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Revista Universitaria nº 169:

Partidos políticos y el futuro de la democracia


La ausencia de estas organizaciones debilita a los individuos frente a la potencial arbitrariedad del poder estatal. Así lo ha demostrado la historia. Ahora somos testigos de una sociedad altamente individualista y competitiva, formada por sujetos que se sienten inermes y ajenos frente a las decisiones políticas de las instituciones y polos de poder. ¿Es posible la democracia sin partidos? Esta es la pregunta que plantea la profesora del Instituto de Historia Susana Gazmuri en el número 169 de la Revista Universitaria. Aquí ofrecemos algunos puntos principales.

photo_camera Lo que parece estar desapareciendo es el sistema de partidos políticos tal como lo hemos conocido en los últimos treinta años y lo que seguramente vendrá, como indica la actual alianza de gobierno, serán nuevas asociaciones.(Crédito fotográfico: Biblioteca del Congreso Nacional)

Revisa el dossier de Revista Universitaria “Partidos políticos: refundar el diálogo ciudadano”

La deslegitimación de los partidos políticos en Chile se ha hecho cada vez más evidente desde el estallido social del 18 de octubre de 2019. (...)

En general la idea de que para mantener el orden y la paz social es deseable una sociedad de ciudadanos despolitizados y organizados en comunidades de naturaleza no política ha sido asociada históricamente a la derecha.

Con todo, la deslegitimación de los partidos y la ineficacia de los mismos aparecen ahora como un fenómeno transversal que ha tenido consecuencias imprevistas en la configuración del parlamento actual y la Convención Constituyente, cuyas decisiones están marcadas por la atomización de los grupos que la conforman. Son ahora los sectores políticos asociados a ideas de izquierda los que han manifestado una abierta resistencia, cuando no repulsión, a las estructuras partidistas, al punto que podemos observar una constante fluidez en la formación y disolución de organizaciones que, como La Lista del Pueblo, se licúan antes de llegar a conformarse en partidos. (…)

En la historia de Chile, los partidos se consolidaron hacia 1891, momento desde el cual llegaron a ser el corazón del sistema político. En este escenario, tradicionalmente la derecha se ha caracterizado por organizarse en unos cuantos partidos, número que ha crecido tímidamente en los últimos años. El centro y la izquierda, en cambio, han tendido a crear numerosas organizaciones. Esto habla de, al menos, dos fenómenos distintos. Por una parte, señala la menor unidad ideológica y social de ambos sectores. Pero también es indicador del rol que han jugado como formaciones capaces de canalizar las demandas políticas, sociales y económicas de segmentos más diversos que aquellos que se sienten identificados con las propuestas de la derecha. (…)

"Los partidos son necesarios para organizar y dar sentido al conflicto político, al mismo tiempo que evitar que este derive en violencia" - Susana Gazmuri, profesora Instituto de Historia UC en Revista Universitaria

Aun cuando son evidentes los muchos problemas de los partidos, que son máquinas de poder que permiten a sus líderes conquistar sus ambiciones e intereses personales y que, muchas veces, demasiadas, son o se vuelven corruptos, estas organizaciones también son efectivas e instrumentales para lograr las metas que reclaman sus adherentes, precisamente porque sin su apoyo, esos líderes no obtendrían el poder al que aspiran. (…)

Frente al dilema de comprender qué puede significar o cuáles son las implicancias que puede llegar a tener el rechazo a los partidos políticos, la historia revela que la ausencia de estas organizaciones debilita a los individuos frente a la potencial arbitrariedad del poder estatal, al mismo tiempo que hace mucho más difícil la opción de avanzar en agendas que expresen sus demandas e ideologías. Los partidos son necesarios para organizar y dar sentido al conflicto político, al mismo tiempo que evitar que este derive en violencia. A su vez, la historia devela que estas formaciones no son eternas; desde la instauración de los gobiernos democrático-representativos, han mutado su composición social e ideológica, las alianzas entre ellos y las agendas que quieren acometer. Lo que parece estar desapareciendo es el sistema de partidos políticos tal como lo hemos conocido en los últimos treinta años y lo que seguramente vendrá, como indica la actual alianza de gobierno, serán nuevas asociaciones, es de esperar que más participativas y democráticas, que deberán enfrentar un mundo con nuevos retos que generarán nuevos conflictos.

Lee el artículo completo “¿Democracia sin partidos?”


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