8° Congreso Social UC: ¿Cómo cuidar lo humano frente al avance de la Inteligencia Artificial?
Esta es precisamente la pregunta que busca responder la octava versión del Congreso Social, que se realizará el próximo 10 de noviembre, donde representantes del mundo académico, social y comunitario, reflexionarán sobre los desafíos que surgen en tiempos marcados por el acelerado avance de la IA y la tecnología en general.
photo_camera “El desafío de cuidar lo humano: del algoritmo al encuentro” es el lema del octavo Congreso Social, que se realizará en la UC el 10 de noviembre. (Crédito fotográfico: Pexels)
La inteligencia artificial llegó para quedarse. Sin darnos cuenta, la IA ya está presente en prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana: en nuestras redes sociales, las series y la música que escuchamos, las imágenes que vemos, las formas en que estudiamos y trabajamos, y cómo nos comunicamos. Los modelos algorítmicos están reconfigurando profundamente el tejido social, las dinámicas productivas y la manera en que los seres humanos nos relacionamos entre nosotros.
Esta acelerada transformación digital abre oportunidades inéditas, por ejemplo, en eficiencia, en el mundo laboral, salud y producción de conocimiento, pero al mismo tiempo, plantea interrogantes urgentes sobre los límites de la tecnología, el sesgo de las herramientas automáticas y el riesgo de perder de vista a los creadores de estas tecnologías: el ser humano.
El Papa León XIV aborda precisamente este tema en su reciente encíclica Magnifica humanitas, planteando la centralidad de la dignidad de la persona, advirtiendo que la IA no es neutral y que puede profundizar desigualdades y generar nuevas exclusiones, y subrayando la importancia del encuentro y la comunidad.
De ahí que la octava versión del Congreso Social tiene como lema “El desafío de cuidar lo humano: del algoritmo al encuentro”. La actividad, que se realizará el 10 de noviembre - entre las 08:30 y 14:30 horas en el Auditorio Francisco Rosende del campus San Joaquín-, busca generar espacios de diálogo para reflexionar sobre los desafíos humanos, éticos y comunitarios en el contexto de la IA. El encuentro es organizado por la UC y Duoc UC, en el marco del Pacto Educativo Global.
Como afirma el Pbro. Osvaldo Fernández de Castro, Vice Gran Canciller UC, “elegimos este tema porque queremos que esté en sintonía con la encíclica Magnífica humanitas del Papa León XIV y su invitación a cuidar lo humano en tiempos de inteligencia artificial”. Y agrega: “es muy importante analizar cómo estas nuevas tecnologías nos pueden ayudar a cuidar de una forma distinta, para prestar un mejor servicio”.
¿Qué significa poner a la persona en el centro en la era digital?
En concreto, significa recordar que el ser humano es un sujeto que constituye un fin en sí mismo, y no un mero recurso u objeto instrumental. Y en ese sentido, recordar aquello que nos distingue en nuestra condición humana.
Como explica el académico de la Facultad de Teología Cristián Núñez, “si bien en sus formas el diálogo con la inteligencia artificial se puede asemejar a la relación que tengo con otro ser humano —en la cordialidad y la forma en que aparentemente la IA se relaciona con nosotros—, hay que saber distinguir que es artificial, no es algo natural”.
Y añade: “El ser humano, la dignidad de su persona, radica justamente en su esencia criatural, en su componente espiritual, en su capacidad de reflexión, de discernir; algo que la inteligencia artificial no está capacitada para realizar. Por su propia esencia, la IA es un instrumento, un objeto, y el ser humano, es un sujeto como un fin en sí mismo. Por tanto, el poner a la persona en el centro en la era de la inteligencia artificial sería no olvidarnos de aquello que esencialmente nos distingue”.
El académico pone además el acento en un aspecto de la condición humana que los algoritmos no pueden replicar ni reemplazar: la vivencia de la fragilidad y la vulnerabilidad, dimensiones clave para el crecimiento interior, el juicio ético y la verdadera empatía. “La fragilidad, que está en lo más profundo de nuestro ser, no desaparece, es inherente a nuestra condición y puede tornarse una riqueza en la medida en que nos reconciliamos con ella. Esa experiencia profundamente humana es la que da origen a la creatividad, el juicio ético y también a esta relación empática que puedo establecer con otra persona, algo que una inteligencia artificial nunca va a lograr adquirir: poder hacer propia una experiencia que está viendo en el otro”.
Por su parte, la académica del Instituto de Éticas Aplicadas y del Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional, Gabriela Arriagada, quien participará en el Congreso como expositora, enfatiza en la necesidad de fomentar el encuentro y la reflexión. “Lo primero, es dejar de incentivar usos excesivos, promover espacios de encuentro, destecnologizados, que nos permitan tener una voz propia y repensarnos en nuestro entorno. Los intereses e incentivos hoy en día premian a quien usa IA, pero no premian a quien decide suspender el juicio, ser cauteloso, mantener la perspectiva crítica”, afirma.
Y como añade la investigadora: “Mantener a la persona humana en el centro, más allá del discurso o la apariencia, implica que nuestras políticas institucionales, de Estado y nuestro desarrollo personal, sean coherentes con estos valores que protegen a la persona”.
