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Epidemióloga

Catterina Ferreccio: "Nos lloverá sobre mojado en otras atenciones médicas este 2022"


La académica de Medicina UC y directora del Doctorado en Epidemiología, es una de las especialistas más claves de la actual emergencia sanitaria. Como integrante del Consejo Asesor COVID-19, ha enfrentado difíciles discusiones y decisiones. Este es su análisis sobre la evolución de un virus que paralizó al mundo, en una entrevista que circulará la próxima semana en la edición de Visión, número de verano.

photo_camera Son varias las variantes presentes en Chile -ómicron, delta, gama-, pero según Ferreccio eso no debiera generar más alarma, gracias a la alta tasa de vacunación alcanzada en el país. Créditos: César Cortés.

Era enero de 1983. Prácticamente nadie usaba la palabra epidemiología, pero Chile ya conocía de pandemias. Una fuerte fiebre tifoidea y la hepatitis tenían a los hospitales colapsados. En plena dictadura, los centros pediátricos estaban llenos y también los hospitales de enfermedades infecciosas. La tifoidea afectaba a todos los grupos sociales y especialmente a la región Metropolitana. Las autoridades no sabían qué hacer. Optaron por recurrir a la OMS. Desde la OMS llamaron a expertos de Maryland y del Instituto John Hopkins: así, una joven Catterina Ferreccio se haría cargo de la vacunación en Chile. La misma Ferreccio que hoy ha vuelto a verse en medio de otra pandemia.

«Tenía 30 años en 1983 y estaba a cargo de la vacunación en Chile. Mi jefe estaba en Estados Unidos y en esa época no había celulares. Éramos la única área dentro del Ministerio de Salud en contar con un computador», explica la profesora de la Escuela de Medicina, y directora del Doctorado en Epidemiología. «Hoy ha sido muy especial esa experiencia. Me he sentido contenta de poder ser útil en esta nueva emergencia, a partir de mis conocimientos pasados, especialmente en el tema de vacunación».

Ferreccio lideró la búsqueda de bacterias en el río Mapocho, en las verduras, en portadores crónicos, y una evaluación de 400 mil personas para vacunas en escolares. Continuó por 10 años su investigación en enfermedades infecciosas, enfocándose después en otra área, especialmente en el estudio del cáncer y enfermedades crónicas.

Pero una nueva pandemia traería su experiencia previa al presente.

El primer llamado que Ferreccio recibió sobre esta nueva enfermedad fue en diciembre de 2019, algunos meses antes que la humanidad entera cayera en un mismo trance de cuarentenas y vocabulario viral.

En enero de 2020 se armó un comité de emergencia al que es convocada, y en marzo de ese mismo año Jaime Mañalich -exministro de Salud- le pide que se incorpore a un nuevo consejo asesor: todo a raíz de un virus que comenzaba a ser conocido como Covid-19.

¿En qué cambió su rol y la primera experiencia de enfrentar una pandemia en los 80 versus el Chile que ha enfrentado al coronavirus?

—Comparado con 1983, éramos un país súper distinto. En dictadura no había mucha opinión desde la población, ni tampoco existían los comités de ética. No se hacía mucha investigación tampoco. Ahora ese ambiente de pasividad es muy distinto: esta pandemia partió después del estallido social, con la población más empoderada, con preguntas. Ha sido complejo el desafío de tomar decisiones con incertidumbre. Ese ha sido mi principal aporte. No han sido discusiones fáciles, pero estás con una emergencia y hay decisiones que no pueden esperar a que haya un estudio publicado. Por ejemplo, con la tercera dosis, hubo muchos que exigían esperar, pero ya sabíamos que la inmunidad estaba bajando y aparecía la variante delta: fue uno de los momentos en los que tuve que ser súper firme en los argumentos y creo que influimos bastante como consejo asesor en la decisión del Ministerio de Salud.

En enero de 2020 se estructuró un comité de emergencia desde el Gobierno al que Ferreccio fue convocada, y en marzo de ese mismo año Jaime Mañalich –exministro de Salud– le solicitó que se incorporara a un nuevo consejo asesor para enfrentar al Covid-19.

La pandemia que viene en 2022

Hoy, los periodistas ya dicen su especialización al primer intento: e-pi-de-mi-ó-lo-ga. Han sido dos años de pandemia y el vocabulario de todas y todos se ha ampliado en el manejo de conceptos virales. Podemos hablar de aerosoles, de contactos estrechos, de trazabilidad. Al menos ese mayor conocimiento se puede destacar, dice Ferreccio, en el intento de buscar algo bueno entre tanta dificultad pandémica.

—¿Cuáles fueron los puntos más complejos de comunicar a las autoridades y a la población?

—Las mayores discusiones fueron con respecto al uso de la mascarilla al inicio, luego con el cierre de las escuelas, en donde yo estaba por cerrarlas en marzo de 2020. El equipo de profesionales del consejo asesor ha sido una suerte, todos con mucha experiencia, llegamos a consenso rápidamente. Y en lo social, este tiempo ha generado una mejor conciencia de que lo que tú hagas afecta al otro. Tú no eres una isla. Que tú decidas no vacunarte, me puede dañar.

—¿Qué aspectos de nuestro sistema de salud fueron puestos a prueba?

—En este tiempo nos hemos dado cuenta que nuestro sistema de atención pública, que había sido tan elogiado, estaba bastante desmembrado y no fue capaz de hacer trazabilidad. Si hubiéramos tenido un mejor aislamiento, habríamos tenido muchas menos muertes. El primer caso de Covid-19 llegó a la región del Maule y como consejo sugerimos que no lo dieran de alta y lo dejaran en el hospital. Pero eso no fue lo que decidió la autoridad. Y así se fue propagando el tema, las seremis no tenían suficientes recursos para una trazabilidad posterior.

