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Hacia una docencia transformadora: el impacto del Diplomado en Docencia Universitaria


Ya son más de mil las y los profesores de la Universidad que han fortalecido sus habilidades y conocimientos para enriquecer la enseñanza y aprendizaje, contribuyendo así a una experiencia formativa de excelencia, gracias al Diplomado en Docencia Universitaria, en línea con el Plan Estratégico UC 2026-2030 y en particular el proyecto “Docencia para el Sueño UC” de la Vicerrectoría Académica, que busca fortalecer la relación maestro-estudiante mediante nuevas metodologías, experiencias de aprendizaje y habilidades del siglo XXI.

Ceremonia Diplomado Docencia Universitaria.

photo_camera Promover en el cuerpo académico el desarrollo de competencias para una docencia de calidad es el objetivo del Diplomado en Docencia Universitaria UC. (Crédito fotográfico: César Dellepiane)

Más de 150 académicos y académicas UC recibieron su certificación del Diplomado en Docencia Universitaria (DDU), programa impulsado por la UC a través de la Dirección de Enseñanza e Innovación Docente (CCDoc) -de la Vicerrectoría Académica- desde 2014, y que a la fecha ha fortalecido las competencias de más de mil profesores de la universidad.
 
El objetivo del programa, de 100 horas de duración, es promover en el cuerpo académico el desarrollo de competencias para una docencia de calidad, en base a los Principios Orientadores para una Docencia de Calidad, en concordancia con el Proyecto Educativo y los valores de la Universidad.
 
En la ceremonia, el vicerrector Académico Mario Ponce, destacó el impacto del programa y su contribución para forjar una docencia significativa, particularmente, en el marco del Plan Estratégico UC 2026-2030 y su proyecto “Docencia para el Sueño UC”.
 
“Hoy celebramos mucho más que una graduación: reconocemos el compromiso de quienes eligieron aprender para enseñar mejor. Más de la mitad de quienes cursaron este diplomado lo hacen voluntariamente, reflejando una convicción profunda con la excelencia docente. La UC necesita profesores capaces de ofrecer experiencias  de aprendizaje extraordinarias, trascendentes e irreemplazables, porque el corazón de la universidad sigue siendo el encuentro entre maestros y estudiantes para transformar la sociedad”, expresó la autoridad académica.  
 
En ese sentido, la directora del CCDoc Chantal Jouannet, destacó que “hoy nos reunimos para reconocer el compromiso por la mejora continua de nuestros docentes y el valor de formarse para formar, y también, celebrar un hito colectivo: un paso clave en el camino que estamos construyendo como UC, avanzando con convicción hacia una docencia extraordinaria”.
 
La iniciativa ha generado cada vez más interés entre el cuerpo académico. En 2025, registró cifras históricas de convocatoria, alcanzando 125 postulaciones durante el primer semestre, y 107 durante el segundo, crecimiento que permitió implementar, por primera vez, dos secciones paralelas por curso, ampliando las oportunidades de participación para docentes de distintas unidades académicas.

Taller del Diplomado en Docencia Universitaria.
En 2025, el diplomado registró cifras históricas de convocatoria, alcanzando 125 postulaciones durante el primer semestre, y 107 durante el segundo. (Fotografía gentileza CDDoc)

Hacia una docencia extraordinaria

Entre las y los graduados de esta versión se encuentra Marcelo Mendoza, profesor de la Facultad de Ingeniería e investigador del Instituto Milenio Fundamento de los Datos, quien destacó que el diplomado le permitió replantear su práctica docente desde una perspectiva centrada en el aprendizaje de las y los estudiantes. “Luego de haberlo realizado, tuve una docencia centrada en el estudiante más que en el profesor. Inicialmente, cuando uno no tiene una formación en prácticas docentes y pedagogías, tiende a centrarse más bien en lo que uno sabe y transmite -desde el profesor-. Luego del diplomado, uno se enfoca más en lo que las y los estudiantes necesitan, y en las condiciones que el estudiantado requiere para poder enfrentar el proceso de aprendizaje”, relata.
 
