Estudio UC indaga en las mujeres que son reclutadas para transportar droga a Chile
Una investigación del Centro UC Justicia y Sociedad revela las rutas, motivaciones y riesgos que enfrentan las mujeres latinoamericanas reclutadas para transportar droga hacia Chile, y llama a revisar las políticas penales con enfoque de género.
photo_camera La edad promedio de las mujeres estudiadas, que fueron reclutadas por el narcotráfico, es de 30 años y “el 73% no tenía antecedentes penales. (Fuente fotografía: El País)
Detalles inéditos sobre cómo operan las redes que reclutan y movilizan a mujeres —principalmente bolivianas, venezolanas y colombianas— para transportar droga hacia Chile, es lo que revela el estudio "Desistimiento y Persistencia en el Tráfico de Drogas: una Trayectoria Inexplorada", realizado por el Centro UC Justicia y Sociedad.
La investigación, basada en entrevistas en profundidad y análisis narrativo, expone las trayectorias, riesgos y presiones que viven estas mujeres antes, durante y después del delito.
La edad promedio de estas mujeres es de 30 años y “el 73% no tenía antecedentes penales, es decir, para la mayoría esta era su primera infracción o vez que eran formalizadas o condenadas por algún delito, específicamente por delitos de drogas. Como suele ocurrir en las poblaciones penales femeninas, la gran mayoría tenía hijos: el 79% era madre y el 42% no había completado la educación media”, afirma Catalina Droppelmann, directora ejecutiva del Centro UC Justicia y Sociedad, y académica del Instituto de Sociología.
Asimismo, los resultados muestran que la mayoría de estas mujeres son captadas en espacios comunes: ferias, comercios ambulantes o empleos mal remunerados. Los “reclutadores” —muchas veces clientes habituales o conocidos— detectan cansancio, precariedad o deudas, y ofrecen el tráfico como una oportunidad rápida de obtener dinero.
Estos son partes de los resultados preliminares del proyecto Fondecyt Iniciación N°1125312 "Desistimiento y Persistencia en el Tráfico de Drogas: una Trayectoria Inexplorada", realizado por el Centro UC Justicia y Sociedad, y que se dieron a conocer en el seminario "Mujer y Mercado de Drogas: Narrativas Transnacionales”.
Deuda y la maternidad: los motores ocultos
Contrario a la idea de que estas mujeres delinquen por pobreza extrema, el informe revela motivaciones más complejas: Deudas económicas y morales, muchas asociadas a formas informales de préstamo; la presión de proveer a hijos y familias, donde la maternidad se convierte en un imperativo identitario. Y en las mujeres jóvenes, decisiones más impulsivas y asociadas a la búsqueda de nuevas experiencias.
Al respecto, Catalina Droppelmann sostiene que “muchas de estas mujeres sentían que estaban cumpliendo con su rol materno y sentían cercanía con sus hijos, aun cuando llevaban cinco años viviendo en otro país. Hablaban con ellos a diario y podían enviarles dinero, por lo que percibían que el mandato materno se estaba cumpliendo. Pero cuando caen privadas de libertad, eso se desvanece por completo. Observamos a muchas mujeres que, incluso, no le contaron a nadie que habían estado privadas de libertad”.
Las rutas del tráfico más frecuentes comienzan en Bolivia o Perú y cruzan hacia Chile por pasos formales e informales en pleno desierto. Las drogas transportadas incluyen principalmente pasta base, cocaína, ketamina y marihuana.
Los métodos son altamente riesgosos: Ingesta de hasta 90 ovoides, cuyo estallido interno puede causar la muerte en minutos; droga fajada al cuerpo, colocada por terceros y mochilas o maletas con falsos fondos, a veces sin mayor sofisticación. Las mujeres relatan procesos de acompañamiento ejercidos por “cuidadoras”, que funcionan simultáneamente como apoyo emocional y mecanismo de control.
El estudio identifica tres narrativas dominantes: una en la que el delito se interpreta como un error y la cárcel como una escuela; otra en la que el delito se concibe como un acto de amor o deber hacia los hijos; y una tercera, vinculada al destino y la fe, donde el delito se enmarca en una cosmología espiritual —“Dios quiso que aprendiera”, “la cárcel es purificación”.
Los resultados preliminares resaltan la necesidad de diseñar alternativas al encarcelamiento para mujeres primerizas y de baja participación en organizaciones criminales. Avanzar en una reforma penitenciaria con enfoque de género y crear programas de apoyo postpenitenciario transnacional, ya que muchas mujeres salen de prisión sin redes en Chile ni en su país de origen.