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Compromiso público

Colaborar: el modelo de vinculación con el territorio que trabaja hace tres años en La Legua


El proyecto «Colaborar» nació en 2018. A la fecha, han participado más de 1.600 estudiantes y 40 docentes de Antropología, Arqueología, Psicología, Sociología y Trabajo Social, en 70 actividades con diversas organizaciones sociales de este sector de la comuna de San Joaquín.

photo_camera Se trata de un proyecto de responsabilidad social universitaria para la prevención de la violencia y el fortalecimiento comunitario-organizacional del barrio, a través de las competencias de las disciplinas que alberga la facultad, ubicada a 15 minutos en transporte público de La Legua, la emblemática población de San Joaquín. Karina Fuenzalida.

En la Escuela Básica Su Santidad Juan XXIII de la población La Legua, en la comuna de San Joaquín, sus estudiantes deben conformar un centro de alumnos que los represente. Para ello, un grupo de adolescentes de quinto a octavo se reunió a conversar sobre el tema. ¿Por dónde comenzar? Identificando formas de liderazgo. Y un grupo de estudiantes de segundo año de Psicología UC ha venido a apoyarlos, a través de un taller de cinco sesiones.

«Son estudiantes del ramo Taller de Integración II», cuenta Elisa Manríquez, psicóloga y coordinadora del proyecto Colaborar. Así como ellos, otras cinco secciones de este curso de Psicología están apoyando a otras tres escuelas de la comuna de San Joaquín.

La actividad es una de las 17 que este proyecto, de la Facultad de Ciencias Sociales, ha realizado durante el semestre, en conjunto con académicos y estudiantes de las escuelas de Antropología, Psicología y Trabajo Social y el Instituto de Sociología.

«Existen muchas organizaciones en La Legua, pero las distintas acciones que realizan no están siempre organizadas entre sí. Por eso, uno de los objetivos de Colaborar es apoyar la articulación entre ellas» - Lilian Canales, psicóloga y coordinadora de inclusión, comunidad y responsabilidad social de la Facultad de Ciencias Sociales

Colaborar «no solo se articula con escuelas del sector: también lo hace con centros de salud, organizaciones artísticas y culturales –como la agrupación de danza folclórica Raipillán–, clubes deportivos –como el «Paleta de Barrio», de tenis de mesa–, la parroquia San Cayetano, el Comité de Derechos Humanos de La Legua, la Oficina de Protección de Derechos y Salud Municipal, programas del SERVIU Metropolitano e incluso el Servicio Local de Educación Gabriela Mistral», agrega Manríquez.

En pocas palabras, se trata de un proyecto de responsabilidad social universitaria para la prevención de la violencia y el fortalecimiento comunitario-organizacional del barrio, a través de las competencias de las disciplinas que alberga la facultad, ubicada a 15 minutos en transporte público de La Legua, la emblemática población de San Joaquín.

«Existen muchas organizaciones en el sector de La Legua, pero las distintas acciones que realizan no están siempre organizadas entre sí. Por eso, uno de los objetivos de Colaborar es apoyar la articulación entre ellas. Este es un territorio rico en identidad y cruzado por diversas problemáticas sociales», agrega Lilian Canales, también psicóloga y
coordinadora de Inclusión, Comunidad y Responsabilidad Social de la facultad.

Primera colaboración

Actividad recreativa en las inmediaciones de la Legua Emergencia, una de las tres área en las que está dividido este sector.

Este proyecto nace en 2018 bajo la administración del sociólogo y exdecano Eduardo Valenzuela, y continúa hoy bajo el decanato de la psicóloga Mariane Krause. Sin embargo, todo comenzó con un proyecto de la Escuela de Odontología.

«Nos enteramos de que habían instalado sillones dentales para primera atención de vecinos de La Legua en la sede de Vida Nueva, una corporación que moviliza trabajo de profesionales jóvenes hacia poblaciones de extrema pobreza», señala el exdecano, quien agrega: «Lo decisivo no es iniciar un proyecto como este, lo importante es mantenerlo en el tiempo». Y así ha sido durante más de tres años.

Para la actual decana, Mariane Krause, Colaborar «se condice con uno de los ejes de desarrollo del plan 2020-2025 de la UC, el de rol público y compromiso con la sociedad, y es por eso que resulta tan relevante mantener un proyecto de esta envergadura, en el cual una facultad completa se hace corresponsable del territorio que habita y despliega su capital humano –profesores y estudiantes– y a través del cual las organizaciones sociales legüinas contribuyen a la formación de alumnas y alumnos».

«(Colaborar) se condice con uno de los ejes de desarrollo del plan 2020-2025 de la UC, el de rol público y compromiso con la sociedad, y es por eso que resulta tan relevante mantener un proyecto de esta envergadura» - Mariane Krause, decana Facultad de Ciencias Sociales

Un «equilibrio» que para el proyecto es imprescindible: «Que todas las actividades que se realicen en Colaborar aporten al territorio y, al mismo tiempo, aporten a la formación de estudiantes», agrega Canales.