La posibilidad de compartir experiencias con docentes de distintas disciplinas es otro de los aspectos más valorados por quienes participaron en el programa. Así lo expresa Claudia Pinto, docente de la Escuela de Trabajo Social, quien destaca que el diplomado le permitió fortalecer y actualizar sus conocimientos sobre enseñanza y aprendizaje. “Participar junto a profesores de distintas facultades fue una experiencia muy enriquecedora, porque favoreció el trabajo interdisciplinario, algo que muchas veces nos hace falta como docentes. Además, pude incorporar varios de los aprendizajes del programa y observar en los estudiantes un aprendizaje significativo, que es muy importante para la docencia”, comenta.
 
Otro elemento relevante es la posibilidad de actualizar conocimientos y herramientas para la enseñanza. Como comparte Sebastián Guijarro, académico de la Facultad de Derecho, “ha sido una experiencia muy enriquecedora, porque he aprendido una gran cantidad de habilidades, instrumentos y herramientas, incluso digitales, para aplicar en mis cursos. Esto me ha permitido conectar más fácilmente con las y los estudiantes, y transmitirles de mejor manera los conocimientos que he adquirido a través de mi formación universitaria y mi desarrollo profesional”.
 
Como agrega el decano de la Facultad de Economía y Administración Miguel Sánchez, “este diplomado es muy importante para nosotros, porque la formación de personas es una parte fundamental de nuestro trabajo. Generalmente, estamos formados en nuestras disciplinas, pero no necesariamente en enseñanza y pedagogía. Por eso, una parte importante de lo que hacemos en el aula la desarrollamos desde la experiencia, y creo que eso puede mejorar muchísimo a través de una formación profesional en educación y en docencia universitaria. En ese sentido, este diplomado cumple un rol muy relevante”.
 
Como explica Chantal Jouanette, el concepto de docencia extraordinaria no se refiere a que sea inusual o que esté reservada a unos pocos. Se trata de “una práctica intencionada, rigurosa y en mejora continua. Una docencia que se construye en decisiones concretas: en el diseño de experiencias de aprendizaje coherentes, en evaluaciones que promuevan comprensión, en retroalimentaciones oportunas y en la capacidad de integrar nuevas herramientas sin perder nunca de vista el propósito formativo”, explica.

Ceremonia Diplomado Docencia Universitaria.
Una docencia extraordinaria se refiere, en palabras de Chantal Jouannet, a “una práctica intencionada, rigurosa y en mejora continua.". (Crédito fotográfico: César Dellepiane)

Una instancia de reflexión

Uno de los aspectos más valorados del programa por los participantes es la instancia que ofrece para reflexionar respecto de la docencia. Como afirma Cari Tusing, académica de College y de la Escuela de Antropología, “me ha parecido una gran oportunidad para reflexionar sobre la docencia de una manera más sistemática. Si bien las y los profesores siempre estamos pensando en cómo mejorar, este diplomado nos ha brindado espacios específicos y guiados para fortalecer nuestra práctica docente e implementar mejoras de forma concreta”.
 
Cinco son los cursos que componen el diplomado: “Ser docente en la UC”, “Diseño y planificación de cursos”, “Evaluación para el aprendizaje”, “Valorando el aprendizaje” y “Tecnologías e inteligencia artificial para la docencia”- además de talleres electivos. Utiliza variadas metodologías, como Flipped Classroom (aprendizaje invertido), Aprendizaje Cooperativo y Análisis de casos. 
 
