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Lanzamiento:

CEVE UC y OCUC investigan la diferencia en redes de apoyo y la pandemia para las personas mayores


En el marco del Proyecto NODO de las Naciones Unidas y con la colaboración de SENAMA, la publicación de este estudio se enfoca en los diversos desafíos de integración social de este segmento etario, y las distintas experiencias con el COVID-19 entre territorios urbanos y rurales.

Portada libro de investigación sobre Envejecimiento y redes de apoyo en Chile. Portada muestra ilustración a color, con personas mayores tomadas de las manos. En la parte superior del libro están las imágenes institucionales de la UC y Proyecto NODO de las Naciones Unidas.

photo_camera El lanzamiento de esta publicación espera entregar un mayor conocimiento de los entornos y redes cotidianas usadas por las personas mayores, con el objetivo de aportar en el diseño de políticas públicas.

No es lo mismo ser adulto mayor -y pasar el confinamiento por la actual emergencia sanitaria- en La Pintana o en Purén. Ese es el foco del estudio Oferta y demanda para la integración social de las personas mayores en el territorio urbano y rural, el cual fue elaborado por el Centro UC Estudios de Vejez y Envejecimiento (CEVE UC) y el Observatorio de Ciudades UC (OCUC), dentro de la primera etapa de implementación del Proyecto NODO.

En medio de esta iniciativa del Sistema de las Naciones Unidas en Chile -que busca fortalecer el desarrollo sostenible a nivel territorial-, uno de los temas claves era analizar la diversidad de acceso y de recursos que rodean a las personas mayores a la hora de buscar redes de apoyo en su sector habitacional.

“La crisis socio-sanitaria provocada por la pandemia Covid-19 ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad a la que estamos expuestos y la importancia de contar con redes de apoyo suficientes para sobreponerse ante situaciones de crisis”- rector UC, Ignacio Sánchez. 

Es por eso que la investigación realizada por CEVE UC y OCUC cubrió una muestra representativa de las zonas norte, centro y sur de Chile, enfocándose en 12 comunas -tanto urbanas como rurales- donde estudiaron la oferta de redes de apoyo en la vejez: Taltal, Río Hurtado, Arica, La Serena, San José de Maipo, San Clemente, Valparaíso, La Pintana, Aysén, Purén, Valdivia, Padre Las Casas.

“En las políticas públicas falta mayor conocimiento de la realidad rural. Las redes de apoyo están pensadas principalmente para personas mayores de un perfil urbano. En lo rural existen otras formas de apoyarse, otras necesidades, y las políticas públicas no están viendo esa diversidad”, dice Sara Caro, académica de Trabajo Social UC y miembro de CEVE UC. 

Entre las principales conclusiones del estudio está la corroboración de cómo los adultos mayores dedican su tiempo a diferentes actividades según el entorno de residencia. En los sectores rurales, para las personas mayores pasan a ser fundamentales los actores que les permiten seguir proyectándose en su productividad laboral, dado que permanecen vinculados durante toda su vida a la siembra, el riego, el forraje, y en el trabajo de sus terrenos, enfrentando las dificultades que ya está manifestando el cambio climático para esas funciones. En cambio,en las zonas urbanas son más relevantes las redes que tienen que ver con el apoyo socioeconómico y de vinculación social, dedicando su tiempo más a la participación civil, interacciones familiares y emprendimientos tras la jubilación.

“Un mejor conocimiento de los entornos, herramientas y redes que forman parte de la realidad cotidiana de las personas mayores en diversas zonas del país, será un registro clave y un insumo decisivo para contribuir progresivamente a mejorar su calidad de vida. La metodología de trabajo del Proyecto NODO evidencia la importancia de incorporar el ámbito de la territorialidad para la concreción del desarrollo sostenible e inclusivo”, señaló Silvia Rucks, Coordinadora Residente del Sistema de las Naciones Unidas en Chile.

Durante la investigación, los Clubes de Adulto Mayor y las Uniones Comunales de Adultos Mayores se constituyeron como los principales actores invisibilizados en cada una de las zonas estudiadas, quienes tienen un gran interés en el tema, pero una baja influencia en la toma de decisiones. Además, el estudio pudo establecer una tendencia a la menor densidad de las redes de apoyo en los territorios rurales y rezagados que en los urbanos. Este análisis también observó un importante déficit en la oferta programática de redes de apoyo y espacios de integración, en términos de acceso a la oferta cultural, deportiva y de vivienda.

 La investigación realizada por CEVE UC y OCUC cubrió 12 comunas, tanto urbanas como rurales, donde estudiaron las redes de apoyo en la vejez: Taltal, Río Hurtado, Arica, La Serena, San José de Maipo, San Clemente, Valparaíso, La Pintana, Aysén, Purén, Valdivia, Padre Las Casas.

El levantamiento cualitativo de información permitió visibilizar el rol que tiene el liderazgo de las mujeres mayores en cuanto al fortalecimiento de las redes comunitarias de apoyo a las personas mayores, tanto por su participación trascendental en las redes informales de cuidado como en su rol de lideresas de organizaciones. Hay una desigualdad de género que se acrecienta aún más en las mujeres rurales, quienes están en una doble posición de discriminación: por sexo y territorio, que es perpetuada en la vejez y sustentada por el modelo patriarcal imperante en las familias rurales.

“En términos de actores, encontramos una diferencia muy importante entre los territorios. Por ejemplo, en las redes urbanas el municipio es el principal actor para los servicios de las personas mayores, para satisfacer sus necesidades, y los vínculos más significativos son con los y las profesionales del Programa Adulto Mayor y la DIDECO. Pero en el sector rural, la red principal de apoyo pareciera ser el área Salud, sus centros médicos y el desarrollo agropecuario”, dice Sara Caro, académica UC.

 

El libro publicado con esta investigación contiene testimonios de personas mayores a lo largo de Chile, dando una voz a la diversidad de realidades dentro del país.

Las distancias del Coronavirus

Sin embargo, al momento de analizar el impacto de la pandemia COVID-19 en este segmento etario, se corroboró un efecto más notorio en las comunas urbanas y menos potente en algunos ámbitos para las comunas rurales (por ejemplo, la alteración de la rutina en el hogar). Este impacto se asocia principalmente al distanciamiento físico, que implicó un deterioro de la participación en actividades y organizaciones sociales, las cuales se realizaban más en el ámbito urbano.

“La crisis socio-sanitaria provocada por la pandemia Covid-19 ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad a la que estamos expuestos y la importancia de contar con redes de apoyo suficientes para sobreponerse ante situaciones de crisis”, manifestó el rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez, en la publicación de este estudio. 

En el diagnóstico general del mapa de redes de apoyo cubierto por este estudio, una de las palabras claves fue la coordinación, cuya necesidad se evidenció aún más con la llegada del COVID-19.

"Durante la pandemia, el hacinamiento que afectó a los sectores urbanos casi no se experimenta en la zona rural. En cambio el factor de soledad y salud mental puede estar más presente en las comunidades rurales, al igual que la falta de acceso a redes de apoyo. Hay que coordinar mucho más ese tipo de particularidades territoriales y los distintos actores que influyen en estas zonas, considerando factores culturales y enfoques de género dentro de la oferta de políticas públicas para personas mayores", dice Christian Matus, académico de Estudios Urbanos UC e investigador OCUC.


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