Los académicos

Escolares del Colegio Su Santidad Juan XXII de San Joaquín, en la Legua Nueva, durante una actividad con psicólogos de la UC.

Además de la decana y de Lilian y Elisa –el equipo ejecutivo– el proyecto cuenta con un equipo académico integrado por el profesor Felipe Martínez (Antropología UC), los profesores Claudia Cerfogli, Germán Morales y Marianne Daher (Psicología), Pilar Larroulet y Eduardo Valenzuela (Sociología) y Ana Parraguez (Trabajo Social). Su tarea es acompañar y asesorar la toma de decisiones en el desarrollo del proyecto, y apoyar el acercamiento a las diferentes unidades académicas de la facultad. En miras de ese objetivo, se reúnen mensualmente.

«Una de las críticas que los estudiantes muchas veces hacen es la falta de calle o contacto directo con los temas que estudian, así como la dificultad de pasar de diagnósticos a propuestas que respondan a una realidad concreta. Colaborar justamente permite ese conocimiento directo de la realidad que se vive en La Legua, donde observamos y conocemos un contexto que nos exige complejizar lo que estudiamos, en términos, por ejemplo, de desigualdad, estigma, violencia, y organización social y comunitaria», señala la académica del Instituto de Sociología, Pilar Larroulet.

Desde la Antropología, por su parte, los estudiantes han realizado tareas específicas, que van «desde la recopilación de historias, hasta la producción de pequeñas caracterizaciones culturales», señala el profesor Felipe Martínez. «Todo esto contribuye de manera positiva a la puesta en valor del territorio y la disminución de la estigmatización que sufren
sus habitantes»

Las organizaciones

Leticia Cancino trabaja como monitora y cuidadora de respiro en Cristo Especial, organización enfocada en rehabilitar a personas con discapacidad física, sensorial e intelectual en La Legua. Para Cancino, con la ayuda de los alumnos y alumnas han podido «llegar más a fondo con el trabajo de cada cuidadora, y así ver realmente si está bien nuestro trabajo». «Para los estudiantes es muy importante, en terreno se empapan de las vidas y emociones de los jóvenes y sus cuidadoras, y queda en su mente cómo seguir apoyándolas para que su vida sea mejor. Están llenas de necesidades», cuenta. Por su parte, en la Oficina de Protección de Derechos Infanto-Juvenil de la comuna de San Joaquín, cuentan con un área de protección, dedicada a la atención de casos de alta vulnerabilidad, y un área que tiene por objetivo la promoción y prevención de situaciones de vulneración. 

En este contexto, «Colaborar se presenta como una oportunidad muy significativa para fortalecer el área de gestión», señala la coordinadora de la OPD, Angelina Orellana.

Para Luis Reyes, presidente hace tres años de Revive –organización comunitaria enfocada en conseguir una comunidad más unida, participativa y segura– el aporte de conocimientos específicos al trabajo de los dirigentes sociales es fundamental. «Colaborar UC nos ha apoyado en hacer un diagnóstico de nuestra organización y en la planificación estratégica. 

Esto fue el primer semestre de este año gracias a alumnos de Trabajo Social. Además, este último semestre alumnos de Psicología nos están apoyando en generar estrategias para lograr reuniones más productivas y eficientes y a mantener mejores relaciones en la organización». Una opinión similar tiene Katherine Peñaloza, directora de la escuela Su Santidad Juan XXIII: «Una de las cosas más nutritivas de esta relación que hemos establecido con Colaborar es precisamente el poder enriquecer la oferta que tenemos aquí en la escuela y de alguna manera fortalecer ciertas áreas que tenemos como colegio».

Los estudiantes

María José Mardones es estudiante de tercer año de Trabajo Social y participa a través de su práctica con Colaborar, específicamente en el área administrativa y de gestión del proyecto, a través del marketing social. «Conversé con organizaciones de La Legua, como el jardín infantil Arelí y la Escuela Su Santidad Juan XXIII para crear cápsulas de video en las que determinan sus acciones, sus obstáculos y desafíos para el futuro», agrega. Por su parte, Nicolás Becerra es alumno de quinto año de Psicología y durante este semestre también está trabajando en su
proyecto de práctica profesional con el Equipo de Regeneración Urbana Legua Emergencia (ERU Legua Emergencia).

«Me vinculé gracias al ramo llamado Iniciación profesional a la psicología comunitaria, a cargo de la profesora Marianne Daher. Este ramo tiene un formato A+S (Aprendizaje y Servicio), que tiene la particularidad de permitir a los estudiantes aplicar contenidos y habilidades entregando un servicio a la comunidad», señala. «Todo el trabajo con las organizaciones de La Legua ha impactado profundamente en mi formación [...] Creo que es en territorios tan vulnerados, estigmatizados y violentados como este donde se puede poner realmente en juego valores tan importantes para la psicología comunitaria como lo son la justicia social y el empoderamiento de las personas». 


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