Adaptación costera ante cambio climático
Een su último reporte, el Observatorio de la Costa dejó en evidencia la sucesión de sistemas frontales que azotó la Región durante este invierno: la franja costera de Chile atraviesa una erosión creciente que está desdibujando el litoral.
La concatenación de eventos climáticos, junto con una ocupación sin planificación sobre humedales, playas y campos dunares, está poniendo a prueba la resiliencia de las ciudades costeras y la competitividad de sus terminales marítimos.
Este es el escenario que analizó el webinar "Resiliencia costera: cómo adaptar puertos y ciudades al cambio climático", en el cual participaron Carolina Martínez, directora del Centro Observatorio de la Costa (expositora); Raúl Flores, director del Departamento de Obras Civiles de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM); Pedro Brain, gerente de Puertos Multipropósito de Ultraport; y Cristian Ospina, director senior de HSSEQ en DP World.
Durante su exposición, la académica del Instituto de Geografía UC, Carolina Martínez, presentó los resultados del monitoreo que su equipo ha desarrollado en el litoral chileno desde 2015, demostrando que la pérdida de arena y la erosión ya no son fenómenos puntuales, sino una condición crítica de la costa chilena.
"En 2018, 2019 y 2022 comenzamos a publicar esta evidencia científica y, de un total de 46 playas, establecemos que el 86% presenta un retroceso importante (...). En Playa Caleta Portales, por ejemplo, el perfil monitoreado desde agosto de 2015 muestra que la arena no ha vuelto ni se ha recuperado el volumen. Un terreno reciente tras un evento extremo estableció una pérdida de al menos 60.000 metros cúbicos de arena", afirmó la directora del Centro UC Observatorio de la Costa.
Martínez enfatizó que el origen de esta crisis no debe atribuirse de forma exclusiva al calentamiento global, sino a la falta de consenso en los instrumentos de ordenamiento territorial, los cuales tardan hasta dos décadas en actualizarse, mientras la presión inmobiliaria contribuye a destruir las defensas naturales del litoral. (...)