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La lucha de Alejandra Rasse contra la desigualdad territorial desde la UC


La doctora Alejandra Rasse, académica de la Escuela de Trabajo Social y exalumna UC, se ha dedicado a investigar la pobreza urbana. Exbecaria Padre Hurtado, la docente valora la enorme contribución pública que realizan los donantes para becas, destacando en ese sentido el Proyecto Endowment UC.

photo_camera Alejandra Rasse sostiene que la pandemia del coronavirus expuso un tema que se venía observando hace tiempo: el serio déficit de vivienda en Chile, que ha redundado en más personas viviendo en condición de allegamiento, hacinamiento y en campamentos. Crédito: César Cortés.

“A mí nunca se me olvida que fui becada”, dice Alejandra Rasse, socióloga, doctora en Arquitectura y Estudios Urbanos de la UC y actual académica de la Escuela de Trabajo Social. De hecho, se emociona al recordar el día en que fue a comprar el diario con su mamá y su papá, con la esperanza de ver su nombre en la nómica de quienes consiguieron la Beca Padre Hurtado de la Universidad Católica: “Me acuerdo de la emoción de mi papá, se le llenaron los ojos de lágrimas y me abrazó ahí mismo”.

En ese momento comenzó el fructífero camino de Alejandra en la Universidad Católica, donde ha desarrollado gran parte de su vida estudiantil y profesional. Además de dictar clases ligadas al campo metodológico y al análisis de datos, investiga sobre políticas públicas de vivienda, barrio y ciudad, así como desarrollo territorial y pobreza urbana. Y desde su perspectiva de académica y becaria, valora profundamente la contribución pública que los donantes de fondos para becas hacen al país, lo que queda de manifiesto en iniciativas como el Proyecto Endowment UC, que justamente busca entregar becas a los jóvenes que, de otro modo, no podrían acceder a la universidad, además de recursos para investigación.

Alejandra tuvo mil facetas en sus años de pregrado: fue ayudante de varios ramos, profesora particular gracias a trabajos que conseguía, entre otros, a través de la Central de Trabajo Remunerado (CTR), voluntaria en la cárcel de mujeres, integrante de la Pastoral y estudiante empedernida. “Salí como con 100 créditos más”, recuerda riendo. “De verdad fue el comienzo de mis mejores años”.

La pandemia expuso el serio déficit de vivienda en Chile y de los terrenos: “Estábamos hablando de mejorar la calidad de las viviendas, pero nos dimos cuenta con demasiada lentitud de que había un serio problema de acceso” - Alejandra Rasse, académica de Trabajo Social

Pandemia, territorios y pobreza

Al egresar, siguió el magíster en Sociología de la universidad en paralelo a su trabajo en la Dirección de Estudios Sociales UC (DESUC). En su posgrado conoció con más profundidad a dos de sus grandes maestros: Guillermo Wormald y Francisco Sabatini, académicos de los institutos de Sociología y de Estudios Urbanos, respectivamente, con quienes participó en un anillo de investigación en ciencias sociales y humanidades. De ahí saltó al doctorado, también de la mano de Sabatini, con quien desarrolló un proyecto ligado a la segregación urbana, tema que sigue investigando hasta hoy utilizando una metodología que la saca de la oficina para ubicarla en los territorios y sus habitantes. 

En este contexto, señala que la pandemia del coronavirus expuso un tema que se venía observando hace tiempo: el serio déficit de vivienda en Chile, que ha redundado en más personas viviendo en condición de allegamiento, hacinamiento y en campamentos, carencia empujada, entre otros, por el hecho de que los subsidios a la vivienda en Chile simplemente no alcanzan para comprar un inmueble en el mercado privado. Tampoco hay terrenos: “Estábamos hablando de mejorar la calidad de las viviendas, pero nos dimos cuenta con demasiada lentitud de que había un serio problema de acceso”.

El covid-19 solo ha empeorado las cosas, y mostró que el foco en calidad solo alcanzó a concretarse en una pequeña proporción de viviendas, dejando a la gran mayoría expuesta a filtraciones, hongos y a una serie de desperfectos, y condenadas a un tamaño menos que digno. “O sea, una mala vivienda”, resume Alejandra. A esto se agregan los problemas derivados de la pérdida de ingresos dada la crisis económica, “y por lo tanto van a dejar de pagar su arriendo, por ejemplo. Y esta familia, si tiene red, va a terminar allegada, y si no, va a terminar en un campamento”.

Las becas como un aporte para Chile 

La beca Padre Hurtado que recibió Alejandra fue una de las llaves que le permitió dedicarse a luchar por mejorar las condiciones de vida de los chilenos y chilenas: “Me tomé muy en serio que era una oportunidad que alguien me había regalado, y yo sentía que les debía a estas personas sacar lo máximo de eso, y es algo que sigo pensando: que yo tengo que devolver lo que me dieron, y ese devolver es hacia la sociedad y hacia la universidad también. En el fondo, es tratar de trabajar por la universidad, tratar de trabajar también por la institución, por los estudiantes, por el país”. 

En esa misma línea se ubica el Proyecto Endowment UC, el que busca entregar becas a jóvenes en condición de vulnerabilidad con ganas de estudiar y aportar al país. En su calidad de docente, la socióloga cuenta que diariamente ve el maravilloso aporte público que hacen sus estudiantes becados: “Al final del día es impactante eso: ver que le das una oportunidad a una persona, y cómo esa persona devuelve la mano de manera impresionante. Se ve cómo el hecho de darle oportunidad a una persona engrandece la carrera, la hace más diversa y cambia las cosas dentro de la universidad para bien”.

"Tengo que devolver lo que me dieron, y ese devolver es hacia la sociedad y hacia la universidad también. En el fondo, es tratar de trabajar por la universidad, tratar de trabajar también por la institución, por los estudiantes, por el país" - Alejandra Rasse, académica de Trabajo Social y exbecario Padre Hurtado


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