Hubo victorias, eso sí, entre tantos miedos. En marzo del 2020, las imágenes que llegaban a Chile mostraban el colapso de Europa. Noticias de gente muriéndose en las calles de Italia. Personas que se desplomaban sin alcanzar a ser atendidas. El esfuerzo de las y los especialistas, entonces, era evitar esa escena en nuestro país.

—¿Cuál era el mayor temor durante el peak de la pandemia?

—Como no pudimos contener la propagación, por lo menos nuestra meta era que no ocurriera lo de Italia, que no se nos muriera nadie en los pasillos del hospital. El área pública y privada se cuadró, se pusieron a disposición más camas de atención. Se logró esa meta. De todas formas, tuvimos una de las tasas de mortalidad más altas del mundo, y de eso no hay que olvidarse. Eso ocurrió tanto en la primera como en la segunda ola. Esa segunda ola, recuerda Ferreccio, fue la peor para el ánimo local. Era verano de 2021 y Chile había tenido un enclaustramiento severo en 2020. Por eso, las autoridades habilitaron un pase de vacaciones para aquellos meses veraniegos.
 

La vacunación durante la crisis de la fiebre tifoidea en el Chile de los 80, le dio a Ferreccio la experiencia necesaria para afrontar la pandemia del coronavirus. 


—Tras esas vacaciones de 2021, ¿en qué contexto comienza el proceso de vacunación en Chile?

—Viene la segunda ola que nos llega desde Brasil, fundamentalmente tras los viajes de chilenos, y eso fue bien desmoralizante. Luego de eso aparece la vacunación y esa fue mi segunda gran pelea. La primera recomendación que se hizo en Chile fue que se vacunara solo a menores de 60 años. Yo creía que había que partir por las personas mayores, como se realizó en Inglaterra, e hice una contrapropuesta. Era delirante para mí. Teníamos las UCI llenas. ¿Cómo íbamos a vacunar primero a quienes no se estaban enfermando grave? En Chile íbamos a partir mal la vacunación, pero en el consejo estábamos alineados a que se cambiara esa estrategia y lo logramos.
 

Ómicron, delta, gama: son varias las variantes presentes en Chile, pero, según la especialista, para el año 2022 la idea de enfrentar nuevas olas de contagio ya no debiera ser nuestro mayor miedo. No es que no vengan, puede que sí, pero ya se ha visto un buen comportamiento con la llegada de más variantes, gracias a la alta tasa de vacunación alcanzada por el país.

—¿Cuál va a ser la mayor urgencia para el próximo año en materia de salud?

—A la gente le cuesta mucho llegar a la atención correcta. Están en lista de espera años. En regiones se nota mucho más. Es necesario que el sistema público genere incentivos para que los profesionales que dan la atención de salud permanezcan más tiempo en los hospitales y establecimientos de salud públicos, aprovechando íntegramente la infraestructura y equipamiento actual. Y eso, con una pandemia a cuestas, va a resentirse aún más este 2022. Va a estar mucho peor. Ya hay una publicación sobre cómo aumentó el cáncer de mama en Chile, y eso es porque simplemente no se ha llegado al tratamiento a tiempo, porque han pasado dos años donde el foco ha sido la pandemia.

Entonces, para el próximo año, va a venir esta deuda con el cáncer, con las diabetes: una sobrecarga del sistema público, además de que iremos viendo cómo será el efecto del long covid, algo que recién estamos analizando. La vacunación está respondiendo muy bien, pero nos va a llover sobre mojado con todas esas otras atenciones médicas, reflexiona la epidemióloga.

Tras dos años de un foco puesto en la pandemia, este 2022 habrá una alta demanda por aquellas otras atenciones médicas que han sido postergadas durante este periodo.


Un nuevo lineamiento para el doctorado

El trabajo realizado por Catterina Ferreccio durante esta pandemia ha sido destacado por otros especialistas y también por la Embajada de Italia, que en noviembre de este año condecoró a la doctora como «Cavalliere/cavaliera Dell’Ordine Della Stella D' Italia», por su aporte al país frente a la emergencia del Covid-19. A lo largo de este tiempo, además, esta nueva experiencia frente a una pandemia le ha dado a Catterina Ferreccio otro tipo de aprendizaje, el cual pretende incluir ahora en su labor académica.

La especialista recuerda cómo aquellos momentos de mayor incertidumbre por la llegada del Covid-19, realzaron la importancia del trabajo de coordinación del sistema de salud. Esa necesidad que vio durante la pandemia, le ha dado a Ferreccio un nuevo lineamiento: en su rol como directora del doctorado de Epidemiología UC, sabe que es clave incorporar esa experiencia de colaboración con el sistema estatal.

La Embajada de Italia reconoció este año la entrega de la profesora Ferreccio durante la pandemia.

—¿De qué forma impactará esta experiencia con el Covid-19 en el planteamiento de este doctorado?

—Nuestra primera generación fue en 2020. Partimos con seis estudiantes, y todos se fueron a colaborar en epidemiología, en el gabinete del ministro, en proyectos en regiones, en distintas áreas. Ampliamos el análisis de epidemias en el curso de epidemiología avanzada que dicto. Encontramos que era urgente esa colaboración con el Ministerio de Salud, que los y las estudiantes siempre hagan pasantías allí, y estamos incorporando eso al proyecto del doctorado. Esa colaboración con lo estatal es el mayor cambio.


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