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Biblioteca Escolar Futuro: una red que conecta la universidad con comunidades de todo Chile


Con 21 bibliotecas y puntos de lectura en siete regiones, el programa de Bibliotecas UC desarrolla iniciativas de lectura, formación y creación adaptadas a las necesidades de cada contexto, desde espacios educativos y zonas extremas, hasta recintos de privación de libertad.

Niño sacando un libro de un estante

photo_camera Actualmente, la Biblioteca Escolar Futuro cuenta con 274 establecimientos educacionales en convenio y 21 puntos de lectura, los que en su conjunto reúnen más de 40 mil libros y recursos educativos en siete regiones del país. (Crédito fotografía: Biblioteca Escolar Futuro)

Ampliar las oportunidades de aprendizaje de escolares en distintos puntos del país, es lo que busca desde 2013 la Biblioteca Escolar Futuro (BEF), un programa del Sistema de Bibliotecas de la Universidad Católica. A través de la creación e implementación de bibliotecas y otros espacios que promueven la lectura, la cultura y la educación, busca ser un puente entre la academia y los territorios donde está presente, adaptando su trabajo a las características y necesidades de cada contexto.

La directora del Sistema de Bibliotecas UC Evelyn Didier, explica el origen de esta iniciativa: “El programa nació para acercar los libros y la lectura a distintas comunidades. Para un niño o niña, contar con un libro no siempre es un asunto obvio: representa el acceso a un espacio de desarrollo intelectual, emocional y cultural. Por ejemplo, en sectores aislados o en recintos de encierro, este acceso suele ser más acotado, por lo que la presencia del programa abre oportunidades concretas de aprendizaje”.

Desde su primera biblioteca en Campus Oriente, la iniciativa ha ampliado significativamente su alcance. Hoy mantiene convenios con 274 establecimientos educacionales y cuenta con 21 puntos de lectura, los que en su conjunto reúnen más de 40 mil libros y recursos educativos en siete regiones del país. Su presencia abarca todos los campus UC en Santiago y Villarrica, y espacios como las aulas hospitalarias del Hospital Clínico UC (en Marcoleta, Santiago Centro) y del Hospital Josefina Martínez (en la comuna de Puente Alto); el Liceo Santa María Eufrasia, en el Centro Penitenciario Femenino de Santiago en la comuna de San Joaquín; y los centros de Reinserción Social Juvenil (IP y RC) de San Joaquín y Santiago Centro.

También cuenta con espacios y bibliotecas vinculadas al desarrollo local, investigación y educación, como el Colegio Marista de Alto Hospicio, en la Región de Tarapacá; la Escuela Agrícola del Valle de Elqui, en la Región de Coquimbo; el Centro de Extensión UC Pirque en la Región Metropolitana; la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ECIM) en Las Cruces, Región de Valparaíso; y espacios en zonas del extremo sur del país, en las regiones de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo, y de Magallanes y la Antártica Chilena.

La Biblioteca Escolar Futuro en el Liceo Santa María Eufrasia, en el Centro Penitenciario Femenino de Santiago, fue inaugurada en 2019. (Crédito fotográfico: Luis Barriga)

Vinculación con el medio

Este despliegue le permite mantener un vínculo permanente con establecimientos educacionales y otros actores que participan en sus iniciativas, desarrollando acciones que buscan responder a las características y necesidades de cada contexto.

“Al recorrer los territorios y trabajar junto a las comunidades educativas, hemos podido comprender sus necesidades, desafíos y potencialidades, adaptando nuestro acompañamiento a cada realidad local. Esto nos ha permitido ofrecer capacitaciones pertinentes, entregar colecciones bibliográficas de calidad y brindar asesorías personalizadas a bibliotecas de distintas regiones del país, fortaleciendo además las prácticas de mediación lectora para que los libros se conviertan en herramientas significativas de aprendizaje y desarrollo”, explica María Cecilia Rivadeneira, jefa de Biblioteca Escolar Futuro.

En esta labor, el programa trabaja junto a distintas unidades académicas, facultades y centros de la Universidad. Esta articulación permite transformar los saberes universitarios en experiencias educativas, científicas y culturales.

