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El Mercurio

Programa de mindfulness mejora control de emociones y aprendizaje en jardines vulnerables


Foto de Regina Lohndorf
Profesora Facultad Educación
Un estudio, liderado por la académica UC, realizado en tres comunas, mostró que la intervención socioemocional fortaleció la autorregulación y empatía, además de disminuir el estrés crónico.

“Yo tengo 30 años de experiencia en el aula y este programa ha sido uno de los más innovadores en los que he participado. Los cambios de los niños incluso fueron comentados por los apoderados, que nos decían que en las casas empezaron a hablar del amor y otros sentimientos; se preocupaban de hacer buenas acciones y ayudar. En la clase aprendieron a hablar de cómo se sentían, a controlar sus emociones, a respetarse entre los compañeros, a entender y a sacar la rabia y el miedo”, comenta la educadora de párvulos Elba Salinas, de la Escuela Tupahue de la comuna de San Ramón.

Su curso, de 14 niños de kínder, fue uno de los 25 que tomaron parte de un estudio experimental llamado “Programa de la Amabilidad” que involucró a 256 niños, de 3 a 6 años, de las comunas de San Ramón, San Joaquín y La Granja. Más allá del estudio, hubo 1.000 niños en total que fueron beneficiados por el programa.

“Los niños tras la pandemia tenían déficit en su desarrollo, las educadoras nos decían que los niños de prekínder actuaban como guaguas, eran más adictos a las pantallas, más agresivos. Estaban muy abrumadas porque había una ola de problemas”, dice Regina Lohndorf, académica de la Facultad de Educación de la U. Católica, a cargo de este proyecto financiado por Fondecyt.

Lohndorf y su equipo adaptaron el “Programa de la Amabilidad”, diseñado originalmente por el neurocientífico Richard Davidson, fundador del Center for Healthy Minds de la U. de Wisconsin-Madison.

“Hicimos una adaptación cultural al contexto chileno, pensando especialmente en segmentos socioeconómicos bajos y en la educación pública, que no tiene muchos recursos para comprar materiales”, explica.

Desarrollaron material didáctico y libros infantiles para apoyar el proceso, así como una capacitación para las educadoras. “Creamos nuestro propio libro. Tenemos una versión digital que puede ser proyectada, así no tienes que tener 30 libros para una sala. Trabajamos con material reciclado, como calcetines viejos, pensando en la realidad de familias de escasos recursos”.

Con estos calcetines, apoderados y niños dieron vida al Amigo Abdominal, una cuncuna que los párvulos se ponen en el abdomen mientras están recostados. La idea es que los menores sientan y vean como su Amigo Abdominal sube y baja cuando respiran.

“Es mágico. Cuando comienza a sonar la música de relajación los niños van a buscar a su Amigo Abdominal y se acuestan y comienzan a respirar”, dice Salinas. (...)

 


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