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Dos salas de la UC son rebautizadas en homenaje a mujeres pioneras


El 4 de marzo se descubrieron las placas que reconocen el aporte de dos de las mujeres que han marcado la historia de la universidad: María Luisa Santander Achurra (1838-1894), benefactora de la UC reconocida con el título de Fundadora, y Celia Pérez Matus (1897-1952), la primera mujer titulada de la UC, que en 1923 se recibe como abogado.

photo_camera El rector Ignacio Sánchez y la profesora Verónica Undurraga rinden homenaje a “María Luisa Santander Achurra”, reconocida por las autoridades de 1903 con el título de Fundadora.

Estudiantes pioneras, líderes o filántropas, la historia de las mujeres que dejaron su huella en la fundación y desarrollo inicial de la UC ha sido relevada recientemente con la investigación «Las mujeres tienen la palabra. Historia de las Mujeres en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Tomo I, 1888-1950».

Encabezado por la académica del Instituto de Historia Verónica Undurraga junto al equipo integrado por Valentina Bravo, Francisca Undurraga y Patricia Lillo, el estudio plantea que las mujeres cimentaron su propia ruta en la universidad desde un comienzo. Por lo tanto, a diferencia de la educación masculina, que fue impulsada por el Estado, ellas abrieron su propio camino con interés y voluntad.

Es el caso de Celia Pérez Matus, quien en 1918 ingresó a la Facultad de Derecho y en 1923 recibió el título de abogada de la Corte Suprema, la primera mujer titulada de la UC. Su figura marca un precedente y promueve el ingreso de alumnas a las diferentes facultades de la universidad. En el transcurso de unos pocos años, en 1927, Derecho sumó 16 alumnas y en los años 20 y 30 la entonces llamada Facultad de Comercio y Ciencias Económicas atrajo a varias estudiantes.

Tomando como base esta investigación, patrocinada por la Dirección de Equidad de Género, la Dirección de Desarrollo Académico y la Vicerrectoría Académica, la universidad decidió resaltar las figuras de estas impulsoras y pioneras del plantel renombrando algunas aulas.

“Hemos comenzado a conocer con mayor profundidad notables relatos de mujeres que han sido impulsoras en la historia de nuestra casa de estudios. Donantes, líderes o pioneras son, en lo fundamental, un referente que nos inspira y por ello es importante poner sus particulares historias en valor. Nuestra universidad ha considerado relevante rebautizar algunos de sus espacios con figuras señeras que han dejado huella en nuestra historia UC”, explica la vicerrectora de Comunicaciones y Extensión Cultural, Magdalena Amenábar.

"Donantes, líderes o pioneras son, en lo fundamental, un referente que nos inspira y por ello es importante poner sus particulares historias en valor. Nuestra universidad ha considerado relevante rebautizar algunos de sus espacios con figuras señeras que han dejado huella en nuestra historia UC”- vicerrectora de Comunicaciones y Extensión Cultural, Magdalena Amenábar.

El viernes 4 de marzo se descubrieron dos placas, diseñadas por el equipo que lidera Soledad Hola en la Dirección de Diseño Corporativo, correspondientes a dos aulas de Casa Central UC. Ubicada en el segundo piso sobre el patio Juan Pablo II, la sala “Celia Pérez Matus” reconoce a esta mujer pionera y se suma al premio que lleva su nombre, que la Facultad de Derecho otorga a una exalumna destacada desde 2019.

La segunda placa se instaló en el auditorio del edificio MBA UC, rebautizado como “María Luisa Santander Achurra”, benefactora de la universidad reconocida por las autoridades de la época (1903) con el título de Fundadora. La investigación «Las mujeres tienen la palabra (...)» constató el importante papel que hasta 1949 desempeñó la beneficencia femenina en el desarrollo de la universidad, sobre todo en relación con la donación de propiedades.

Ubicada en el segundo piso sobre el patio Juan Pablo II, la sala “Celia Pérez Matus” reconoce a esta mujer pionera y se suma al premio que lleva su nombre, que la Facultad de Derecho otorga a una exalumna destacada desde 2019.

María Luisa Santander hereda sus bienes a instituciones dedicadas a la educación católica, entre ellas, la UC. Una de las donaciones recibidas por la universidad es una casa ubicada en la Alameda de las Delicias 143, la cual sería la sede universitaria entre los años 1895 y 1896, luego de un incendio en la sede anterior en 1891.


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