Un ejemplo es el, desarrollado junto a la Escuela de Psicología y la Escuela Básica Julio Barrenechea, establecimiento en convenio con el programa. La iniciativa reunió a estudiantes de quinto año de pregrado y del Magíster en Psicología, en un proceso de intervención con estudiantes de cuarto básico, sus docentes y apoderados. A través de actividades de trabajo grupal mediadas por la literatura, se buscó abrir espacios de diálogo con niños y niñas sobre su bienestar socioemocional, para posteriormente invitarles a escoger un libro para llevar a sus hogares e iniciar conversaciones en familia.

El proyecto implicó un intercambio en ambas direcciones: el equipo de BEF y la académica de la Escuela de Psicología Catalina Álvarez se trasladaron hasta el establecimiento y, a su vez, escolares y docentes acudieron a las bibliotecas.

“El trabajo colaborativo es clave, porque nos enfrentamos a desafíos complejos que requieren de distintas habilidades, conocimientos y experiencias profesionales. La BEF es un ejemplo de trabajo multidisciplinario al servicio de la comunidad en la Universidad Católica”, afirma la académica.

La profesora Álvarez destaca también el valor que tienen estas experiencias para la formación universitaria, al permitir que los y las estudiantes trabajen en terreno y pongan sus conocimientos en práctica.

“Los testimonios del estudiantado que ha trabajado con BEF es claro, ya que para muchos de ellos ha habido un antes y un después en términos vocacionales, en reconocer en la literatura un medio de aproximación que favorece el trabajo socioemocional con niños y niñas, y en sentir que pueden aportar a las comunidades antes de su egreso profesional”, agrega Catalina Álvarez.

Abrir espacios de diálogo con niños y niñas sobre su bienestar socioemocional, fue el objetivo del proyecto “Literatura y emociones”. (Crédito fotografía: Biblioteca Escolar Futuro)

El trabajo con estudiantes universitarios ha sido una constante para el programa. Por ejemplo, ha recibido estudiantes en práctica de la Escuela de Trabajo Social y ha desarrollado iniciativas junto al Instituto de Geografía y otras unidades académicas, además de participar como socio comunitario en cursos que incorporan la metodología de Aprendizaje Servicio (A+S). Estas experiencias permiten vincular la formación universitaria con necesidades y realidades concretas de los distintos contextos donde trabaja el programa.

Como cuenta Natalia Vásquez, orientadora del Colegio San Carlos de Quilicura: “Llevamos tres años en convenio con Biblioteca Escolar Futuro y para los estudiantes es una experiencia muy significativa, porque les permite adentrarse en la universidad y derriba el sesgo de que este espacio no es para ellos. Hemos tenido la suerte de conocer laboratorios, académicos e incluso, a un doctor en Física que les permitió investigar y hacer un trabajo en el momento. A través de estas vivencias, sienten que este sí es un lugar al que pueden acceder; a pesar de las limitaciones económicas u de otro tipo, hay oportunidades. Si estudian y son constantes, pueden transformarse en estudiantes de la UC”.

Educación en contextos de privación de libertad

Una de las líneas permanentes del programa se desarrolla en contextos de privación de libertad. En estos espacios se han desarrollado iniciativas artísticas, culturales y tecnológicas, a ello se suman capacitaciones dirigidas a educadores y educadoras, orientadas a entregar herramientas para responder a las particularidades y desafíos del trabajo en estos contextos.

Esta experiencia fue también el punto de partida para la conformación de la Red UC en Contextos de Encierro, impulsada desde el área sociocomunitaria del programa. La iniciativa reúne a unidades académicas, centros de investigación y programas de vinculación con el medio que desarrollan proyectos en contextos de privación de libertad.

Durante 2026, la firma de su compromiso institucional formalizó este trabajo interdisciplinario y abrió una nueva etapa de coordinación entre quienes participan, poniendo en común capacidades de docencia, investigación e innovación.

Michelle Vergara, jefa del área sociocomunitaria de BEF, destaca el sentido de esta iniciativa: “La Red implica poner al servicio del país el esfuerzo conjunto de distintas unidades y programas de la UC, con el propósito de contribuir a mitigar las consecuencias del encierro y generar oportunidades para una posterior reinserción”.

Reflejo de ello, este año se realizó la tercera versión de “Espacio de libertad”, una exposición que incluyó collages, estampados, títeres, una creación teatral colectiva y un libro infantil. Uno de los trabajos destacados fue una reproducción a gran escala del libro “La importancia de compartir”, desarrollado por las internas del sector de maternidad junto al área sociocomunitaria de BEF, como un regalo para sus hijos e hijas, quienes permanecen con ellas hasta los dos años. Cada una de las páginas de la publicación es un recordatorio de lo que significa ser madre en prisión.

