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Proyecto de Avanza UC analiza si la retina puede ayudar a detectar el trastorno obsesivo compulsivo


Investigadores de la Facultad de Ciencias Biológicas exploran si este tejido ocular puede contener biomarcadores del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), que permitan desarrollar métodos diagnósticos sin necesidad de extensas evaluaciones clínicas.

Rostro de una mujer en que se ve su ojo en primer plano

photo_camera “La retina es una extensión del cerebro. Si encontramos allí una huella biológica del TOC, podríamos abrir una nueva vía para apoyar su diagnóstico”, explica el académico Jorge Campusano. (Crédito fotográfico: Pexels)

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) afecta a cerca de 500 mil personas en Chile. Actualmente, su diagnóstico depende de entrevistas clínicas y evaluaciones psicológicas, que pueden demorar varios meses.

Un proyecto liderado por investigadores de la Universidad Católica busca determinar si la retina puede contener señales biológicas que permitan, en el futuro, llevar a cabo este proceso mediante un examen ocular.

“La retina es una extensión del cerebro. Si encontramos allí una huella biológica del TOC, podríamos abrir una nueva vía para apoyar su diagnóstico”, explica Jorge Campusano, académico de la Facultad de Ciencias Biológicas e investigador principal del proyecto.

La investigación, que podría dar origen a una nueva forma de apoyar el diagnóstico de trastornos psiquiátricos mediante biomarcadores presentes en la retina, es financiado por Avanza UC, el fondo para proyectos de investigación de frontera que creó la Universidad Católica, impulsado con recursos propios, como parte de su Plan Estratégico 2026–2030 para contribuir a la transformación de Chile.

Actualmente, el estudio se encuentra en su fase experimental con modelos animales. Para simular las condiciones de la enfermedad, los investigadores inducen conductas asociadas al TOC en roedores a través de la administración repetida de una droga dopaminérgica, un compuesto que altera los niveles de dopamina y replica los patrones químicos del trastorno.

Posteriormente, el equipo analiza los cerebros de los sujetos de estudio utilizando transcriptómica espacial. Esta tecnología de última generación permite mapear y medir la actividad de miles de genes directamente en su ubicación original dentro del cerebro. Al comparar estas muestras con las de cerebros sanos, los científicos pueden identificar con precisión cuáles genes cambian su comportamiento y en qué zonas específicas del cerebro lo hacen.

La fase clave del proyecto radica en conectar estos hallazgos cerebrales con los ojos. Los investigadores analizan retina de los animales con TOC para detectar si existen alteraciones moleculares o estructurales específicas correlacionadas con el trastorno.

Ojo de una persona en primer plano
La fase clave del proyecto radica en conectar estos hallazgos cerebrales con los ojos.(Crédito fotográfico: Pexels)

“Nuestro objetivo a largo plazo es que un especialista pueda evaluar el riesgo o la presencia de TOC en un paciente con un examen ocular rápido en la consulta”, indica Evelyn Avilés, profesora de la Facultad de Ciencias Biológicas y co-directora del proyecto.

Este proyecto fue seleccionado en la convocatoria 2025 de Avanza UC, que en su primera versión financió 113 iniciativas lideradas por académicos y académicas de la Universidad Católica, con una inversión cercana a los $3.800 millones. Actualmente, el fondo inició su segunda convocatoria, que destinará $4.000 millones para apoyar nuevas investigaciones de frontera, que puedan tener impacto en el país. Las postulaciones se encuentran abiertas desde la publicación de las bases, el pasado 30 de junio.


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