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La UC: una universidad para las personas mayores


Especialistas de Iberoamérica se reunieron en Casa Central UC para el primer Congreso sobre Educación y Personas Mayores. En el encuentro se destacó el aporte del Programa Adulto Mayor, al formar a más de 35.000 personas mayores desde 1989.

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photo_camera Karina Fuenzalida.

“En cierto sentido también tenemos una universidad de la tercera edad en nuestras propias instalaciones”, comentó Eduardo Valenzuela, director del Centro de Estudios de la Vejez y Envejecimiento (CEVE UC)  y decano de Ciencias Sociales UC en el inicio de los dos días de jornadas del “Congreso Iberoamericano de Educación y Personas Mayores: Desafío para el Siglo XXI”, que se realizó en Casa Central UC con la participación de destacados expertos en temas de gerontología y envejecimiento.

“La educación de las personas mayores como campo de desarrollo y de estudio se transforma en una herramienta fundamental para dar sentido a la sociedad en la cual vivimos. Para promover la inserción social, porque todos sabemos la enorme brecha que existe en términos educativos entre las generaciones más avanzadas y más jóvenes; y para trabajar también por un cambio cultural”, comentó el director de CEVE UC.

La universidad cuenta desde hace veintinueve años con el Programa Adulto Mayor UC, iniciativa que promueve la educación en personas mayores y que hasta la fecha cuenta con más de 35.000 alumnos de sus distintos cursos. “Este congreso abre un espacio de esperanza para los que trabajamos con temas de la vejez y la gerontología porque si bien el interés por esta materia ha ido creciendo y es cada vez más relevante; la educación no siempre lo es, a pesar de que ser un vehículo de tremenda transformación social”, recalcó Macarena Rojas, directora de este programa.

“El incremento de la población de adultos mayores en el país (más de 3 millones de personas tienen sobre 65 años) nos impone importantes desafíos por asumir. La educación es un factor que influye en su calidad de vida y tiene relevancia en su integración social y envejecimiento activo”, señaló Gladys González, directora (S) del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama).
 

Estudiar con más de 65 años

Uno de los expertos de este congreso fue Francois Vellas, director de la Universidad de la Tercera Edad de Toulouse y presidente de la Asociación Internacional de Universidades de la Tercera Edad, quien explicó que esta universidad no es como la tradicional, donde hay niveles por pasar, sino que se centra en la valoración de los alumnos por aprender de algo que les haga sentido, y les importa especialmente la calidad y la experiencia de los profesores.

“Hay muchas personas mayores que como no saben que existen estas universidades, no se inscriben. Siendo los hombres los que menos se animan a estudiar”, dijo.

Vellas también explicó que no hay una gran diferencia entre los cursos que se imparten entre las universidades de la tercera edad de Rusia frente a las que existen en Uruguay, ya que las necesidades de los países son diferentes, pero “lo más importante está en conciliar el disfrutar y el aprender. Hay universidades centradas en aprender algo nuevo y otras en que los estudiantes disfruten”, agregó Vellas.

Por su parte, José Yuni doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, investigador, especialista en Educación de Personas Mayores y autor de mucha bibliografía referente a temáticas de la tercera edad señaló que en un proceso de registro de pérdida de algunas habilidades, el aprender se convierte en una ganancia para las personas mayores. “Aprender no es solo aprender un conocimiento, sino que tiene un poder de vitalización en los adultos mayores, incluso entre los de más de 80 años aparece más ese valor”, dijo.

“Los espacios educativos, tanto el conocimiento y el aprendizaje son en la edad avanzada ese valor de objeto transicional, un objeto simbólico que le otorga seguridad, bienestar, placer, confianza y eso hace que se sostenga el deseo de vivir”, agregó Yuni.

 

Derechos y políticas públicas

En el encuentro también se desarrolló una mesa redonda sobre "Enfoque en derecho, políticas públicas y educación con y para personas mayores", en la que participaron Rosita Kornfeld, experta independiente sobre el disfrute de los derechos humanos por las personas de edad, junto a Ignacio Irarrázaval, director del Centro UC de Políticas Públicas; y Gladys González, directora (S) del SENAMA.

“Las personas mayores después de jubilar tienen 20 años por delante de vida. Entre mejor educación tenga, mejor decisiones tomaré en mi vejez”, dijo Kornfeld, quien también destacó que los pilares para estimular un buen envejecimiento son la salud, seguridad, participación y la educación continua.

“Qué saco yo si tengo muchas actividades, si siento que estoy envejeciendo mal. Por eso el envejecimiento tiene que ser positivo y activo. La educación es un derecho, tal como es la salud. La  vejez es una etapa positiva cuando las personas mayores logran mantenerse activas. La educación continua no sólo ayuda a la toma de conocimientos, sino a mantenerse vigente y a tomar decisiones”, concluyó.

 


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