Los riesgos invisibles de la tecnología: pasividad digital y los sesgos del algoritmo
El Congreso Social también abordará los riesgos y desafíos que implica la IA, como uno de los peligros más silenciosos de la era digital: la normalización del contenido automático, y la pérdida de espacios de reflexión y pausa en la vida de las personas.
Gabriela Arriagada advierte sobre la pasividad con la que la sociedad está adoptando la tecnología, sin cuestionar sus costos en las relaciones comunitarias: “Creo que hay una pasividad internalizada. Hoy en día, a donde miremos hay contenido creado con IA, páginas webs, presentaciones, libros, arte, etc. Nos justificamos en la idea de transparentar su uso, ‘este contenido fue generado por IA’. Pero eso no puede ser normalizado, debe perturbarnos. Cuando yo espero que mi interacción con alguien sea real, espero que sea auténtica, no mediada”.
Y añade: “Delegar a la IA debe ser una decisión cuidada y justificada, no la decisión por default. En nuestro afán de optimizar y ‘ganar tiempo’ perdemos pausas, perdemos reflexiones, perdemos nuestra capacidad de estar y ser con otros. Para mí, el riesgo está en que sigamos un camino de un individuo mediado por la tecnología y que olvidemos vivir como una comunidad de pensamiento colectivo”.
Por otra parte, lejos de ser sistemas neutros u objetivos, los modelos de inteligencia artificial se entrenan con datos históricos que suelen perpetuar y amplificar prejuicios, desigualdades e inequidades sistémicas.
Al analizar la forma en que los sesgos algorítmicos se manifiestan en la cotidianidad, la académica explica: “Los sesgos algorítmicos rara vez se viven como discriminación. Se viven como un trámite que no funciona, una ayuda que no llega o una decisión que nadie sabe explicar. Y golpean más a quienes ya están en desventaja, porque la inteligencia artificial no está viva: aprende de datos y comportamientos humanos, y por eso refleja nuestras inclinaciones morales y culturales. Si esos datos arrastran desigualdades históricas, el sistema las reproduce, pero con apariencia de neutralidad”.
Frente a la tendencia a tratar estos problemas únicamente desde la ingeniería informática, la profesora Arriagada aboga por un enfoque integral, que reconozca la complejidad política y social de la tecnología: “El problema de fondo es lo que llamo el ‘problema isolacionista’: tratar el sesgo como un defecto técnico, aislado dentro del proceso de desarrollo, cuando en realidad es un fenómeno relacional, inserto en arreglos sociales, institucionales y políticos. Esto se sostiene en el tecnocentrismo —que convierte los desafíos éticos en problemas de ingeniería— y en entender la justicia como mera mitigación estadística. Por eso propongo una sensibilidad sociotécnica: estar atentos a cómo los sistemas de IA están integrados en relaciones sociales, instituciones, normas culturales y estructuras de poder”.
Y va más allá: “Propongo cambiar la narrativa, de mitigar el sesgo a gestionarlo. En la práctica, una transformación digital inclusiva implica diseñar con las personas afectadas, integrar distintas disciplinas y realidades, garantizar transparencia y explicabilidad, y revisar los sistemas de forma continua. La distancia entre lo que sabemos que hay que hacer y lo que se hace no es falta de métodos o herramientas; es una cuestión de diseño de gobernanza y de voluntad política”.
Diálogo, innovación y proyectos sociales
Esta versión del Congreso Social contará con una variada parrilla de expositores y actividades participativas, diseñadas para pasar de la reflexión teórica a las propuestas concretas.
La conferencia inaugural estará a cargo de María de los Ángeles “Cuky” Pérez, especialista en ciencia de datos, inteligencia artificial y transformación digital. Doctora en Economía por la Universidad de Stanford, exejecutiva de firmas tecnológicas como Airbnb y Shopify, y académica. Ha destacado además por su compromiso social, impartiendo clases gratuitas para enseñar herramientas digitales a madres jóvenes en poblaciones vulnerables, encarnando cómo la tecnología puede convertirse en un vehículo de inclusión.
Luego, el evento dará paso a un panel de conversación moderado por el decano de la Facultad de Letras Cristián Opazo, con la participación de Eliana Rozas, académica de la Facultad de Comunicaciones y presidenta del Consejo Nacional de Televisión (CNTV); Gabriela Arriagada, académica del Instituto de Éticas Aplicadas y del Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional; y Francisca Carvajal (“Pancha Sky”), divulgadora y creadora de contenidos digitales.
El panel profundizará en los desafíos culturales, éticos y comunicacionales de la era de la información, analizando cómo construir puentes de diálogo y comprensión en entornos altamente digitalizados.
El programa del Congreso Social se completará con mesas de encuentro, donde los asistentes podrán intercambiar experiencias comunitarias, así como una Feria de Proyectos Sociales que albergará alrededor de 200 iniciativas enfocadas en el desarrollo humano. Asimismo, se realizará la premiación de una Hackatón Social, actividad organizada por Duoc UC, en la cual grupos de estudiantes trabajarán colaborativamente en los días previos para diseñar soluciones creativas a problemas sociales reales.
La participación en el 8° Congreso Social es gratuita, previa inscripción (los cupos son limitados).
• Fecha: 10 de noviembre de 2026
• Horario: 08:30 a 14:30 horas
• Lugar: Auditorio Francisco Rosende, Campus San Joaquín UC
• Inscripciones y registro: Formulario en línea