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Los testimonios de los refugiados palestinos que aprenden español en la UC


Cerca de 60 palestinos asistieron al Programa Español UC, de la Facultad de Letras, que promueve la integración lingüística y social, en coordinación con el Ministerio del Interior y ACNUR. “Aprender español fue difícil, me equivoqué y me caí muchas veces, pero cada palabra es una prueba de que soy capaz de seguir adelante”, dice Yacoub Tabal. La jefa del programa, Marcia Sierra, destaca que “la lengua es un espacio de encuentro, un puente entre historias y una herramienta para habitar un país nuevo con dignidad y voz”.

Mujeres palestinas sosteniendo su diploma

photo_camera El 20 de enero, se reconoció a los refugiados palestinos, que entre niños, adolescentes y adultos, asisten a cursos de español de nivel básico, impartidos por el Programa Español UC de la Facultad de Letras. (Crédito fotográfico: César Dellepiane)

“Vengo de un lugar donde hay guerra, donde no existe tiempo para soñar ni espacio para planear el mañana. Solo pensaba en sobrevivir y nada más”, cuenta Yacoub Tabal frente a un grupo de refugiados palestinos que, al igual que él, participa en el Programa de Español UC.

Al llegar a Chile, Tabal relata que, a pesar de sentir un cansancio enorme, “por primera vez sentí seguridad y volví a respirar”. Pero no pasó mucho tiempo antes de enfrentar su primer obstáculo: el idioma.

Yacoub Tabal es parte de cerca de 60 palestinos, entre niños, adolescentes y adultos, que desde septiembre de 2025 asisten a cursos de español de nivel básico, impartidos por docentes del Programa Español UC de la Facultad de Letras.

Ellos son parte del grupo de refugiados palestinos que fueron evacuados de Gaza, debido a la grave crisis humanitaria y de seguridad que afecta a esa zona, y que arribaron a Chile en septiembre pasado gracias a gestiones del Gobierno.

El martes 20 de enero se reconoció a los alumnos con la entrega de diplomas de participación, instancia organizada por el Programa UC en coordinación con el Departamento de Acción Social del Ministerio del Interior y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

La conmemoración, en palabras de los propios alumnos, fue mucho más que una entrega de diplomas, marcada por la emoción y la presencia de familias que, tras meses de incertidumbre, comienzan a construir una nueva vida.

“Chile me dio una vida y la oportunidad de pararme nuevamente sobre mis pies, de aprender a hablar y a soñar sin miedo. Aprender español fue difícil, me equivoqué y me caí muchas veces, pero cada palabra es una prueba de que sigo aquí y de que soy capaz de seguir adelante”, dice Yacoub Tabal.

La actividad contó con la presencia del ministro del Interior, Álvaro Elizalde; la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana; el rector de la Universidad Católica, Juan Carlos de la Llera; la embajadora del Estado de Palestina en Chile, Vera Baboun, además de autoridades universitarias y representantes de las instituciones colaboradoras.

La conmemoración, en palabras de los propios alumnos, fue mucho más que una entrega de diplomas, marcada por la emoción. (Crédito fotográfico: César Dellepiane)

“Para la universidad es especialmente relevante poder estar presentes en este proceso de acompañamiento. Creemos profundamente que la educación, el conocimiento y la comunidad universitaria deben ponerse al servicio de las personas, especialmente de quienes viven la fragilidad, el desarraigo y la pérdida. Hoy reconocemos un camino de esfuerzo, dignidad y esperanza, y reafirmamos nuestra convicción de que la UC debe ser un espacio de acogida, encuentro y reconstrucción”, comenta el rector Juan Carlos de la Llera.

Vera Baboun, embajadora del Estado palestino en Chile, destacó el esfuerzo realizado por las familias palestinas y subrayó la importancia de aprender español para poder desenvolverse con plenitud. “Hoy no solo entregamos certificados, estamos reconociendo la constancia de un grupo de familias palestinas por su deseo de integrarse plenamente en la sociedad chilena, quienes entienden rápidamente que aprender español es la base fundamental para trabajar, educar a sus hijos y participar en la vida del país”.

El idioma como espacio de encuentro

Aprender español no significa solamente adquirir vocabulario o estructuras gramaticales, explica Marcia Sierra, jefa del Programa Español UC; es una herramienta para desenvolverse en la vida cotidiana: pedir ayuda, narrar una historia, hacer una pregunta en el transporte público, en el trabajo o en la escuela de los hijos.

La académica asegura que cada clase buscó ser un lugar de contención, escucha y acompañamiento, donde el aprendizaje del idioma se entrelazó con experiencias, memorias y vínculos. “La lengua es un espacio de encuentro, un puente entre historias distintas y una herramienta para habitar un país nuevo con dignidad, voz y presencia”, afirma.

Así también lo expresa el ministro del Interior, Álvaro Elizalde: “saber la lengua, conocer el idioma, poder comunicarse con quienes viven en un determinado país, hace la diferencia, más aún cuando los acogemos y queremos entregarles todas las herramientas para que puedan progresar en nuestra patria”.

Junto con Tabal, Baheya Almanassra también participa en los cursos de español y cuenta, entre risas, que una de las palabras que más le ha gustado aprender es “luca”.

Este país nos abrió los brazos y nos devolvió la esperanza en un momento muy difícil. Aprender español ha sido complejo, pero también una puerta para volver a trabajar, para comunicarnos y para empezar de nuevo”, cuenta Baheya.

Llegó a Chile hace cuatro meses tras dejar Gaza junto a su esposo y cuatro hijas. Es médica de familia y su marido es pediatra, y sueñan con poder ayudar y trabajar en el país, como lo hacían en Palestina. “Nosotros, como doctores, queremos trabajar en Chile como cuando estábamos en Gaza. Mi esposo y yo queremos servir a este hermoso país; estamos aprendiendo español y esforzándonos mucho”, dice.

“Este país nos abrió los brazos y nos devolvió la esperanza en un momento muy difícil", dice la doctora Baheya Almanassra. (Crédito fotográfico: César Dellepiane)

Tras la entrega de diplomas, Mahmud Almanassra también compartió su testimonio y contó parte del recorrido que realizó junto a su familia desde Palestina hasta Chile, pasando por Jordania y Brasil. “Durante todo el camino, la embajada de Chile no nos deja solos. Al llegar aquí comenzó una nueva vida. Encontramos seguridad, esperanza y la sonrisa volvió a los rostros de nuestros hijos”, relata.

Mahmud agradeció especialmente el apoyo del Ministerio del Interior, de las instituciones públicas y de la Universidad Católica. “Su ayuda no fue solo material. Fue un mensaje humano que nos devolvió la esperanza y la posibilidad de vivir con dignidad”.


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