Como agrega la decana Facultad de Ingeniería Loreto Valenzuela, “este diplomado es extremadamente importante para nuestros académicos y académicas, porque les permite reflexionar sobre distintos aspectos de su quehacer docente y sobre todo, compartir experiencias con colegas de distintas disciplinas y trayectorias. De esta manera, pueden fortalecer y enriquecer su labor docente, dada la importancia que esta tiene en nuestro quehacer diario. Como dijo el vicerrector académico, la docencia es un acto irremplazable que nos permite conectar a académicos y estudiantes en la búsqueda de aprendizajes y de la verdad. En ese sentido, contar con estrategias, herramientas, buenas prácticas y espacios para reflexionar sobre la enseñanza resulta fundamental”.
 
El decano de la Facultad de Matemáticas, Eduardo Cerpa, coincide con esta visión: “Este diplomado es un espacio muy importante de reflexión. Muchas veces, como académicos, estamos inmersos en múltiples tareas vinculadas a la investigación, la formación y la docencia, y esta instancia nos permite detenernos a reflexionar sobre lo que hacemos. También nos da la oportunidad de escuchar nuevas ideas, conocer experiencias que han funcionado y otras que no, dentro de nuestra Universidad, e ir construyendo nuestro propio camino docente. Incorporar nuevas ideas, reflexionadas y basadas en evidencia, es un gran valor para nuestra comunidad”.

Taller del Diplomado en Docencia Universitaria.
La posibilidad de encontrarse con pares y reflexionar en torno a la docencia, es una de las características más valoradas del diplomado. (Fotografía gentileza CDDoc)

Desafíos y próximos pasos

En sus doce años de vida, el Diplomado de Docencia Universitaria ha certificado a más de mil académicos y académicas, convirtiéndose en uno de los principales espacios de desarrollo docente al interior de la UC
 
Para seguir creciendo, uno de los principales desafíos es mantener una actualización permanente de sus contenidos, metodologías y recursos formativos, en un contexto marcado por profundos cambios en la educación superior. Las nuevas características del estudiantado, la creciente diversidad de trayectorias y necesidades de aprendizaje, junto con la rápida evolución de las tecnologías digitales y la inteligencia artificial, exigen revisar continuamente las prácticas docentes y las herramientas que se ponen a disposición del profesorado.
 
A ello se suma el desafío de equilibrar una formación transversal para toda la Universidad con las particularidades de las distintas disciplinas, contextos y modalidades de enseñanza presentes en la UC. El Diplomado busca ofrecer marcos comunes de calidad docente para todo el cuerpo académico, resguardando al mismo tiempo la pertinencia de los aprendizajes para quienes enseñan en ámbitos tan diversos como las ciencias de la salud, las artes, la ingeniería, las humanidades o la formación profesional.
 
Entre las principales proyecciones del diplomado se encuentra la consolidación de dos versiones anuales, ampliando las oportunidades de participación para el cuerpo académico y fortaleciendo el alcance del programa en aquellas facultades y unidades académicas donde aún existe una menor participación histórica.
 
Asimismo, en sintonía con el Plan Estratégico UC 2026-2030 y particularmente con el proyecto “Docencia para el Sueño UC”, el Diplomado continuará profundizando la incorporación de metodologías innovadoras y disruptivas que fortalezcan la relación entre docentes y estudiantes, promuevan experiencias de aprendizaje más activas y significativas, y respondan a los desafíos contemporáneos de la educación superior.
 
Junto con ello, el programa busca integrar de manera cada vez más explícita los aprendizajes y hallazgos derivados de la iniciativa “¿Quiénes son nuestros estudiantes?”, fortaleciendo la capacidad del cuerpo académico para comprender las características, trayectorias, expectativas y necesidades de quienes hoy aprenden en la UC. Esta comprensión resulta fundamental para diseñar experiencias de enseñanza pertinentes, inclusivas y capaces de acompañar la diversidad de perfiles estudiantiles presentes en la Universidad.
 
De esta manera, el DDU aspira a seguir contribuyendo al desarrollo de una docencia extraordinaria e irremplazable, que sitúe el aprendizaje en el centro, promueva el desarrollo integral de las y los estudiantes, y responda con pertinencia a los desafíos actuales y futuros de la formación universitaria.

 


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