Regular la IA
En este sentido, el profesor Larraín señala que, debido a que las tecnologías tienen dos caras, una que beneficia y otra que de no ser controlada se puede volver contra el ser humano, estas en general son reguladas tanto en su diseño, su adopción y su uso.
“La razón principal a la que se apela para dichas regulaciones es la defensa de la dignidad humana, la misma razón que nos da León XIV para desarmar y hacer más acogedora a la IA. Frente a esto cabe preguntarse, ¿por qué si ya abundan los ejemplos de los efectos dañinos de las tecnologías digitales (IA, scrolling, redes sociales) estas aún no se regulan? Es por tanto ahora el momento de responder y enfrentar esta pregunta, respondiendo así al valiente llamado que nos hace el Sumo Pontífice”, destaca Larraín.