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Revista Mensaje

La IA, la encíclica y los antiguos errores


Foto de Augusto Wiegand
Profesor Instituto Éticas Aplicadas
En cargo compartido con la Escuela de Gobierno, el profesor Wiegand se refiere a la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV y su aporte al debate sobre la inteligencia artificial (IA).

Pensadores de diferentes orientaciones han valorado positivamente la contribución del Papa León XIV al debate sobre la inteligencia artificial (IA), pero poco han dicho de por qué estuvo en condiciones de hacerla. El escritor inglés G.K. Chesterton decía que la experiencia De la Iglesia la hace poseedora de un mapa donde están marcados todos los caminos equivocados que ya han sido recorridos y que, gracias a este, puede defender "a la humanidad de sus peores enemigos; esos monstruos horribles, devoradores y viejos que son los antiguos errores". La encíclica Magnifica Humanitas recuerda varios. Quisiera profundizar en dos de ellos.

Uno es la antigua creencia de que la humanidad puede ser superada: el ser humano sería simplemente una bestia algo más evolucionado que el resto, es decir, una bestia inteligente. Entonces, si la IA es superior a la inteligencia humana, puede reclamar para sí prerrogativas que le otorgaría su ubicación en la pirámide de la evolución, como la toma de decisiones vitales y el consumo privilegiado de energía y otros recursos. En consecuencia, si los humanos no quieren quedarse atrás, deben transitar hacia formas supuestamente más elevadas del ser; es decir, fundirse con la técnica en híbridos orgánico-tecnológicos. Al recordar que la IA no es una evolución del ser humano, sino una creación de este, la encíclica destaca ese callejón sin salida. (...)


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