir un rol clave en la transición energética y en la mitigación del cambio climático.
“Uno de los principales desafíos del proyecto fue abordar conceptos científicos complejos —como el amoníaco, el hidrógeno, los vectores energéticos y las energías renovables— en un lenguaje comprensible para el público infantil, sin perder rigurosidad. A partir de esta necesidad, se construyó una historia que conecta dos conceptos tradicionalmente desvinculados en el imaginario colectivo: amoníaco y energía”, cuenta Pamela Delgado, directora ejecutiva de MIGA y una de las creadoras del personaje.
Desde la perspectiva de quienes trabajaron en los contenidos científicos, el libro también busca generar una reflexión más amplia sobre el futuro energético del país. “A través de Draco mostramos que la ciencia no es algo lejano o abstracto, sino que está directamente relacionada con los grandes desafíos que enfrentamos como sociedad, como el cambio climático, el uso de combustibles fósiles y la necesidad de avanzar hacia energías renovables”, destaca Diego Véliz. “Si logramos que los niños entiendan esto desde pequeños, estamos formando ciudadanos y científicos más conscientes y críticos para el futuro”.
El libro “Draco, el amoníaco: Por un planeta verde” integra las dos primeras partes ya desarrolladas en formato audiovisual animado, y la tercera, ya en producción —disponibles en la página web y canal de YouTube de MIGA— junto con tres capítulos inéditos: Cambio climático, Secretos de laboratorio y Transición energética, que completan el relato y entregan un marco educativo. Además, incluye un glosario pensado para apoyar tanto a niños como a adultos, facilitando la comprensión de los conceptos científicos abordados y promoviendo el diálogo en familia y en el aula.
El lanzamiento del libro se realizó el miércoles 14 de enero, en la Librería UC del Campus San Joaquín, y se enmarca dentro de las acciones de Proyección al Medio Externo del Instituto, financiadas por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). Gracias a este apoyo, el material podrá ser distribuido en distintos establecimientos educacionales del país, contribuyendo a fortalecer la educación científica temprana y el vínculo entre ciencia y sociedad.
Con esta iniciativa, MIGA reafirma su compromiso con una divulgación científica responsable, creativa y con impacto social, promoviendo el acceso al conocimiento desde edades tempranas y fomentando una mayor comprensión de los desafíos energéticos y ambientales que enfrenta Chile y el mundo. Draco se consolida, así como un símbolo del compromiso del Instituto con el futuro y con la formación de nuevas generaciones más informadas, críticas y conscientes.