¿Cómo la literatura coreana puede fortalecer la competencia lectora en Chile?
La “fiebre” por Corea del Sur sigue expandiéndose por el mundo. Este año, la gira mundial de BTS volvió a poner al país en el centro de la atención, pero el interés por su cultura va mucho más allá del fenómeno del K-pop: desde el éxito internacional de Parasite, ganadora del Óscar, hasta el reconocimiento de la escritora Han Kang, quien recibió el Premio Nobel de Literatura en 2024.
Justamente, el creciente interés por Corea del Sur y sus productos culturales —especialmente la literatura— fue el punto de partida de la investigación “Repertorios de Frontera: Un Estudio Comparado de Cánones Literarios Escolares Chilenos y Surcoreanos para la Construcción de un Imaginario Cultural Transpacífico”.
El proyecto es financiado por Avanza UC, fondo de investigación de frontera de la Universidad Católica, impulsado con recursos propios como parte de su Plan Estratégico 2026–2030, que busca contribuir a la transformación de Chile.
Leer más allá de la frontera
La investigación, liderada por la académica de la Facultad de Educación Maili Ow, junto con el profesor Danilo Santos de la Facultad de Letras UC, busca contribuir al fortalecimiento de la competencia lectora en la educación secundaria chilena y ampliar los imaginarios culturales de los estudiantes hacia la cuenca del Pacífico.
“Cuando decimos repertorio de frontera, es romper las fronteras que tenemos e ir más allá de la lectura literaria tradicional”, explica Maili Ow. Y agrega: “Corea comparte con Chile varios aspectos culturales, históricos y políticos. Por ejemplo, ambos somos países de la cuenca del Pacífico, tuvimos efectos muy marcados por la Guerra Fría y tuvimos dictaduras en períodos similares”.
El estudio plantea que la diferencia en la competencia lectora entre estudiantes de Chile y Corea del Sur podría estar relacionada con las obras y autores que forman parte de sus lecturas escolares. En Corea del Sur, a diferencia de Chile, estas lecturas tendrían una mayor afinidad con los intereses juveniles e incorporarían referentes culturales diversos, lo que podría favorecer tanto el desarrollo de la competencia lectora como la ampliación de los imaginarios culturales de los estudiantes. (...)
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