Carta a los jóvenes: el mensaje de esperanza del Cardenal Chomali
A través de una carta pastoral recientemente publicada, el Arzobispo de Santiago y Gran Canciller UC, Cardenal Fernando Chomali Garib, ofrece un mensaje de aliento y escucha, reconociendo las deudas del mundo adulto y proponiendo a la juventud como el motor de esperanza para un futuro más justo y trascendente.
photo_camera El Arzobispo de Santiago y Gran Canciller UC Fernando Chomali envía una "Carta a los jóvenes".
El Cardenal Fernando Chomali, Arzobispo de Santiago y Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica de Chile, inicia su mensaje con una mirada honesta sobre la realidad actual, reconociendo que habitamos un mundo que a menudo parece haber "vuelto loco" y que genera sentimientos de rabia o desconcierto en las nuevas generaciones.
En un gesto de profunda humildad, el Arzobispo pide perdón a los jóvenes en nombre de la Iglesia y la sociedad, por no haber sabido acompañarlos o comprenderlos lo suficiente en sus búsquedas y frustraciones. A pesar de los desafíos, destaca que en cada joven existe una riqueza enorme y un anhelo de sentido que los adultos deben valorar y proteger.
La primera gran certeza que propone el Cardenal, es la necesidad de volver al corazón como el lugar donde reside una fuerza extraordinaria. En una sociedad marcada por la inmediatez y la comparación constante en redes sociales como Instagram o TikTok, el Arzobispo invita a los jóvenes a no temer al silencio ni a la interioridad. Es en ese espacio íntimo donde, en palabras del Cardenal, Dios habla de manera más verdadera y profunda, permitiéndoles descubrir sus sueños más auténticos y las respuestas a sus preguntas más sinceras.
Como segunda certeza, la carta asegura a los jóvenes que "no están solos", incluso cuando la vida se presenta cuesta arriba o sienten que nadie los entiende. Chomali subraya que la presencia de Dios se hace concreta a través de la escucha, el cuidado mutuo y, de manera especial, en la amistad verdadera. Citando al Papa León XIV, recuerda que los vínculos de amistad en colegios y universidades tienen el potencial de cambiar el mundo, ofreciendo contención y compañía en medio de los grandes desafíos sociales.
En tercer lugar, el Arzobispo reafirma la creencia de la Iglesia en los dones y talentos de cada joven, instándolos a no permitir que el desánimo o la frustración apaguen su vocación. El mensaje es claro al afirmar que los jóvenes no deben ser vistos como un "problema", sino como parte fundamental de la solución que la sociedad chilena requiere hoy. Los anima a ir "contracorriente" con valentía, poniendo sus capacidades al servicio de los demás para construir un país donde no se discrimine a los más débiles.
Finalmente, el Cardenal concluye su misiva recordando que Jesucristo es la "Buena noticia" y que, a través de su testimonio, cada joven se convierte también en una noticia de esperanza para el mundo. Reitera el compromiso de la Iglesia de caminar junto a ellos, ofreciendo oídos para escucharlos y corazones abiertos para priorizar sus necesidades. Con una bendición final, el Arzobispo reafirma su convicción de que el futuro de Chile está íntimamente ligado a lo que los jóvenes representan y construyen en el presente.