Plan de Descontaminación para el lago Villarrica
La aprobación del primer Plan de Descontaminación destinado a un ecosistema acuático en Chile es una excelente noticia. Después de años de diagnósticos y evidencia sobre el deterioro de sus aguas, el Lago Villarrica cuenta finalmente con una hoja de ruta para su recuperación. Pero aprobar un plan no es recuperar un lago.
El Plan tiene un horizonte de 15 años y obliga a mirar hacia la cuenca, los ríos que la alimentan, las ciudades, las actividades productivas, los sistemas de saneamiento y las riberas. Ese enfoque es correcto, pero también revela la verdadera dimensión del desafío.
El primer riesgo será confundir el ejecutar medidas con resolver el problema. Se podrá construir infraestructura, aumentar fiscalizaciones o restaurar riberas. Pero la pregunta fundamental seguirá siendo si el lago está mejorando efectivamente. Villarrica ya cuenta con monitoreo de variables como fósforo, nitrógeno, clorofila, transparencia y oxígeno disuelto. Esa información debería permitir responder preguntas simples y hacerlas accesibles a la ciudadanía: ¿está entrando menos fósforo?, ¿desde dónde?, ¿está aumentando la transparencia?, ¿qué medidas funcionan y cuáles no?
Un Plan de Descontaminación no debería evaluarse solamente por el porcentaje de acciones ejecutadas, sino también por la respuesta del ecosistema. Además, quince años es mucho tiempo para una cuenca que cambia. Crecen las ciudades y el turismo, aparecen nuevas actividades, cambia el uso del suelo y también el clima. No podemos gestionar el Villarrica de 2035 utilizando exclusivamente la fotografía que tenemos hoy. (…)
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