Paty, interna del Centro Penitenciario de Santiago, relata que el programa "nos ayuda también a sanar heridas, a fortalecer nuestra autoestima y a aprender a resolver nuestros conflictos de otra manera. Lo más importante: nos permite recuperar y fortalecer nuestros vínculos con las personas que amamos. Cuando sabemos que estamos aprendiendo y progresando, podemos mirar a los ojos con dignidad, ser un ejemplo positivo y prepararnos para formar un hogar estable y seguro”.

En la tercera versión de “Espacio de libertad”, se incluyó una reproducción a gran escala del libro “La importancia de compartir”, desarrollado por las internas del sector de maternidad junto al área sociocomunitaria de BEF. (Crédito fotografía: Biblioteca Escolar Futuro)

Iniciativas que nacen desde los territorios

Las características de cada entorno también han dado origen a proyectos desarrollados de acuerdo con necesidades locales. Uno de ellos es “Biblio-ruta: libros que recorren el camino emocional”, experiencia piloto implementada durante 2026 en el Valle del Elqui, en la región de Coquimbo, para promover el aprendizaje socioemocional a través de una biblioteca viajera que circula entre los diez establecimientos educacionales en convenio con BEF.

La propuesta reúne libros infantiles y juveniles, fichas de trabajo y herramientas de autorregulación, además de capacitaciones para las personas encargadas de mediar estos recursos. La iniciativa forma parte del trabajo que BEF desarrolla en la zona para fortalecer la lectura y generar nuevas herramientas de acompañamiento socioemocional para estudiantes y docentes.

En la BEF ubicada en el Centro de Extensión UC Pirque, el vínculo con el entorno ha permitido desarrollar actividades con públicos diversos, entre ellas talleres de fotobordado realizados con personas de la comunidad. Esta misma lógica de trabajo se extiende en BEF Las Cruces, donde actualmente se desarrolla una iniciativa con un condominio de viviendas tuteladas para personas mayores, ampliando así su relación con distintos grupos del territorio.

En la Biblioteca Escolar Futuro ubicada en el Centro de Extensión Pirque, se han realizado distintas actividades que ha permitido conectar con públicos diversos. (Crédito fotográfico: Karina Fuenzalida)

Formación, participación y creación

La formación es otro de los ámbitos que han fortalecido a lo largo de su trayectoria. Entre sus principales iniciativas se encuentra la Ruta del Aprendizaje, ciclo de talleres gratuitos que se desarrolla desde 2018 y que ha convocado a cientos de docentes, mediadores y mediadoras de lectura, encargados y encargadas de bibliotecas y otras personas vinculadas con la educación.

A través de especialistas provenientes de distintas disciplinas, el ciclo aborda temáticas relacionadas con la literatura, la educación y el bienestar, entregando herramientas que quienes participan pueden posteriormente aplicar en sus propios espacios educativos.

La expresión y la creatividad de niños, niñas, adolescentes y mujeres privadas de libertad también encuentran un espacio en “Talentos de Chile”, concurso literario y artístico que durante una década ha invitado a sus participantes a compartir creaciones en tres categorías: poesía, cuento e ilustración. La iniciativa busca fortalecer el vínculo con la lectura y dar visibilidad a sus ideas, experiencias e imaginarios. Además, cada edición culmina con la publicación de un libro que reúne las obras ganadoras y que se distribuye gratuitamente en formato físico y digital, convirtiendo a quienes participan en autores y autoras publicados.

Hoy, el desafío de Biblioteca Escolar Futuro es seguir profundizando este trabajo en contextos diversos, generando iniciativas que respondan a las particularidades de cada lugar y de quienes lo habitan. Una labor que combina lectura, formación, creación y trabajo interdisciplinario, con las comunidades como protagonistas de sus propios procesos.

Como concluye Evelyn Didier: “La idea es seguir respondiendo a las necesidades y desafíos de cada comunidad, en una relación dinámica con los contextos donde estamos presentes. Aunque BEF es un equipo pequeño, cuenta con el respaldo de todo el Sistema de Bibliotecas UC, lo que permite ampliar este trabajo en red y fortalecer el vínculo con las comunidades”.

El desafío de Biblioteca Escolar Futuro es seguir profundizando este trabajo en contextos diversos, generando iniciativas que respondan a las particularidades de cada lugar y de quienes lo habitan. (Crédito fotografía: Biblioteca Escolar Futuro)

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