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Crisis social

Nicolás Somma: “Creo que el Chile del futuro a la larga terminará siendo mejor al Chile previo al estallido”


Somma, académico del Instituto de Sociología UC, ha enfocado su carrera en el estudio de movimientos sociales y la protesta colectiva. En una entrevista para Revista Universitaria el profesor se refirió al estallido social del 18 de octubre y cómo este hizo visible de manera radical temas que no estaban siendo percibidos.

Nicolás Somma frente a la fachada de Casa Central.

photo_camera Según Somma, el estallido no solo tiene que ver con desigualdades económicas, sino que con una sociedad que tolera menos la desigualdad. Foto: César Cortés.

Lleva años estudiando fenómenos sociales. En sus numerosas investigaciones publicadas varios años antes del estallido social del 18 de octubre del 2019, ya daba cuenta de un creciente descontento. Nicolás Somma es sociólogo de la Universidad de la República, ubicada en su natal Montevideo, y académico del Instituto de Sociología UC. ¿Su área de especialización? Los movimientos sociales y la protesta colectiva.

“Creo que el Chile del futuro –en cinco o diez años– a la larga terminará siendo mejor al Chile previo al estallido. Antes ya estaba en crisis; lo que ocurrió ahora fue que esta se hizo visible de manera radical”, dijo para la sección Canon personal de Revista Universitaria.

"Antes (Chile) ya estaba en crisis; lo que ocurrió ahora fue que esta se hizo visible de manera radical”- Nicolás Somma, académico Sociología UC.

Eso sí, el docente aclara que nadie pudo prever su magnitud, ni siquiera los estudiantes que evadieron el pago de pasajes en las estaciones del Metro de Santiago. “Ellos han tenido durante la última década una posición de centralidad en la protesta chilena. Por eso, sus acciones pueden llegar a tener repercusiones mayores, incluso, no buscadas por ellos”, explica.

Terremotos sociales

Según las investigaciones de Somma, las protestas como las que ha visto Chile los últimos meses tienen ritmos comparables a los terremotos. “Se suele decir que en Chile cada 25 años ocurre un gran sismo, y quizás podríamos decir que cada 5 o 6 se produce una fuerte ola de protestas. Pero no sabemos exactamente cuándo ni dónde será. La cantidad de variables es enorme”, señala el investigador, quien también es Doctor en Sociología de la Universidad de Notre Dame, en Estados Unidos, e investigador asociado en el centro COES.

El estallido social chileno, dice, “no solo tiene que ver con desigualdades económicas, sino que con una sociedad que tolera menos estas desigualdades”. Como ejemplo, cita la sociedad de castas de la India, donde las desigualdades eran muy marcadas, pero estaban legitimadas porque cada una tenía un lugar religiosamente determinado. “No había expectativas de mejora: a una persona de la casta de los “intocables” nunca se le pasó por la cabeza acceder a la de los brahmanes, la casta superior de los sacerdotes. En Chile, afortunadamente, ha habido un proceso de erosión –todavía en curso– de las diferencias”, dice.

"El estallido social chileno, dice, “no solo tiene que ver con desigualdades económicas, sino que con una sociedad que tolera menos estas desigualdades”- Nicolás Somma, académico Sociología UC.

En este sentido, destaca un cambio cultural. “Todo ese andamiaje de jerarquías culturales propias de una sociedad más tradicional comenzó a debilitarse. Antes alguien podía decir: ‘está bien que esa persona viva mejor que yo: estudió más, tiene más mundo, viene de tal familia o barrio’. Ahora eso se sostiene menos”.

La crisis y los niños

El uruguayo vive en Chile hace cerca de 10 años con su esposa y sus dos hijos, hoy casi adolescentes. En 2002 también se vivió un estallido social grande en Uruguay, causado por una crisis económica aguda y súbita, tal como había ocurrido en Argentina un año antes. Se disparó el desempleo, hubo manifestaciones pacíficas y saqueos, pero no con la repercusión nacional que está teniendo en Chile.

  • ¿Qué piensan sus hijos sobre el estallido? 

“Les contamos lo que está pasando, pero tratamos de que no se intoxiquen con imágenes y noticias que a veces son muy fuertes para sus edades. La idea es que entiendan que estas cosas no pasan al azar. Ocurren porque hay mucho sufrimiento acumulado que no percibimos en nuestras burbujas cotidianas. A ellos les ha tocado algún resto de gas lacrimógeno y lo tomaron como una experiencia nueva”, dice.


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